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30/01/2022

La noche en Playa Grande: 15 mil personas, más de 300 policías y decenas de móviles

El operativo en la zona de boliches incluye una “barrida” final que no permite la permanencia en espacios públicos. Una recorrida en fotos.

La noche en Playa Grande: 15 mil personas, más de 300 policías y decenas de móviles
Autor: Joaquín Lledó | Fotos: Qué digital

Las autoridades de Seguridad definen como “bastante impresionantes” las dos realidades que conforman en esta temporada 2022 la noche de Playa Grande en Mar del Plata: por un lado, el gran caudal de jóvenes que se acercan a la zona de boliches y bares -estimado en entre 12 mil y 15 mil personas cada día- y, por el otro, el despliegue policial conformado por entre 300 y 500 efectivos, y decenas de motos y móviles.

La imagen que vuelve “impresionante” al operativo se presenta fundamentalmente cuando pasan las 6.30 de la mañana: al momento de la masiva desconcentración las fuerzas especiales de la Policía Bonaerense montan un severo cordón de ancho a ancho de la costa para, a lo largo de 500 metros, emprender una “barrida” final que haga terminar, sí o sí, la noche y que complete el objetivo iniciado media hora antes: que nadie permanezca en el espacio público, ni en la playa, ni sobre la costa, ni en el Parque San Martín a la orden de “circular”. Eso genera un clima hostil, algunas reacciones y momentos de tensión.

El operativo de control y seguridad a llevar a cabo en la temporada de verano fue presentado el 14 de diciembre por el intendente Guillermo Montenegro rodeado por funcionarios y funcionarias a cargo del más diversas áreas: desde Prefectura y la Policía Bonaerense a la Secretaría de Salud, hasta la Sedronar y Defensa Civil. Así se hizo énfasis en que una de las zonas donde un operativo específico se desplegaría cada día -y fundamentalmente cada noche- sería Playa Grande, polo de la nocturnidad desde hace años en Mar del Plata, un lugar que se potencia y no para de crecer temporada a temporada, y que también ha estado marcado por episodios de violencia y siniestralidad.

En los últimos días de enero ese operativo es, básicamente, enorme en su despliegue policial: de acuerdo a las fuentes consultadas, cada noche lo conforman entre 300 y 500 integrantes de la Policía Bonaerense, la mayoría de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI). A ellos se suman agentes de Tránsito, Prefectura, personal de Inspección General, del SAME y algunos promotores sociosanitarios de la Sedronar, entre otros.

Todo desplegado en el marco de una alta concentración de personas: según las estimaciones de las autoridades de Seguridad, cada noche por Playa Grande pasan entre 12 mil y 15 mil jóvenes, entre quienes ingresan a boliches y bares y quienes se quedan circulando con el corredor.

“Es muy importante la cantidad de gente que concurre y también es muy importante la presencia de efectivos, diría que las dos cosas son bastante impresionantes”, afirma el subsecretario de Seguridad municipal, Martín Ferlauto, a Qué digital y resume que cada noche se le da a esa zona el mismo tratamiento que a un evento masivo, por lo que también se instalan ambulancias y equipos de emergencias.

***

Es sábado a la madrugada, faltan algunos minutos para las 5 y lentamente empieza a llegar el final de la noche en los boliches y comienza a advertirse una lenta salida de jóvenes a través de un camino marcado por conos y miembros de la UTOI, que están por todos lados. A varios metros, ese camino desemboca en cinco colectivos de la línea 221 que esperan vacíos y que en las próximas dos horas partirán rebalsados.

Mientras tanto, la Dirección de Tránsito municipal lleva adelante un control de alcoholemia frente al Parque San Martín. Un conductor de un auto de alta gama es detectado con alcoholemia positiva y cuando empieza el secuestro del auto golpea en la cabeza a uno de los agentes. Entre cinco policías de la UTOI lo reducen violentamente contra la vereda, hay gritos, se genera un momento de tensión y se lo llevan detenido para que luego recupere la libertad en la comisaría.

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Pasadas las 5.30 y sobre el Paseo Victoria Ocampo, la UTOI amplía el camino que mantenía formado para la salida de jóvenes, porque se acerca el momento de la desconcentración masiva.

“Desde el primer día de la temporada para el ingreso y egreso a los boliches peatonalizamos el Paseo Victoria Ocampo para que sólo puedan circular taxis, remises y los visitantes que quieren hacer uno del estacionamiento, pero después en general es todo circulación peatonal porque sobre todo en la desconcentración es muy grande el volumen de gente y buscamos evitar la siniestralidad”, describe Ferlauto.

Hacia las 6 de la mañana el corte de tránsito se extiende también a la avenida Patricio Peralta Ramos. Y mientras tanto sobre el Paseo Victoria Ocampo empieza a salir una marea de jóvenes, que son esperados por camionetas, camiones y motos de la UTOI estacionados, desde donde ante la salida de los últimos empezará una “escolta” para que nadie pueda volver atrás o permanecer en el lugar.

A medida que se produce la subida, la UTOI potencia su despliegue y no permite que nadie acceda al Parque San Martín, ni que permanezca en las playas ni tampoco sobre la vereda mirando el mar. Hasta la presencia del reportero gráfico de Qué digital es advertida para que no se genere un mínimo detenimiento de personas. “Circulen, circulen”, se repite.

Entonces, surgen algunos cruces y momentos de tensión. Un joven intenta caminar por el Parque San Martín, los policías no lo dejan, cuestiona el impedimento y sigue caminando. Más adelante vuelve a intentarlo y tres policías lo persiguen, lo increpan, le gritan que por qué no se baja de ahí, que no se puede, se sucede algún empujón.

– Vamos a sacar a la gente de ahí así nos vamos temprano, le dice a sus compañeros uno de los policías.

Mientras, un grupo de unas seis jóvenes camina lentamente por la vereda del Parque San Martín y son también “escoltadas” por la UTOI.

– Me encanta tener guardaespaldas, boluda.

– ¿Hasta dónde nos siguen?

El objetivo de que nadie permanezca en el espacio público mientras se produce el amanecer tiene una etapa final. A las 6.30, desde la calle Rodríguez Peña -sobre el McDonald’s que también es custodiado- se forma un fuerte cordón de policías de ancho a ancho de la costa para, a lo largo de 500 metros hasta la calle Castelli, realizar una “barrida” final que haga terminar definitivamente la noche y la permanencia de jóvenes. El cordón no solo está integrado por decenas de efectivos a pie sino también por una larga fila de móviles, entre patrulleros, camionetas, camiones y motos. La postal “impresionante” que se sucede en cada amanecer.

Sobre el final del recorrido un grupo le cuestiona a la UTOI no haber intervenido ante un joven que en la calle golpeó a una mujer: “¿Para qué están acá si no van a hacer nada?”. Para ese entonces, mientras un policía comienza a escuchar el relato de una testigo, algunos de los integrantes de la fuerza especial empiezan a subirse a los camiones y camionetas para dar por terminado el operativo.

“Esperábamos este volumen de concurrencia y por eso la planificación se ha podido llevar adelante. Esperábamos un volumen muy grande de jóvenes que eligen la ciudad. Creo que Mar del Plata es la ciudad elegida por los jóvenes”, evalúa Ferlauto y considera que “la planificación se llevó adelante de muy buena manera y se está ejecutando muy bien” aunque “eso no quita que pueda existir algún evento desafortunado, alguna fatalidad o accidente”. “El operativo se lleva adelante conforme a lo planificado y la planificación creo que estuvo muy bien”, concluye.

Son casi las 7 de la mañana. Sobre la costa empieza a aparecer gente en bicicleta, corriendo y caminando. El sábado arranca, la madrugada quedó atrás. Playa Grande deja atrás la nocturnidad y empieza a reconvertirse para recibir a otra multitud, pero ahora en las playas y balnearios.

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