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04/09/2015

Licencias truchas: cuatro muertes en dos años

Se registraron entre 2013 y 2015. Los carnets de conducir de Javier Balestriere, Juan José Buono, Carlos Javier Bepre y Lucas Carnero presentan distintas irregularidades y surge la pregunta: ¿Estaban en condiciones de manejar?

Licencias truchas: cuatro muertes en dos años
Así quedó la camioneta de Javier Balestriere tras el hecho. (Foto: archivo/ QUÉ Digital)

Son 7031 las personas que, según la auditoría formalmente presentada ante la Justicia por el gobierno local, tramitaron su licencia de conducir de manera irregular, en el marco del negocio de comercialización que funcionaba dentro del Distrito Descentralizado El Gaucho y que muchos aseguran es de larga data, incluso anterior a la apertura de la sede de Juan B. Justo y Reforma Universitaria.

Desde un principio se habló de una defraudación millonaria, se mencionó y cuestionó la responsabilidad de empleados y funcionarios municipales y se utilizó, también, el tema como dardo político. Sin embargo, lo cierto es que la realidad muchas veces supera las conjeturas y las hipótesis y en este caso, entre 2013 y 2015, cuatro personas perdieron la vida al ser atropelladas por cuatro hombres que, según los datos con los que cuentan los investigadores, obtuvieron de manera irregular sus respectivas licencias de conducir.

Haya sido por acción o por omisión, por un interés económico o por el propio descontrol que muchos aducen existía en el lugar, los registros de conducir de Javier Balestriere, Juan José Buono, Carlos Javier Bepre y Lucas Carnero presentan distintas irregularidades y la pregunta es inevitable: ¿Estaban en condiciones de manejar? ¿Se podrían haber evitado muertes?

CUATRO HISTORIAS, CUATRO VIDAS Y CUATRO MUERTES

Juan Carlos Bernardele tenía 50 años y murió el 3 de junio de 2013. Fue atropellado por una camioneta Toyota Hilux, conducida por el médico Javier Balestriere, de 40 años, y quien posee una discapacidad motriz producto de una enfermedad degenerativa. El hombre -quien huyó tras el accidente y luego fue detenido- se desempeñaba como coordinador del Centro de Atención Primaria de la Salud en el barrio Jorge Newbery, fue desplazado de su cargo y se encuentra cumpliendo arresto domiciliario a la espera de un juicio abreviado entre las partes.

Macarena Ayelén García tenía 21 años y murió el 23 de agosto de 2013. La moto en la que viajaba como acompañante impactó con un vehículo conducido por Juan José Buono, de 50 años, en la intersección de la Avenida Juan B. Justo y Triunvirato de la Plaza. Ella murió en el acto producto de los  golpes. Según los datos que constan en la causa, Buono padece de hipoacusia mixta severa bilateral y manejaba a gran velocidad al momento del hecho. El hombre fue imputado por homicidio culposo agravado y permanece en libertad.

Gabriel Caviglia tenía 35 años y murió el 5 de julio de 2015. Ese día, mientras circulaba en bicicleta por la calle 12 de Octubre camino a Polonia, fue atropellado por un colectivo de larga distancia conducido por Carlos Javier Bepre, de 37 años. Bepre escapó del lugar, fue interceptado por un vecino y luego se comprobó que manejaba con 1,98 mililitros de alcohol en sangre. El hombre está imputado por homicidio culposo agravado y fue excarcelado.

Fabián Mendiola tenía 34 años y murió el 21 de julio de 2015. Fue atropellado por Lucas Carnero, de 22 años, quien tenía 1.44 mililitros de alcohol en sangre y lo atropelló al intentar evadir un control en la avenida Colón e Yrigoyen. El joven se escapó, fue atrapado a pocas cuadras del lugar y permanece detenido en la Unidad Penal Nº 44, imputado por homicidio simple con dolo eventual.

AUTO CHOQUE POLICIA MUERTO 01 LUCAS CARNERO

El auto de Lucas Carnero, tras atropellar a Fabián Mendiola. (Foto: archivo)

CUATRO LICENCIAS CON IRREGULARIDADES

De acuerdo a los datos brindados por el Cuerpo de Ayuda Técnica a la Instrucción (CATI) en los cuatro casos se detectaron distintas irregularidades. En el de Javier Balestriere, explicaron, el hombre obtuvo la renovación de su carnet tres meses antes del accidente y la misma le fue otorgada por 5 años. Sin embargo, en el registro no había ninguna constancia de su estado de salud y se lo habilitaba para conducir en una categoría no permitida por su discapacidad.

“Solamente se limitó la revisación pertinente a la agudeza visual del nombrado, la cual sorteó sin mayores inconvenientes”, explicaron los investigadores, que repararon en que el hombre no podía manejar un automóvil convencional y, por lo tanto, obtener el carnet que le fue otorgado. Además, se constató que la Toyota Hilux que manejaba cuando se produjo el accidente no poseía adaptación alguna acorde a la incapacidad que lo afectaba.

En el caso de Juan José Buono, la irregularidad está relacionada también con una discapacidad. Es que, cuando el hombre tramitó la renovación de su carnet solo le fue efectuada una revisión oftalmológica y clínica “sin observación alguna”. Sin embargo, los investigadores detectaron que en su declaración jurada de salud, el imputado manifestó no padecer ninguna de las afecciones descriptas, entre las cuales estaba justamente la hipoacusia.

“No pude descartarse que haya existido una actitud reticente de ocultar la afección como así tampoco puede descartarse que la misma ya tuviera una entidad suficiente como para ser detectada por el examinador”, sostuvieron en su informe los integrantes del CATI.

En cuanto a la licencia de Carlos Javier Bepre, la hoja de ruta del trámite carece de la firma del médico -requisito fundamental para una ampliación profesional- y a pesar de que el hombre solicitó ser habilitado en la categoría profesional – algo que se otorga previa evaluación y para personas que registren un año de antigüedad de registro habilitante- nunca aportó las certificaciones correspondientes, dado que su registro original era de Quilmes.

También se menciona que el titular dominial del camión y acoplado con el cual  supuestamente rindió su examen aseguró que el rodado es un camión de transporte de la localidad de Mercedes, que en esa fecha no se encontraba en Mar del Plata.

CHOQUE COLECTIVO FLECHA BUS Y BICI 03

El micro de la empresa Flecha Bus que manejaba Carlos Javier Bepre al momento del hecho. (Foto: archivo / QUÉ Digital)

Finalmente, las irregularidades en la licencia de Carnero se confirmaron hace algunas semanas, en el marco de una desmentida del gobierno municipal que finalmente fue refutada por la Justicia. En concreto, los investigadores corroboraron que el joven no rindió los exámenes necesarios y al no haber cumplido con los requisitos formales estatuidos ni demostrado efectivamente sus habilidades y capacidades físicas para el manejo, concluyeron en que la licencia es “ideológicamente falsa pues la misma da por ciertos hechos que jamás ocurrieron en la realidad, resultando de ello un claro baldón al espíritu de las leyes”.

LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO

Para el titular del CATI, Javier Pettigiani, si bien desde el Municipio aseguraron no tener potestad para revocar una licencia de conducir -algo que mencionaron ante la consulta respecto a lo sucedido con aquellos trámites irregulares- eso no es cierto. Es que, de acuerdo a la legislación vigente  “debe tenerse en cuenta que desde la arista del derecho administrativo la extensión de la licencia de conducir en las condiciones irregulares señaladas, afecta su validez misma en tanto y en cuanto uno de los elementos esenciales del mismo, la voluntad de la administración, habría sido gravemente mancillada”.

“Por tal razón estaríamos frente a un acto nulo de nulidad absoluta, que ­en los casos que nos ocupa­ impone ser revocado”, explicó el fiscal, quien en ese sentido aseguró que no es necesaria una resolución de la Justicia para que el Estado decida actuar en relación a los trámites irregulares.

A su vez, el funcionario judicial aseguró que tanto el trámite de Carnero como el de Bepre y Balestriere “no están incluidos” en la auditoría que fue presentada por el Municipio durante la investigación y en la que constan 7031 trámites irregulares. Esto, si bien ya entraría en el ámbito de las hipótesis y las conjeturas, representaría que más allá de los números oficiales habría muchas más personas con licencias irregulares, quienes actualmente circulan por la ciudad, en algunos casos con las aptitudes necesarias y en otros no, como ya quedó demostrado.

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