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12/07/2015

Cuando el deseo de ser madre se encuentra con la burocracia

Carolina tiene 41 años y logró que OSDE se hiciera cargo del tratamiento de fertilización, algo que le negaban “por no tener pareja”. Tras iniciar acciones legales, la prepaga autorizó las prácticas, aunque en Buenos Aires o La Plata.

Cuando el deseo de ser madre se encuentra con la burocracia
(Foto: ilustrativa / QUÉ Digital)

Carolina tiene 41 años y un deseo profundo: ser madre. Lo cuenta con timidez, pero sus ojos se llenan de lágrimas al hacer el relato de sus peripecias desde que comenzó a averiguar qué era eso de la fertilización asistida. Tras años de lucha logró que OSDE recientemente le reconociera su derecho a acceder al tratamiento correspondiente, que implica la donación de gametos porque ella no tiene pareja.

Y aunque hoy celebra la noticia, todavía queda una batalla extra: que la prepaga se haga cargo del traslado y el alojamiento en Buenos Aires o La Plata dado que, según le dijeron, en Mar del Plata no pueden realizar este tipo de procedimientos.

Carolina insiste en no querer exponerse y dice que le cuesta contar su historia. Pero sabe que lo tiene que hacer, porque miles de mujeres, quizás, no sepan que su estado civil no es un condicionante a la hora de ser madres. Es que según lo que establece la Ley Nacional de Fertilización Asistida Nº 26.862, “pueden acceder a las prestaciones de reproducción médicamente asistida todas las personas, mayores de edad, sin que se pueda introducir requisitos o limitaciones que impliquen discriminación o exclusión fundadas en la orientación sexual o el estado civil de quienes peticionan por el derecho regulado”.

En ese sentido, en la normativa se aclara específicamente que “el sector público de la salud, las obras sociales reguladas y otras entidades de la seguridad social –prepagas- incorporarán como prestaciones obligatorias y a brindar a sus afiliados o beneficiarios, la cobertura integral de las técnicas de reproducción médicamente asistida”.

“En mi caso, creo, el deseo de ser madre siempre estuvo, pero estuvo algo así como reprimido”, recuerda Carolina y dice que fue allá por 2011, cuando comenzó con algunas irregularidades en la menstruación, que se dio cuenta de que había algo en ella que necesitaba salir a la luz.

“Lo sentí como un aviso, como que algo muy femenino estaba latente y ahí fue que comencé a consultar por el tema de la fertilización”, relata y asegura que como las primeras respuestas que recibió en OSDE fueron negativas, decidió encarar un tratamiento de forma particular: “Antes yo tenía esa idea de que iba a aparecer esa persona para tener un hijo, pero me di cuenta que no y entonces me largué sola, porque ellos no te reconocen nada con esto de que sos soltera, es como que no tenés derecho”.

A raíz de esta situación, Carolina se sometió a un tratamiento de criopreservación de óvulos, porque veía que el tiempo pasaba y no quería perder la oportunidad de ser madre. Luego, comenzó a averiguar distintos procedimientos e hizo algunas presentaciones en la prepaga, de manera particular. Las respuestas siempre fueron negativas, por distintos motivos, aunque ella asegura que en el fondo “se agarran de eso, de que no estás en pareja, de que no se puede”.

LA INTERVENCIÓN POR VÍA JUDICIAL

Cansada, bastante frustrada, pero con la ilusión y las ganas de concretar su máximo anhelo intactas, Carolina se acercó a un estudio de abogados para buscar ayuda. Así fue cómo dio con Máximo Sabater y Daniel Romeo, quienes tomaron el caso, iniciaron una acción de amparo y enviaron una nueva carta documento a la obra social, pero esta vez, con todas las herramientas legales que, por lógica, conocen los abogados.

Finalmente, llegó la repuesta satisfactoria. Aunque como dice Carolina, a medias. “Primero ellos lo que contestaban era que acá en la ciudad no hay ningún banco de gametos o embriones inscripto en el Registro Federal de Establecimientos de Salud (Refes), por lo que no hay ningún establecimiento en el que pudiera hacerse el procedimiento”, recuerda y luego aclara: “Sin embargo, recién cuando se mandó la carta documento dijeron que bueno, que ellos no podían cubrirlo acá pero sí en Quilmes o La Plata, aunque no se hacían cargo ni del traslado ni del alojamiento”.

Cabe mencionar que según consta en la legislación vigente, son las autoridades sanitarias de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las responsables de registrar los establecimientos habilitados como bancos de gametos. Sin embargo, según OSDE, en Mar del Plata no existe un espacio habilitado para tal fin.

Entonces, se preguntan tanto Carolina como su representante legal, ¿qué hubiera pasado si no intervenía un abogado? Seguramente, ella se hubiera quedado con el no, como tantas otras mujeres. “Es cierto que no es lo mismo estar acá en tu casa y hacer el tratamiento, porque no es algo de un día para el otro; está el tema de la movilidad y la estadía y lo vamos a pelear, pero el punto es que sí pueden y deben hacerse cargo”, afirma.

Hoy yo sé que la decisión está en mí, no puedo responsabilidad a OSDE; tengo que ser realista y justa. Me hubiera gustado que cuando hice las primeras presentaciones me hubieran dado esta respuesta, porque si yo no hubiera seguido luchando e investigando me hubiera quedado con el no y eso no es justo ni para mí ni para nadie”, repara Carolina y se lamenta de haber tenido que llegar a este punto para lograr algo que, en definitiva, es su derecho.

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