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04/03/2019

Denuncia a su expareja por abusar de su hija de ocho años

La mujer de 37 años está sola, desesperada y asegura que la amenazan. Pese a que las denuncias correspondientes fueron radicadas hace casi dos meses, todavía aguarda la asistencia del Estado.

Denuncia a su expareja por abusar de su hija de ocho años
(Foto: ilustrativa / QUÉ Digital)

La rutina de María se quebró como una bola de cristal al enterarse, por el papá de su hija, que el hombre con el que convivía hacía tres años estaba abusando de su hija menor, de tan solo 8 años. A dos meses de realizar la denuncia formal en la Comisaría de la Mujer, esta mamá de 37 años acusa una nula asistencia por parte del Estado y una amedrentación constante por parte de su expareja. Asegura que lo único que quiere es Justicia por todo lo que tuvo que atravesar su hija y pide que le brinden la atención necesaria para poder salir adelante.

“Esta persona fue mi pareja durante tres años más o menos. Tengo una nena de 15 y otra de 8, ella fue la que sufrió el abuso. Fue manoseo, no hubo penetración por eso la Justicia tarda en actuar”, relató la mujer en diálogo con QUÉ Digital. Según expresó, hasta ese momento, su pareja no le había mostrado ningún indicio de ser agresivo o abusivo. “Es padre de cinco hijos, venían a casa y compartían tiempo con mis hijas”, recordó.

María denuncia que su expareja la sigue hostigando, le realiza denuncias y la amenaza, pese a que existe una orden de restricción vigente. A esta situación se suma que ella está desocupad,a ya que está al cuidado de su papá que tuvo un ACV hace poco tiempo y quedó discapacitado, por eso se siente sola al cuidado también de sus dos hijas. “Mi calvario empezó hace dos meses cuando la nena le cuenta esto al papá. Empecé a notar que la nena quería estar más con él, a veces lloraba a la noche diciendo que tenía miedo de que me pase algo malo a mí, a su hermana o al abuelo”, explicó la mujer, de 37 años.

De acuerdo a lo confirmado por fuentes oficiales, el 17 de enero de este año ingresó a la Comisaría de la Mujer una denuncia contra el hombre de 55 años, que fue radicada por el padre de la menor, y en la que expuso que la por entonces pareja de la mamá de la nena la habría tocado en reiteradas oportunidades. En ese marco, y al instar la acción penal, se dio intervención a la Fiscalía N°4, y se requirió la asistencia de un equipo interdisciplinario y de una ONG de asistencia ante abusos sexuales infantiles.

La realidad de María se desmoronó en pleno enero. “Mi hija se fue a la casa del papá unos días, él estaba viendo la noticia de la nena de 12 años en Tucumán a la que la hicieron abortar luego de una violación. Ante la reacción del padre, la nena rompe en llanto y se va a la pieza. Ahí el papá le empezó a hacer preguntas, y cuando le pregunta si alguien la tocaba ahí, ella le contó que mi pareja la tocaba cuando mamá se iba con el abuelo a rehabilitación o a trabajar. La tocaba por arriba y por debajo de la ropa”, expuso.

A partir de ese momento, comenzó el proceso judicial, a instancias de la Comisaría de la Mujer. “Más que nada para que atiendan a mi hija. Hace una semana tuve que cambiar el número de teléfono porque mi expareja me llama, me amenaza. Me dice que me va a hacer mierda, que quiere un televisor. Siento que la Justicia mira para otro lado. Me tienen que dar un botón antipánico y todavía no me lo dieron”, denunció.

Según cuenta, se siente desamparada y por eso decidió acudir a los medios: “A mi hija todavía no la vio un psicólogo, no le adelantaron una Cámara Gesell. Además recibí una intimación de este señor por un abogado privado diciendo que tengo que retirar todas las cosas de Facebook porque dice que lo estoy injuriando con falsas denuncias. La publicación no la hice yo, la gente se enteró, pusieron su foto para escracharlo y se viralizó. Ahora tengo que responder a esa carta documento y abonar $500 y no sé de dónde los voy a sacar”.

A todo esto, María denuncia que su expareja ni siquiera respeta la orden de restricción, pese a que tiene vigencia. “Conoce mis horarios, cuando me voy de mi casa con mi papá para ir a rehabilitación”, señaló y aseguró sentirse indignada porque él “anda tranquilo como si nada” y ella tiene que esconderse porque su hija esta asustada: tiene tanto miedo de cruzárselo que ni siquiera sale a hacer los mandados.

 “QUIERO QUE PAGUE POR HABERLE INTERRUMPIDO SU NIÑEZ” 

Lo primordial para esta mujer, como para tantas otras que atraviesan este tipo de violencias, es una respuesta por parte de la Justicia. “Quiero que él pagué por haberle interrumpido su niñez. A mí me mató en vida. Sé que mi hija va a salir adelante con tratamientos y psicólogos. Pero como no tengo trabajo en este momento no tengo obra social, nadie me ayuda, la parte emocional es lo que más necesito, no quiero pedir nada material”, destacó.

A su vez, María enfatizó que nunca ignoró las señales de su hija. “En ningún momento dudé de la palabra de ella y desde que lo contó a él no lo vi más. Es menor y nadie tiene por qué tocarla”, soltó.

“Mi hija no se quiere quedar con nadie, tiene miedo y llora. Ella era una nena muy coqueta que le gustaba pintarse, y en este tiempo cambió un montón, empezó a usar ropa más grande y se mete a la pileta con ropa. La noto que está angustiada”, indicó. Y al mismo tiempo cuestionó que el Estado no le haya brindado la asesoría legal necesaria por parte de algún abogado. “Como no hubo penetración, y hay casos mucho peores, para esta Justicia lo de mi hija es algo menor y para mí no, me tocaron lo más sagrado que tengo”, remarcó.

Desde que realizó la denuncia, María advirtió que solo las entrevistaron desde una ONG. “Recién me dieron turno para ir con la nena el 13 de marzo y después de evaluarla van a ver cuándo empieza un psicólogo”, se lamentó.

Por último, esta mamá de 37 años -que hoy lucha para que haya Justicia por su hija- se mostró conmovida por el día a día que le toca afrontar, haciéndose cargo como puede de su papá y de sus hijas: “Lo que estoy contando es la verdad. Yo confiaba en él, era mi pareja, mi compañero y me falló de la peor manera. Lo primero que hice, cuando me enteré por el papá de la nena, fue pedirle perdón a mi hija porque no sabía con quién se estaba quedando y lo que le hacía”.

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