“La empresa y la ART se tienen que hacer cargo de cómo viven las familias”

Nicolás Schick, abogado que representa en el ámbito civil a familiares de las víctimas del Repunte y del Rigel pasó por Mar del Plata y dialogó con QUÉ Digital.

11/05/2019
“La empresa y la ART se tienen que hacer cargo de cómo viven las familias”
(Fotos: QUÉ Digital)

Días atrás se conoció la noticia que el seguro del casco del Repunte había sido cobrado por la empresa Ostramar, pero en el caso del Rigel, hundido hace 11 meses, pudo ser embargado a la empresa Pesca Nueva y ahora debe pasar como garantía a la causa civil para que en un futuro pueda ser cobrado por las familias a modo de reparación. El abogado civil de las familias, Nicolás Schick, pasó por Mar del Plata y dialogó en exclusiva con QUÉ Digital.

Mientras de forma particular las familias buscan, entre otras cosas y además de afrontar el duelo, poder sacar las pensiones o recuperar los cuerpos de sus seres queridos, las necesidades son muchas: reparar a las familias de los tripulantes, que están en una situación económica “lamentable”, evidenciar el “negocio de los hundimientos” y conseguir una condena ejemplificadora que genere un antecedente en la industria portuaria.

“Es una actividad riesgosa pero hay riesgos que pueden ser prevenidos y evitados: un hundimiento no puede pasar a esta altura. Son evitables y eso es lo que le da bronca a la gente. Eran chicos jóvenes y dejaron muchas familias numerosas. Se tienen que hacer cargo la empresa y la ART de cómo viven las familias tras el hundimiento. Hoy las condiciones en las que están son lamentables. Lo que buscamos es que haya una condena ejemplar para que avise al resto de la industria que puede haber condenas fuertes”, sintetizó Schick.

“Esto trasciende a lo jurídico, no es un accidente normal. Estamos hablando que entre dos barcos fallecieron 19 tripulantes. Desde el 2000, las estadísticas dicen que Argentina tiene casi 100 fallecidos en hundimientos y esa cifra representa el 20% de los hundimientos del mundo.  Es una locura. Eso pasa por algo. Pasa por esto. Mientras que no se invierta en prevención, más allá del riego natural, están expuestos siempre”, graficó.

 “LA CAUSA DEL HUNDIMIENTO YA ESTÁ ACREDITADA” 

En el caso del Rigel, las causas del hundimiento son claras: “En las imágenes que están en la causa penal se ven las precarias condiciones en que estaba el barco.  Más allá de eso, la causa del hundimiento ya está acreditada y surgen de los propios mensajes de voz de los tripulantes diciendo de fallaba la electricidad y los motores, y es así que se quedó sin energía a 200 kilómetros de la costa de Trelew y se hundió. El capitán apareció sin siquiera chaleco salvavidas”, explicó.

En cuanto al procedimiento judicial que se inicia tras el hundimiento, explicó que el primer paso es del ámbito penal: “Se hace la denuncia y se le piden a la empresa todos los requisitos de cumplimiento con respecto a las condiciones del barco. Llamativamente aparecen todos cumplidos pero la realidad es que no era así”, aseguró sobre el buque, que data del año 1972, que perteneció al grupo Luis Solimeno y a raíz de una deuda pasó a tres capitanes, uno de ellos fallecido en el hundimiento.

“Todo indica de que el barco no debía salir. Las fallas que tenía son evidentes, más allá de que la defensa de Pesca Nueva habla de condiciones climáticas, lo cual es imposible porque si aparecen siete barcos de inmediato para socorrer, por algo fue el único barco que no pudo soportar la tormenta. La temporada de langostino además de importante es corta. Entonces se suben como sea y aceptan las condiciones, suben sin capacitación, sin elementos de seguridad, arriba del barco las jornadas son de 20 horas”, agregó.

Según indicó el abogado, además de Prefectura, “tampoco la ART había verificado las condiciones de seguridad del barco, que es su obligación y había renovado la póliza seis días antes de la tragedia, entonces es obvio que no hizo absolutamente nada. Ellos tenían que verificar todo. Tendrían que haber mandado un inspector y, si había algún incumplimiento, debían haber denunciado a la empresa ante la Superintendencia de riesgos del Trabajo”, apuntó.

En cuanto a las competencias de la ART, agregó que tiene a su cargo una indemnización que se calcula en base al salario, pero como los tripulantes cobraban gran parte en negro, llegan a ser entre cinco o seis veces menores a lo que les corresponde. “Hubo familias que aceptaron por necesidad y cobraron miserias”, lamentó.

PUERTO RECLAMO RIGEL (2)

 ¿LOS AVANCES EN EL ÁMBITO PENAL INFLUYEN EN LA RESPONSABILIDAD CIVIL? 

“Son dos cosas distintas. La penal va a caer sobre los que permitieron que el barco salga, sobre quien firmó la autorización por parte de Prefectura, sobre los dos capitanes que se quedaron con su 33% de la empresa que hoy no es nada, es una cáscara, una oficina de un contador que no tiene actividad, que ya le embargamos el permiso de pesca por 12 millones de pesos y ahora les embargamos el seguro del casco.

Eso te demuestra el negocio, porque las indemnizaciones que paga por las muertes son una miseria, hay casos en los que familias con 7 hijos recibieron 40 mil pesos. El seguro de vida de los tripulantes era de 54 mil pesos pero el seguro de vida civil que sacó la empresa para que ellos cobren por los tripulantes es de 100 pesos. Osea que la empresa ya cobró por su parte un millón de pesos que no lo repartió entre la gente que lo necesita. Algunos de mis clientes están en situaciones extremas, con desalojos, no pueden pagar los servicios, no pueden mantener a los hijos y esto la empresa en ningún momento lo contempló, sino todo lo contrario, jamás tuvieron un acercamiento, ni siquiera un día de luto, siguieron trabajando igual”, respondió.

“Si no hay una condena esto sigue así. Sin los cuerpos, a las familias se les pide disculpas con una reparación y ahora tienen que garantizarle una condición de vida normal y digna. Eso se va a lograr con una condena“, cerró.

NICOLAS SCHICK  (3)

 TRAS EL EMBARGO, CÓMO SIGUE LA CAUSA 

“Sólo falta la sentencia para que las familias puedan cobrar el dinero. Esto puede terminar con una condena o con un acuerdo. Por ahora, recién estamos en el inicio. Yo estoy tomando todas las medidas necesarias para asegurar el cumplimiento de la condena y que la empresa no sea insolvente”, aseguró.

En cuanto a las responsabilidades, señaló: “Acá tenés el daño demostrado por el fallecimiento de la gente, el hecho probado que es el hundimiento, la responsabilidad del dueño del buque y después de la ART, que tiene que responder por las prestaciones de la ley y después por la parte civil, por el daño de las familias por haber perdido a sus seres queridos”.

En el caso del Repunte, señaló que lograron embargar el permiso de pesca pero aunque en el caso del Rigel lograron hallar el seguro del casco, aclaró que no fue nada fácil: “Conseguir el seguro del casco es muy difícil y se dio por una casualidad porque ellos lo tienen muy oculto. Porque se les hunde el buque, la ART les paga los 2 pesos de las prestaciones a las familias y ellos cobran el seguro millonario. Ni a ellos les conviene que se recupere el casco”, detalló.

Tras haber bloqueado el cobro del seguro y mientras esperan procesos judiciales en torno a esa medida, explicó que su objetivo también es defender la competencia de la cusa: “Queremos que siga tratada en Capital Federal, allá se dan los resultados. Estamos convencidos que en Mar del Plata no se hubieran dado todas las medidas que sacamos, no estaríamos con el nivel de presión que hay acá, porque es otra justicia y acá la empresa es local”.

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