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07/07/2019

Subzona 15: meses de persecución, un tiroteo y una familia al exilio

Juan Jacinto Burgos fue baleado por militares el 29 de julio de 1976, estuvo tres días internado y se lo llevaron con destino desconocido. Hoy sigue desaparecido y su hermano y su hijo declararon en el juicio.

Subzona 15: meses de persecución, un tiroteo y una familia al exilio
(Fotos: archivo / QUÉ Digital)

“Cayó Juan”. Facundo Ezequiel Burgos tenía entre 6 y 7 años cuando escuchó en medio de la conmoción de su mamá aquella frase que hoy, 43 años después, recuerda con claridad. Era 29 de julio de 1976 y su papá, Juan Jacinto Burgos, acababa de ser baleado por militares en una emboscada preparada en la zona de Olazabal y Moreno. Pasaría tres días en un sector del Hospital Interzonal sumamente custodiado y luego sería trasladado con destino incierto. Producto de la persecución, Facundo junto a su mamá y su hermana tuvieron que exiliarse. Y hasta el día de hoy, Juan permanece desaparecido.

En los últimos días, desde México, Facundo prestó declaración testimonial en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata desde hace más de un año y que tiene a 43 imputados por delitos cometidos en la Subzona 15 -ámbito jurisdiccional- y en los centros clandestinos de detención conocidos como “La Cueva” y Base Naval. Lo mismo hizo el hermano de Juan, José Antonio, quien también debió exiliarse un tiempo después junto a su familia.

En el caso de Juan Burgos -uno de los 272 hechos que se juzgan en el proceso- la acusación recae sobre Eduardo Jorge Blanco, ex subjefe del GADA 601.

El 29 de julio de 1976, alrededor de las 19.20, Burgos -de 32 años, militante de la Juventud Peronista y responsable de la Regional VII que había llegado a Mar del Plata en 1975- fue herido de bala por militares que procuraban su secuestro en Olazabal y Moreno. Hasta allí había llegado para encontrarse con un compañero de militancia que había sido detenido ilegalmente con anterioridad. Al llegar y notar la presencia de fuerzas de seguridad, comenzaron los disparos y en medio del enfrentamiento cayó herido, por lo que fue trasladado al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA).

Una vez allí fue intervenido quirúrgicamente y quedó internado en el sector ortopedia, donde se montó un fuerte operativo de custodia que incluyó, entre sus medidas, cerrar el acceso a ese sector del establecimiento e impedir el diálogo entre la víctima y los profesionales de la salud que lo asistieron.

De acuerdo a la investigación, Burgos fue retirado del hospital por las fuerzas de seguridad y contra indicación médica aproximadamente a las 3 de la madrugada del 1 de agosto con destino incierto. Y desde ese momento permanece desaparecido.

Mientras todo eso pasaba Facundo Burgos tenía entre 6 y 7 años, pero al declarar ante los jueces Mario Portela, Roberto Falcone y Alfredo Ruiz Paz contó sus recuerdos que siguen vigentes en su memoria y lo que pudo reconstruir con el paso del tiempo.

Desde México, donde vive actualmente, destacó ante preguntas de la fiscal María Eugenia Montero que hay escenas de aquella noche que le quedaron “muy grabadas”. Esos recuerdos contienen imágenes de conmoción y griterío en su casa, de haber hecho las valijas -una vez más después de numerosas mudanzas que ya se habían vuelvo normales producto de la persecución– y de haberse ido del departamento con su mamá y su hermana, dos años menor que él.

JUICIO SUBZONA 15 LESA HUMANIDAD TRIBUNAL FEDERAL  (6)

Así, recordó que se fueron a un hotel que administraba su tío -hermano de su papá- en Punta Mogotes, que luego pasaron por Buenos Aires -en la casa de una tía- y que tras ello lograron cruzar a Uruguay para finalmente partir en barco hasta Italia.

“Cayó Juan”, es la frase principal que expuso Facundo recordar, remarcó la “conmoción” en la que estaba su mamá y señaló que en esos instantes “se discutía que se hacía”: si se iban de las casa o se quedaban. “Habíamos tenido antes sucesivas mudanzas. Era una situación normalizada, estar listos para salir“, relató y señaló que en aquel momento ya era consciente que “la policía los seguía” y que de ello huían.

“En el barco cuando salimos de Uruguay para Italia mi mamá ahí nos narró todo lo que pasó. Que papá no iba a estar“, expuso y recordó: “No decíamos que había desaparecido, sino que había tenido un accidente con un auto”. Al tiempo que destacó: La idea de que a mi papá se lo había llevado la policía, de que lo habían matado y de que nos perseguían la tuve en ese barco”.

Tras recordar que su mamá compartía militancia con su papá en Montoneros y que había estado detenida cuando vivían en Bariloche, expuso haberse enterado hacia 1986 en su viaje que hizo a Argentina que su abuelo había conseguido algún tipo de información por medio de un sacerdote. “Supo que (Juan) había estado en los destacamentos de la Marina de Mar del Plata ya baleado, suponemos que fue torturado”, indicó.

 EL RELATO DE SU HERMANO 

José Antonio Burgos, el hermano de Juan, también aportó su testimonio en el juicio y relató sus recuerdos respecto al hecho que desencadenó el secuestro de su hermano.

Inicialmente, recordó que hacia 1976 administraba un hotel en Punta Mogotes y que aquel 29 de julio lo llamó su cuñada para avisarle que su hermano Juan había sido secuestrado luego de un tiroteo. “Ese día mi hermano debía juntarse con un hombre que había estado preso y detenido durante un tiempo y había sido liberado. Lo tenía que ver para saber porqué lo habían detenido”, recordó.

JUICIO LESA HUMANIDAD MEGA CAUSA SUB ZONA XV  (3) tof

En ese sentido, y a partir de lo relatado por su cuñada, José recordó que aquella tarde Juan llegó al lugar y percibió “que había una encerrona”. “El compañero le grita para que huya y lo tirotean. Quedó muy malherido y lo llevaron al hospital”, señaló y sumó que en el HIGA estuvo entre tres y cuatro días y luego se lo llevaron.

“Fuimos al GADA con mi padre que vino de Buenos Aires, y en la guardia le dijeron que no sabían nada”, recordó y agregó que previamente habían ido al Hospital Interzonal, pero les había sido imposible entrar a partir de la gran cantidad de militares y camiones de Ejército que había en el lugar.

En este marco, José relató que durante los días siguientes estuvo con la familia de Juan y que preparó su salida para que se fueran en tren a Buenos Aires. “Yo seguí una semana más en la ciudad a ver qué podía hacer”, expuso y recordó que el hotel que administraba fue allanado y revisado completamente.

“Inmediatamente me fui a Buenos Aires. Me pareció que corríamos más peligro”, relató y explicó que luego la decisión también fue la de irse al exterior junto a su pareja y sus hijos. Es que toda la familia de su mujer -su papá, los hermanos y una cuñada- también habían sido secuestrados.

Y por otro lado, ante preguntas de la fiscalía, intentó recordar -aunque con lo dificultoso que resulta con el paso de tantos años- distintas publicaciones periodísticas que divulgaron información de que Juan había sido “abatido”. En ese sentido, repasó un recorte del 1º de agosto de 1976 del diario La Capital que habló de “muerte de un elemento subversivo”. Y reparó en recordar la existencia de otro aparecido en el mismo sentido en el diario La Razón, pero varios meses más tarde.

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