Sábado 22 de enero | Mar del Plata
¡Seguinos!
08/08/2021

Madaho’s: de prostíbulo VIP a un centro cultural y educativo en Mar del Plata

Previo a la inauguración de la sede de la ONG Asociación Mundo Igualitario, Qué digital recorrió el interior del espacio que hace seis años fue clausurado por la Justicia.

| Por Alina Rodríguez Martín | Fotos y video: Lucho Gargiulo 

Las puertas de Madaho’s, el exprostíbulo VIP de Mar del Plata, se abrieron para la Asociación Mundo Igualitario (AMI) en enero del 2021 cuando la Justicia en un fallo inédito les cedió la custodia. La necesidad de contar con una sede para llevar adelante las actividades se potenció con la llegada de la pandemia de coronavirus que recrudeció la vulneración de derechos para el colectivo LGBTIQ+. Por lo cual en marzo del 2020 se conformó un Comité de Emergencia para dar asistencia interdisciplinaria y territorial a al menos 200 personas, para que se cumpla con la Ley de Identidad de Género y para que no se vulneren derechos humanos.

Claudia Vega y Agustina Ponce, dos de las fundadoras de AMI, abren las puertas del emblemático lugar a Qué digital durante las obras de restauración del inmueble: después de tirar unos diez contenedores en distintas etapas de la limpieza del espacio anhelan poder inaugurar oficialmente en un mes para compartir con la comunidad.

El prostíbulo Madaho’s funcionó desde abril de 2007 y hasta septiembre de 2014, cuando fue clausurado por la Justicia, y en el marco de la causa judicial por trata de personas quedó acreditado que los dueños del lugar se aprovecharon de la situación de vulnerabilidad de unas 25 víctimas para someterlas a la prostitución.

La Justicia acreditó que la principal fuente de ingresos de Madaho’s estaba constituida por las “copas” que los prostituyentes debían pagar necesariamente como paso previo a la explotación sexual de las mujeres, que se concretaba en cuatro hoteles de primera línea.

LA INVESTIGACIÓN JUDICIAL

En el marco de la clausura, y una vez que desde AMI tuvieron la custodia del espacio ubicado en Vieytes esquina Alem tras una resolución de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), desde la ONG consultaron con la arquitecta Alejandra Urdampilleta no sólo para resignificar el diseño interior sino para que el espacio que estuvo seis años clausurado fuera habitable. “Al abrir las puertas nos encontramos con mucho olor a podrido, oscuridad, mugre y este lugar como detenido en el tiempo”, describe Agustina Ponce, vicepresidenta.

Estaban las copas, las botas de las compañeras, se usaba mucho el ponerse un disfraz. Nos encontramos con toda la fantasía de los tipos y que las mujeres vehiculizan.

“Lo ideal sería que una vez que finalice el proceso judicial, si a estas personas las encuentran culpables y son condenadas eso habilitaría a que finalmente el bien quede en manos del Estado. Ahí sí, vamos a pelear fuertemente para que reconozcan el laburo que estamos haciendo”, explican durante el recorrido de un lugar que vuelve a ser parte de la comunidad, pero con objetivos diferentes.

Pero en el caso de que la Justicia no condene a los acusados en la causa de lavado de activos desde AMI aseguran que realizarán las estrategias legales que correspondan para que “el Estado afronte los gastos para quedarnos con el inmueble”.

Leer también:

“No se imaginaron que los iban a clausurar y menos el laburo que estamos haciendo”, reconoce la presidenta de AMI, Claudia Vega que además es maestra mayor de obra. Junto a Urdampilleta formaron un equipo de trabajo y hace seis meses que “a todo pulmón, mano de obra” y gestión de recursos están realizando la puesta en valor del inmueble que fue entregado para su custodia en Mar del Plata.

La ONG desde el 2014 trabaja activamente en la ciudad acompañando tanto a niñas, niños y niñes como a adolescentes y personas adultas de identidades travesti, trans y no binarias para “asegurar un mundo más igualitario y de mayor inclusión”. Como parte de su fundamento forman parte de diferentes mesas de trabajo como la de Derechos Humanos y Género. Y fue a partir de ahí, y de la articulación con la fiscalía en el marco del proceso judicial, que se enteraron que el lugar donde funcionó Madaho’s en Mar del Plata iba a ser cedido y decidieron postularse para tener la custodia.

Luego de conversar con el fiscal federal Daniel Adler y con la asistente social que está a cargo de la asistencia a las víctimas de explotación sexual, desde el espacio buscaron avales de diferentes organizaciones que dieran cuenta del trabajo que vienen articulando. “No solo en diversidad sino en nuestro trabajo de acompañamiento de mujeres y trans en situación de prostitución”, afirma Ponce.

Así obtuvieron el aval de 22 instituciones, organizaciones sociales, políticas, gremiales y sindicales, entre las que se encuentran las CGT Mar del Plata, APU de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Asociación + Salud, Aldeas Infantiles, el Consejo Local de la Niñez y Adolescencias, ATE, la Multisectorial de la Mujer de Mar del Plata y el Centro de Atención a la Mujer Maltratada (CAMM).

“En septiembre, cuando nos enteramos de este lugar, vinimos y todavía estaba cerrado. Dejamos el auto a dos cuadras y pensamos qué lindo sería venir a este espacio a trabajar frente al mar”, recuerda Agustina Ponce.

En noviembre se postularon y en enero de este año les cedieron la custodia. “Se abrieron las puertas y nos acompañaron las organizaciones, la titular de Anses, Fernanda Raverta, compañeras y compañeros del bloque del Frente de Todos, y las organizaciones que nos dieron los avales”, recuerdan.

Al principio la convivencia con los vecinos y vecinas del edificio fue compleja. “Nos cagaban a pedos siempre por cualquier cosa hasta que un día nos plantamos y les dijimos: ‘Nosotros nos tenemos nada que ver con la gente de antes, venimos a ponerle mucho amor somos una ONG sin fines de lucro y queremos armar un centro cultural’”, comenta Claudia Vega.

El interior de Madaho’s estaba recubierto por espejos, los ventanales son espejados y las paredes estaban pintadas de color morado. El espacio estaba ambientado para que no ingresara luz desde el exterior y puertas adentro siempre fuera de noche. “Los espejos lamentablemente se tuvieron que romper porque estaban pegados, el portero vino a decirme que era muy temprano para hacer ruido y ahí le dije ‘qué bueno’ que se preocupara ahora por el ruido’”, interviene Ponce.

Para dimensionar, Claudia Vega se levanta y sube el volumen de uno de los doce parlantes que encontraron y la música aturde. “Acá funcionaban diez chicos y dos grandes y con uno solo se escucha desde afuera”, subraya y proyecta: “Nuestra idea es ponerlos a funcionar en serie para que la música sea envolvente”.

“Con el paso del tiempo los vecinos van a ir entendiendo pero hay muchos prejuicios”, define Ponce.

LAS PAREDES, LOS MUEBLES Y UN TELÉFONO EN EL BAÑO DE MUJERES DAN TESTIMONIO

En el ingreso por la calle Vieytes ya no quedan rastros del cartel dorado que lucía Madaho’s, ahora la persiana luce los colores de la Bandera de la Diversidad, y mantiene la pesada puerta que permitía el acceso al “pub VIP”. “La idea no es tapar lo que funcionó acá, los cambios son porque no estaba habitable”, revelan.

“Es una decisión política del Estado de poner en valor este inmueble que estaba en sus manos. A partir de la resolución entregaron el bien para ponerlo en marcha”, destaca Claudia Vega, en tanto que Ponce refiere que es “una ley de (la época de) Macri – que en este caso no se ejecutó por años- y que establece que los bienes derivados del narcotráfico, trata de personas y lavado de activos; son tres tipificaciones penales que habilitan al Estado a embargar el bien y darle un uso en pos de evitar esa actividad”.

Al postularse desde la ONG fundamentaron que no tenían un espacio para llevar adelante sus actividades y el acompañamiento para personas del colectivo LGBTIQ+, y que además se iban a ocupar de cuidarlo. “Es un fallo inédito en el cual se cede la custodia y autoriza la utilización de un inmueble que es parte de un proceso a una entidad de bien público o a una asociación civil que realiza tareas en pos de evitar la explotación sexual”, completa la presidenta de AMI.

“Dentro de nuestro objeto social son realizables esas tareas. Propusimos nuestro estatuto, nuestros objetivos y nuestro trabajo empírico. Ese requisito ya lo cumplíamos y con los avales consolidamos nuestro trabajo territorial”, reafirma Vega.

Madaho's en Mar del Plata.

El dicho popular dice que “las paredes hablan” y en el ex Madaho’s quedó un pasillo que lo comprueba, con cientos de labios marcados con labial rojo y frases escritas con delineador. “Este espacio de memoria tiene que ver con que esa pared habla, no la podemos tapar”, consideran.

Queremos que quede ese pasillo, era un lugar donde se cambiaban las chicas y queremos que sea un lugar de memoria activa para mostrar lo que pasaba acá adentro.

“Es muy significativo para las compañeras que han pasado por acá. Quienes hemos transitado la prostitución de alguna u otra manera entendemos que esos son códigos que tienen que ver con medidas de autocuidado”, suma Agustina Ponce.

En el allanamiento realizado el 19 de septiembre de 2014 fueron encontradas 25 mujeres y en el juicio abreviado se acusó a los imputados por los casos de 16 víctimas. Se trataba de mujeres que no tenían estudios secundarios completos, que tenían hijos que mantener sin recibir ayuda del padre y en general se encontraban transitando una difícil situación socioeconómica marcada por la falta de oportunidades laborales. En el allanamiento fue encontrado un “reglamento” que debían cumplir las mujeres y que fue considerado como un claro intento de influenciar el relato de las víctimas ante eventuales interrogatorios.

A medida que fueron avanzando las obras de infraestructura, quienes participan activamente de la ONG evidenciaron características en cuanto a los servicios que ofrecía el lugar. La clave está en los baños que a partir de ahora serán inclusivos y sin distinción de género pero originalmente el de mujeres no solo contaba con materiales de menor calidad que el de hombres sino que tiene fijado un teléfono público, la única conexión con el “afuera” en épocas donde no había celular.

Madaho's en Mar del Plata.

De a poco y con muchas horas de mano de obra avanza la restauración de la sede de AMI que reutilizará el material de las barras para hacer un bajo mesada, los portaceniceros pasarán a contener plantas y las frapperas aguardan por un nuevo uso.

“Con las reformas el espacio fue cambiando la energía. Acá pasó de todo, pasó mucha noche, mucha droga y después de tanto tiempo cerrado la idea es resignificar el espacio para poder hablar con los pibes, las pibas y les pibes para que el día de mañana al hablar sobre la prostitución se entienda que algunas de las decisiones no se toman tan libremente”, sintetiza Ponce.

“Sabíamos que en algún momento teníamos que tener sede por todas las actividades que se hacen pero no creímos nunca que iba a ser este lugar”, coinciden Vega y Ponce mientras analizan con los obreros los trabajos pendientes para vislumbrar una inminente inauguración.

Cuando les dieron la custodia, ¿con qué se encontraron?

– Cuando entramos no había energía porque sacaron los medidores. No teníamos ni luz ni gas. Lo único que había era mucha mugre, mucho olor a podrido. Había caños que perdían, nos dimos cuenta que eran los caños maestros del edificio. No era muy visible, en los primeros días recuerdo que estábamos limpiando y tiraron la cadena y era pis; la pérdida de agua era el pis de los pisos de arriba, así literal.

– Se daban cuenta de que con limpiar y ventilar no era suficiente…

– Alquilamos diez contenedores en distintas etapas de limpieza. A medida que íbamos limpiando nos dábamos cuenta que no bastaba con abrir las ventanas sino que había que descascarar el lugar y volverlo a armar. En eso encontramos en la cocina, detrás de un durlock, seis bolsas de consorcio con facturas, remitos, libros de acta. Llamamos a la policía que se las llevó y nos contaron cómo fue el operativo de clausura. A los días elevaron la causa de lavado de activos a juicio y no sabemos si se incluyó la prueba.

– ¿Cómo es la relación con quienes viven en el edificio y con el vecindario?

– El portero nos ha dicho que los vecinos se quejaban porque no barríamos la vereda y le hemos deslizado: “Qué bueno que se preocupen ahora pero cuando explotaban mujeres nadie hacía nada, nadie preguntaba”. El inmueble debe 250 mil pesos de expensas que lo tiene que pagar el Estado a partir de que estamos nosotres acá. Cuando pintamos la bandera muchos adolescentes vinieron para sacarse fotos, la gente pasa y pregunta.

– ¿Cómo obtuvieron los recursos tanto para las obras en este espacio como para la asistencia alimentaria? 

-Las organizaciones que dieron el aval también donaron materiales y recursos. Desde APU aportaron placas, recibimos 84 litros de pintura, 15 placas de durlock. Esto habla del amor de les compañeres hacia nosotres.

Nos presentamos en el Fondo de Mujeres del Sur, para organizaciones feministas y la diversidad que están en Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, con sede en Córdoba. Nos postulamos justamente para todo lo que es ayuda humanitaria, para comprar alimentos. Ganamos porque demostramos que ya lo veníamos haciendo a pulmón y pudimos completar el aporte alimentario. Rendimos todo bien y nos propusieron un refinanciamiento para cualquier otra cosa que necesite la organización.

Cuando completamos el formulario para poder rendir ese primer proyecto nos preguntaban qué necesitábamos. En primer lugar pusimos que necesitábamos fondos para arreglar este lugar y para poder pagarle a los profesionales que vienen ad honoren. Esta vez nos dieron la posibilidad de extenderlo para poder llegar con lo que nos falta.

Marzo 2020, ante el avance de la pandemia del coronavirus en el país y previo a que se declare la cuarentena obligatoria, distintas organizaciones se unen en una red para contener a integrantes del colectivo travesti y trans, quienes en muchos casos se encuentran en situación de vulnerabilidad. Así nace el Comité de Emergencia, que está integrado por diferentes organizaciones como la Asociación Mundo Igualitario (AMI), 100 % Diversidad y Derechos MdP y el área de Género del Movimiento Atahualpa.

LA CREACIÓN DE UN COMITÉ DE EMERGENCIA POR LA PANDEMIA

Actualmente AMI está conformado por un equipo de 30 a 40 personas, pero en un principio la fundaron Daniela Castro y Cintia Pili y luego también se sumaron Claudia Vega, Patricia Vozzi y Agustina Ponce. “Todas venimos de organizaciones sociales que no son de diversidad y rápidamente entendimos que se venía una muy fea, iba a haber gente que la iba a pasar verdaderamente mal porque el país estaba en crisis y eso iba a afectar directamente a compañeras que estaban en prostitución, ya que normalmente la fuente de ingreso para las travas es la calle”, rememora Ponce.

Es difícil encontrar mujeres en la calle prostituyéndose porque los tipos con las mujeres son más violentos y con la ‘trava’ no quieren tener quilombos. No quieren que se visibilice para afuera que el tipo le pagó a una travesti para tener sexo. Normalmente la situación es ‘manejada’ por las travestis que están en la calle. Las mujeres terminan siendo prostituidas en privados.

Hace más de diez años se conformó en el Concejo Deliberante una Mesa de Trabajo de Diversidad y ante la emergencia sanitaria desde el espacio evidenciaron que “desde la Municipalidad no se hacía nada” así que optaron por pedirle ayuda al gobierno provincial y al nacional. “Estuvimos todo el año pasado y parte de este año haciendo las entregas de alimentos, un proceso de ayuda alimentaria. De las 200 personas que asistimos con alimentos 168 son femineidades travestis, también varones trans, varones gays o mujeres gays y en prostitución. Pero el grueso son mujeres travestis”, resalta Ponce.

ASISTENCIA INTEGRAL Y CUPO LABORAL TRANS

Por otro lado, al conocer el trabajo que se estaba realizando se comenzaron a poner en contacto con las referentes de AMI para atender otras problemáticas. “El aporte de alimentos y de higiene no le va a salvar la vida a nadie y las chicas seguían saliendo entonces tenían problemas con la policía. Sabíamos que la ayuda no iba a pagar el alquiler, no paga los servicios, no paga la vida y muchas para soportar la prostitución están en situación de consumo”, subraya Ponce.

A su vez, Claudia Vega suma que el acompañamiento no fue solo con alimentos o productos de higiene sino también desde lo jurídico y legal. “En varias oportunidades tuvimos que intervenir para que no desalojaran a las chicas de los alquileres. No pagan un alquiler común, pagan un plus por ser travas o por estar en consumo. Muchas veces los pagos son por semana o quincenales; tienen un contrato estigmatizante”, señala y agrega que muchas “eran detenidas y vulneradas en los patrulleros; cero trato humanitario”.

Por otro lado, AMI también durante este período acompañó a adolescentes travestis/ trans con respecto a la hormonización y a las rectificaciones de partidas de nacimiento que durante al menos ocho meses en la ciudad no se realizaron. “En la cuarentena solo se hacían trámites esenciales: nacimientos y defunciones. La Ley de Identidad de Género habilita las rectificaciones a través de un trámite de rectificación de partida que es una vía administrativa dentro del registro, no es un trámite esencial”, confirma Vega.

“El acompañamiento fue integral. Las obras sociales no autorizaban ni un tratamiento de hormonización ni ninguna readecuación. Con Mariana Miceli, abogada trans, ofrecimos dentro de la organización todo el acompañamiento jurídico: cartas documento a las obras sociales, cartas documento laborales o para evitar desalojos”, suma.

Como organización también presentaron un amparo colectivo en la provincia de Buenos Aires para que las travestis/trans detenidas y que estuvieran con prisión preventiva pudieran acceder a la prisión domiciliaria. “Presentamos un habeas corpus colectivo porque el contexto de pandemia hacía que ellas no estén seguras en ese lugar y al no tener condena, no podían estar detenidas, pero no les daban prisión domiciliaria porque no tenían domicilio fijo. Es la vulneración de la vulneración”, expone.

Esto puso en evidencia el “gran inconveniente estructural del colectivo travesti trans, desde todos los puntos”. “Desde no poder comer, no tener una vivienda, no tener un ingreso fijo, no tener derecho a acceder a los servicios básicos como luz o gas. Esto determinaba el daño integral”, explica Vega.

Con respecto a los niños, niñas y niñes al haberse trasladado la escolaridad a la virtualidad las identidades se respetaban mucho menos, expone Vega: “Les pedían que les llevaran el documento donde dijera el nombre y no se estaban haciendo las rectificaciones. No había respeto a la identidad y les niñes no querían ni conectarse”.

Leer también:

Otro logro en el contexto pandémico es que se consiguió que se cumpla con el cupo laboral trans en Zona Sanitaria VIII y en el Hospital Interzonal – Modular. En estas instituciones, gracias a la articulación de AMI, ingresaron cuatro personas y una vez que comenzó la campaña de vacunación pudieron ingresar otras cinco.

A nueve años de la Ley de Identidad de Género seguimos teniendo que profundizar el crecimiento de la ley en la sociedad.

Por su parte, Ponce coincide que todo es parte de un proceso: “Tanto la Ley de Identidad de Género como la de Matrimonio Igualitario no se han impermeabilizado en la sociedad de manera tal que hoy en día dos varones salgan de la mano a caminar por la calle sin que alguien les grite puto o los miren mal; con las mujeres es distinto por el fetiche que despierta. Eso todavía existe porque no pone en crisis el sistema machista y patriarcal en el que vivimos”.

“Es un acompañamiento integral, académico, vivencial y territorial a través del cual intentamos que no siga sucediendo la vulneralización de derechos”, confía Vega.

AMI, UN ESPACIO PARA ESCUELAS POPULARES Y ASISTENCIA INTEGRAL

En cuanto a las actividades a concretar en la futura sede, AMI presentó un proyecto denominado “Amor en acción en género y diversidad” en el Ministerio de Mujeres, Diversidad y Género para articular con escuelas populares. “La idea es hacer 16 encuentros en principio con al menos 60 personas del colectivo para hablar de género, diversidad y encuadrarlo en el respeto, el cuidado con educación biocéntrica”, explica Ponce.

Pero también, el espacio va a funcionar de manera interdisciplinaria. Cada persona que integra AMI cumple un rol. “Hay un grupo de padres, madres, xadres que acompañan a quienes tengan niños, niñas y adolescentes dentro de la familia con identidades travestis, transgénero, no hegemónicas para buscar estrategias para acompañar a sus hijes en la transición”, enumera la vicepresidenta de AMI sobre una de las actividades que en la pandemia se trasladó al formato virtual.

A su vez, dentro de la organización hay adolescentes que tienen sus encuentros sin padres ni madres. “Está bueno que tengan su propio espacio y puedan a partir de ahí empezar a generar cosas. Así como diferentes acompañamientos que se van haciendo de manera interdisciplinaria y de cuerpa a cuerpa”, destacan sobre la tarea que realizan también junto a la referente de Atahualpa y cofundadora, Cintia Pili.

AMI cuenta con dos grupos de WhatsApp paralelos a la organización: el de jóvenes y adolescentes, con 65 integrantes, y el de familiares y entornos afectivos con unas 50 personas, que es coordinado por Guada, la mamá de Tito – el niño que logró la primera rectificación de una partida de nacimiento en Mar del Plata- y por Viviana, mamá de Valentina.

“Nuestra idea es que esos grupos y talleres puedan ocupar este espacio y no tengan que hacerlo por Zoom como es ahora por la pandemia”, afirman y, al mismo tiempo indican que ya se contactaron profesionales y artistas para que el espacio cuente con talleres de poesía, panificados, nutrición o peluquería.

Madaho's en Mar del Plata.

Ver más: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,