CURA, en baja: con menos asociados y material inutilizable

Los trabajadores que se dedican a la recuperación de la basura atraviesan un duro momento económico.  “Lo que se espera no es alentador”, aseguraron e hicieron foco en la falta de compromiso en la separación de residuos y el mal funcionamiento de la recolección diferenciada.

13/04/2016
CURA, en baja: con menos asociados y material inutilizable
(Foto: archivo / QUÉ Digital)

Para los integrantes de la cooperativa Común Unidad de Recuperadores Argentinos (CURA), el que viene será un invierno muy duro. Es que, más allá de que de por sí la recuperación de residuos es compleja a nivel económico, en el último tiempo las dificultades crecieron. Hoy cuentan con seis asociados menos y enfrentan un gran problema: la falta de material apto para su recuperación y posterior venta.

Daniel Figueroa integra la cooperativa desde hace muchísimos años. Y hoy está más preocupado que nunca. “Estamos en un momento de baja; estamos complicados por el tema de los precios y el mercado. En este invierno empezamos mal y lo que se espera no es alentador”, sostuvo y reparó en las principales dificultades.

En ese sentido, dijo que “hay limitaciones por la cantidad de camiones”, pero más allá de eso “la basura no llega como debería”. Según explicó, hay dos problemas: el primero es que la gente no separa los residuos en origen como debería, entonces mucho del material llega contaminado y, por lo tanto, se vuelve inutilizable. El segundo es que la empresa 9 de Julio no realiza una recolección diferenciada.

“Nos traen muchas bolsas negras y no podemos separar nada de ahí. Creo que hay un poco de todo; el tema de la concientización fue flojo, porque fue corto en cuanto al período de tiempo”, consideró el trabajador, respecto a la necesidad de compromiso por parte de los vecinos. Y en cuanto a la empresa a cargo de la recolección de residuos, advirtió que mucho del contenido se mezcla y eso hace más ardua la separación.

Al respecto, Figueroa fue gráfico: “Lo que está en la bolsa negra contamina el material recuperable; entonces encima que nos va mal, lo que recuperamos no siempre nos sirve y no lo podemos vender”.

En cuanto al impacto de esta situación -sumada al contexto general económico, en el que los precios de compra y venta bajan notablemente y eso reduce las ganancias- el integrante de CURA admitió que en el último tiempo seis compañeros abandonaron la cooperativa, por no poder subsistir.

“Hoy estamos trabajando para incorporar seis más pero es muy difícil. Quedamos 32 asociados en estos momentos y no debería irse la gente, porque esta es una salida laboral digna”, afirmó y habló, también, de la responsabilidad del Municipio. Sobre esto, dijo que desde que asumió el nuevo gobierno hubo algunas promesas, hasta el momento incumplidas.

EL ROL DE MUNICIPIO Y LA NECESIDAD DE GESTIÓN

Sin embargo, el representante de la cooperativa fue contundente: “Acá hay algo importante y es que nosotros no queremos que nos den plata, queremos generar nuestros ingresos; el tema es que desde el Ente de Obras y Servicios Urbanos (Enosur) nos dijeron que no había plata pero nos iban a ayudar a gestionar, pero no pasó nada”.

Justamente en ese sentido, Figueroa recordó que el año pasado, la gestión de Gustavo Pulti se había comprometido a avanzar con un proyecto para que la cooperativa pudiera trabajar con todo el material desechable del Parque Industrial. Sin embargo, esa posibilidad quedó trunca a partir del resultado de las elecciones.

“Se fueron y no pudieron terminar ese proyecto y nosotros hoy no podemos seguir así. Por eso le pedimos a las autoridades del Enosur que nos ayuden a gestionar eso, porque sería material que nos serviría mucho”, entendió y aclaró: “Nosotros estamos acostumbrados a la basura; vivimos todos mucho tiempo en el predio y no nos sorprende nada a esta altura, solo queremos trabajar”.

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