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09/02/2015

La conducción de Obreros Navales denuncia amenazas

El delegado regional del gremio asegura haber recibido intimidaciones anónimas, además de una bomba molotov en su domicilio. Se hizo una presentación formal en la comisaría y en la Fiscalía.

La conducción de Obreros Navales denuncia amenazas
Pedro Fernández, titular del la CGT local, junto a Diego Villarreal.

Desde el Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON) denunciaron públicamente “fuertes amenazas y un atentado” a la cúpula local. Según dijeron, una bomba molotov fue arrojada desde una moto al domicilio particular de Diego Villarreal, delegado regional del gremio, quien desde hace varios días venía recibiendo de manera anónima intimidantes llamadas telefónicas.

Según explicó Villarreal a QUÉ, por el momento desconocen “de dónde provienen las comunicaciones, ya que no ha habido inconvenientes con ningún sector”. “Nosotros venimos discutiendo la paritaria, trabajando fuertemente, pero no atribuyo a nadie en particular, la verdad es que no tenemos idea, sabemos que no son los empresarios, ellos se han solidarizado al igual que todo el sector”, dijo.

Consultado respecto al episodio de la bomba molotov, el dirigente relató que todo ocurrió el viernes pasado, cuando “dos individuos en moto tiraron el elemento explosivo, lo que produjo un foco ígneo”. “Me ayudaron los vecinos a apagar el fuego y fueron ellos también los que mencionaron haber visto a esas personas dando vueltas en moto un tiempo antes”, apuntó.

En cuanto al contenido de las amenazas, Villarreal aclaró que el mensaje siempre ha sido en tono de advertencia. “Me dicen que deje la actividad, que dejemos de molestar, pero no tenemos más datos”, advirtió y luego calificó de “antidemocrático” el accionar de estas personas.

Ante este escenario, desde la Comisión Directiva Nacional del SAON solicitaron que “se investigue y detenga a los responsables de dicho atentado, esperando se esclarezca el hecho que repudian total y absolutamente”.

La correspondiente denuncia se radicó en la comisaría distrital quinta y luego  fue ratificada en la Fiscalía. En ella quedó constancia de que el atentado se produjo en la madrugada del 6 de febrero cuando Villarreal se encontraba en su casa y escuchó que desde la calle lo llamaban por su nombre, “Diego”. Se trataba de un vecino que lo alertaba sobre el foco de incendio debajo de su automóvil, y que logró rápidamente sofocar.

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