Martes 20 de octubre | Mar del Plata
¡Seguinos!
17/05/2020

Cuarentena con hambre: historias de un comedor popular, desde adentro

En el barrio Jorge Newbery funciona una de las cuatro ollas populares del Movimiento Teresa Rodríguez que permiten la entrega de viandas a 700 personas en Mar del Plata. Urgencia, muchas necesidades y muy poca ayuda oficial.

Cuarentena con hambre: historias de un comedor popular, desde adentro
(Fotos y video: Qué digital)

¿Cómo pasar una cuarentena de ya casi 60 días por el coronavirus con la desesperación que implica el hambre? ¿Cómo es organizar diariamente una olla popular para garantizar que cientos de personas puedan comer algo? ¿Cómo es llegar al extremo de tener que mirar a los ojos a chicos, a adultos y a ancianos para decirles que están a punto de acabarse los alimentos y que si la situación no cambia ya no podrá haber comida garantizada todos los días? 

Es viernes al mediodía y la sede del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), fundado hace 23 años en Mar del Plata, se prepara en el barrio Jorge Newbery para recibir a los vecinos -y así repartir unas 200 viandas- que irán como cada día con su táper, recipiente plástico, olla o lo que tengan a mano para poder llevarse el alimento que les garantizará, al menos, comer una vez en el día.

Las ollas populares que preparan los propios integrantes del movimiento social se replican en otros tres barrios (El Martillo, El Casal y Cerrito Sur) y alcanzan a repartir entre 600 y 700 viandas todos los días. 

Desde el primer día de la cuarentena obligatoria por el coronavirus, en aquel lejano 20 de marzo, la asistencia alimentaria comenzó a realizarse todos los días en la sede del MTR – Votamos Luchar, de Leguizamón 2570, con la entrega de viandas más pan y tres días a la semana con el reparto de leche más alguna torta. Prácticamente desde ese momento la organización empezó a reclamar una mayor ayuda oficial al notar, con el correr de los días, que la demanda alimentaria dejaba de ser exclusiva de sus integrantes para extenderse a muchos vecinos del barrio.

Entonces, este viernes cuando los vecinos empiezan a juntarse para retirar las viandas, los referentes del movimiento los reúnen y en una especie de asamblea les cuentan que la cantidad de alimentos que les queda no es suficiente para mantener la entrega de la comida todos los días y que si la ayuda oficial no aumenta y las donaciones no crecen deberán empezar a entregar el almuerzo y la merienda en días alternados.

“Estamos tocando fondo”, le dice a Qué digital Ángela, una de las vecinas del barrio e integrante del MTR, que desde media mañana empieza junto con otras compañeras a preparar las grandes ollas que servirán para que tanto ellos como los cientos de vecinos y vecinas puedan alimentarse.

“De alguna manera se va sobreviviendo“, dice Mónica tras contar que su pareja no puede salir a hacer los trabajos de albañilería como venía haciendo o las changas que encontraba cada tanto. La mujer usa la palabra sobreviviendo para describir su situación -como la de tantos- y la repite. Y está lejos de ser una palabra dicha al azar, está basada en la propia experiencia y en la de esas cientos de personas que se acercan a buscar su vianda, entre las que hay chicos, adultos y ancianos. Sobreviviendo.

***

La preparación de las ollas arranca alrededor de las 9 de la mañana. Mientras un grupo empieza a cortar las verduras que formarán parte del guiso y a amasar el pan que se entregará con cada vianda, otro comienza a prender el fuego con maderas y ramas. Resulta tan inalcanzable, por su valor, preparar tanta comida con garrafas.

Mientras prepara el pan, Ángela cuenta que hace unos quince años que forma parte del MTR en el barrio y dice que la situación está muy mal, que hay mucho hambre, que en estos cincuenta y pico de días mantuvieron la olla a base de donaciones pero que ya están “tocando fondo” y que cada vez se acerca más gente en busca de comida. “El hambre ya no se sostiene más”.

También destaca que gracias a la organización muchos vecinos se pueden llevar su plato de comida, su pan, la leche, alguna pastafrola, y lamenta que el gobierno municipal no les dé respuestas para ayudarlos. Cómo hacer para pagar la luz, el gas, para comer -se pregunta- si los pocos ingresos que cada familia podía tener en muchos casos desaparecieron ante la imposibilidad de salir a trabajar.

***

Daniela, una de las referentes del MTR, advierte que la situación es sumamente difícil. “Hoy es el último día que podemos cocinar. Las cosas se están acabando. Desde la semana que viene vamos a poder hacer un día comida y un día leche. Ya no tenemos comida para seguir sosteniendo las ollas diariamente”, le cuenta a Qué digital y un rato después se lo anuncia a los vecinos que llegaron en busca de su vianda.

El horario pautado de entrega es a las 13, pero pasado el mediodía algunos ya empiezan a acercarse al saber que llegar un rato más tarde puede implicar irse sin pan porque se terminó, como ocurre este viernes, o irse sin comida, como ha pasado días anteriores. 

El momento de tener que irse con el táper vacío está a punto de llegar. Así lo advierten hace semanas desde el MTR en el marco de al menos seis movilizaciones protagonizadas desde que se inició el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

“Hemos realizado varias movilizaciones pidiendo al gobierno municipal, provincial y nacional. De Provincia y Nación no recibimos alimentos desde principios de abril y fines de marzo, respectivamente. Del Municipio en la segunda semana de la cuarentena recibimos unas bolsas con verduras que no alcanzaban para repartir entre todos, así que se usó para las ollas. Y ante una nueva movilización, no volvimos a recibir nada”, relata Daniela.

– ¿Qué le dirías a quienes cuando se manifiestan en la calle los cuestionan?

– Les pediría empatía y solidaridad.

Daniela dice que no es un capricho salir a la calle a reclamar, que no son necios ante los peligros del coronavirus, pero expresa: “No nos es posible quedarnos en nuestras casas sabiendo cuánta gente se quedaría sin comer“.

¿CÓMO COLABORAR?

Quienes quieran y puedan aportar alimentos o donaciones para que las organizaciones puedan sostener las ollas populares en cuatro barrios de la ciudad pueden acercarse a:

  • Vía Orgánica, en Garay 3930
  • Barrio El Martillo, en Sicilia bis 7425
  • Barrio Jorge Newbery, en Leguizamón 2570
  • Barrio Cerrito Sur, en Sicilia 4382
  • Barrio El Casal, en Mercedes entre Loiol y Vicente Cuello (Ruta 2, kilómetro 387)

Ver más: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,