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30/07/2017

Es adoptada y busca su origen: “Me vendieron cuando nací”

Jésica tiene 27 años y descubrió que fue adoptada ilegalmente a través una red de venta de bebés encabezada por una partera que hacía abortos clandestinos. “Busco a mi mamá en cada mujer”, dijo al compartir su historia con QUÉ.

Es adoptada y busca su origen: “Me vendieron cuando nací”
(Facebook Jesica Di Iorio)

Jesica Di Iorio tiene 27 años, es mamá de tres pequeñas y convive con la peor de las incertidumbres: el total desconocimiento de su origen e identidad, sin saber quiénes son sus verdaderos padres ni el día exacto en que nació. “Me vendieron cuando nací”, admitió en diálogo con QUÉ la joven que hace apenas tres años descubrió que es adoptada: desde entonces inició un sinuoso camino para rearmar un rompecabezas con más vacíos que certezas de una oscura historia que incluye silencios, mentiras, una partera que practicaba abortos y vendía bebés en Mar del Plata y un domicilio al que concurrían jóvenes para interrumpir sus embarazos entre fines de los ’80 y principios de los ’90. “Cada día busco a mi mamá en cada mujer que veo”, dijo.

Desde muy chica tuvo dudas. La falta de parecido físico con sus padres y hermanos y la inexistencia de fotografías de su madre embarazada fueron las primeras señales de alerta. Pero fue recién tres años atrás cuando pudo confirmar lo que toda su vida había supuesto.

Las dudas se acentuaron cuando Jésica fue mamá por primera vez y comenzó indagar acerca de cómo había sido el parto de su madre: “Cuando fui mamá le pregunté a mi mamá cómo había sido su parto y no me sabía explicar. Tampoco había fotos de ella embarazada. No encajaba nada”.

La confirmación llegó de un momento a otro. “Toda la vida pensé que era adoptada. Una prima me lo confirmó recién hace tres años, entonces empecé a hablar con mi familia y al final me lo confesaron”, explicó la joven del barrio Puerto.

Tras la noticia que puso en jaque su origen y todas las certezas de su historia personal, Jésica comenzó a indagar, a preguntar, a buscar, a querer saber. Cualquier tipo de información resultaba válida para rearmar pieza a pieza el rompecabezas de su vida. Sus padres adoptivos, sin embargo, no quisieron ampliar su verdad revelada.

Jesica Di Iorio Adopcion (3)

La partida de nacimiento fue lo primero que aportó una cuota de claridad. Sus padres adoptivos no tenían la original, pero la joven la pidió y la encontró. Supo entonces que nació -presuntamente- entre el 23 y el 25 de diciembre de 1989, para los festejos de Navidad. Supo también que la partera que intervino al momento de llegar a este mundo se llamaba Francisca Villa de Castro.

Esta partera vivía en una casa ubicada en Ayolas y Valentini, en las inmediaciones del estadio José María Minella. Pero la propiedad era mucho más que un domicilio familiar. Desde allí, la partera cometía la aberrante modalidad delictiva de vender bebés. Por ese lugar se supo que pasaron decenas de jóvenes entre fines de los ’80 y principios de los ’90. A esa casa concurrían mujeres -a veces incluso acompañadas por sus padres- para interrumpir sus embarazos.

Una nota publicada en el año 1990 en el Diario El Atlántico da cuenta de que la partera Francisca Villa de Castro estuvo detenida por vender bebés, de quienes se apropiaba en ese domicilio o bien -presuntamente- en alguno de los hospitales ferroviarios donde también contactaba a jóvenes pacientes. En uno de los casos mencionados en el artículo consta que los bebés se vendían por la fría cifra de 2500 dólares:

Jesica Di Iorio Adopcion (2)

Jésica busca a su mamá. En esa búsqueda logró contactar a uno de los hijos de la mencionada partera, quien ya se encuentra fallecida. “Es posible que mi mamá sea muy joven, porque hablé con uno de los hijos de la partera y me decía que su casa ‘era una carnicería’, que iban chicas muy jóvenes y que no podía decirme nada bueno. Me dijo que iban mujeres a veces con sus padres y abortaban o tenían a sus hijos para dejarlos ahí”, relató.

Tan solo hasta allí llega lo que ella conoce de su historia. El nombre de una partera, la dirección del lugar en el que practicaba abortos, el testimonio de uno de los hijos de la mujer y el hecho -confirmado por sus padres adoptivos- de saber que es producto de una adopción ilegal. El resto del camino, al menos hasta hoy, está vacío de certezas.

Al ahondar en los detalles, Jésica contó que la partera “también trabajaba en un Hospital Ferroviario y que a veces hacía abortos y a algunas chicas las convencía de que sus hijos estaban muertos, pero después del parto vendía a los bebés; gracias a esto puedo saber que soy producto de una adopción ilegal”.

Hoy, según la joven, sus padres adoptivos se niegan a aportarle más verdades. “Evaden el tema. Ellos me dicen lo que valía yo en ese momento; no quieren aportar datos, pero yo voy a buscar. A mí me vendieron y llegué a la familia que llegué, es terrible pero es así”, siguió.

Tras el desgarrador testimonio que compartió con QUÉ, Jésica di Iorio aseguró que no dejará de buscar a su madre.

Su deseo es encontrarla, conocerla, reparar el vínculo. Y en un texto que escribió y que circula hace tiempo por las redes sociales, le habla directamente a ella, a su madre, a la mujer que le dio la vida, tal vez sin saber que su hija hoy tiene 27 años, que le dio tres nietas y que la está buscando para conocer su origen y completar los espacios vacíos del rompecabezas de su vida.

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