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10/05/2020

La escuela en cuarentena: “Desnuda un sistema escolar y social montado en la desigualdad”

Desde el Conicet Mar del Plata analizan las condiciones en las que se lleva adelante la continuidad pedagógica en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

La escuela en cuarentena: “Desnuda un sistema escolar y social montado en la desigualdad”
(Foto: ilustrativa / Qué digital)

La cuarentena empujó a todos los niveles escolares a continuar con las actividades de manera remota, a través de la virtualidad, lo cual trajo aparejadas muchas consecuencias para las comunidades educativas, pero también expuso las desigualdades que, en un contexto de pandemia, se evidencian aún más. Desde el Conicet Mar del Plata analizaron el contexto actual.

Luis Porta es, además de profesor de Problemática Educativa y Sociología de la Educación en la Universidad Nacional de Mar del Plata, director del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias en Educación (CIMED-UNMdP) y profesor de la especialización en Docencia Universitaria, investigador principal del Conicet.

Desde su experiencia en materia educativa analizó el presente actual que, tal como denunciaron algunos sectores, no sólo acarrea consecuencias para las y los estudiantes, sino también para el claustro docente.

Si bien aclara que la escuela en su conjunto estaba siendo interpelada en todos sus aspectos incluso antes de la ebullición de la pandemia, en esta situación excepcional “nos damos cuenta de todo lo que significa la presencialidad, el encuentro cara a cara y el acceso diferenciado en términos de la virtualidad”, sostuvo Porta en un informe del Departamento de Comunicación Conicet Mar del Plata.

Ante una escolaridad que de por sí tenía condiciones laborales, edilicios y de accesibilidad no homogéneos antes del coronavirus, ahora, “en estos tiempos excepcionales se desnudan normalidades de un sistema escolar y social que está montado sobre la desigualdad y en consecuencia el acceso a las tecnologías no es igualitario”, estableció Porta.

Tal como lo denunciaba un sector de Tribuna Docente días atrás, este contexto perjudicó en un primer término el trabajo docente -explica- al verse intensificado por la búsqueda de “respuestas rápidas” para adecuar pedagógicamente los planes docentes generando material didáctico accesible, corrigiendo de manera individualizada y sin ignorar el acceso diferencial de estudiantes al material.

Todo este proceso, no obstante, contribuye a sobrecargar el trabajo de las y los docentes con jornadas de trabajo mucho más extensas, incluso vulnerando derechos laborales, a la vez que evidencia la esencialidad de la escuela. “Escuela es atender el día a día, sosteniendo la emergencia y co-construyendo el sentido inclusor de la educación, que manifiesta las profundas desigualdades estructurales socio-educativas que atraviesa nuestro país desde hace décadas. Dejando en claro el requerimiento de un posicionamiento político, ético y estético más empático entre nosotros y con los y las estudiantes de todos los niveles del sistema educativo”, sostiene.

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En consecuencia queda claro, según el experto, que “los procesos de enseñanza y aprendizaje no se pueden trasladar directamente a un escenario completamente virtual”, y esto se debe principalmente a la desigualdad económica y social que no le permite al universo de estudiante el acceso a las herramientas necesarias como computadoras o internet.

Existe una inequidad en la distribución de capitales sociales y culturales que hace que la desigualdad existente ahora se haga explícita. Hay hogares con acceso a Internet, alimentos, medios y familias dispuestas y capacitadas a ayudar y otras donde todos o algunos de esas herramientas no están disponibles, profundizando diferencias que dejan huella en formaciones profesionales y recorridos personales”, expuso.

Ante todo lo expuesto, además, suma la incertidumbre del regreso a la presencialidad. “Apuesto por una vuelta que signifique un giro reflexivo acerca de lo que nos pasa, lo que queremos para nuestra educación, sus sentidos y el lugar que tenemos en esa responsabilidad. Si volvemos como si nada pasó, corremos el riesgo de replicar lo que nos pasa. Se hace necesario revalorizar el lugar y el rol de las instituciones educativas, en todo caso, el desafío es resignificarlo en conexión con las propuestas de las tecnologías de la información y comunicación”, manifestó.

De esa manera, establece la importancia de “la puesta en marcha de políticas públicas educativas con rostro humano que le otorguen sentido a una vida social igualitaria, solidaria y justa en la distribución y acceso a la riqueza”. Entre esas políticas, también, impone la necesidad de volver a poner énfasis en la “formación para la virtualidad” y generar programas en ese sentido, que incluyan el trabajo con tecnologías.

 

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