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05/04/2015

Mala praxis: entre la responsabilidad y la presión

En Mar del Plata hay alrededor de 150 denuncias registradas. Los profesionales aseguran que un 25% de los doctores ha tenido alguna demanda y que “son muy pocos casos en los que se demuestra una mala práctica verdadera”.

Mala praxis: entre la responsabilidad y la presión
(Fotos: QUÉ Digital)

Hablar de mala praxis implica posarse en un concepto amplio, pero puntual a la vez: se trata de una disconformidad del paciente respecto al resultado de la relación con el médico, en lo general, y de una acción médica errada que produce daños, en lo particular. Más allá de los causales -que no son cosa menor y que van desde la imprudencia o negligencia hasta la impericia del profesional- este tipo de situaciones expone cómo la presión del sistema de salud repercute directamente en la vida (y la muerte) de las personas.

Para José Fraraccio –especialista en Medicina Legal, docente universitario y quien desarrolló tareas como Perito Forense del Departamento Judicial e integró la Policía Científica de la Provincia- el crecimiento de las denuncias por mala praxis tiene que ver con la pérdida de confianza del paciente en relación al médico a su cargo ¿Por qué? Por la imposibilidad, en muchos casos, de elegir.

“El médico tiene que poder elegir a su paciente y el paciente tiene que poder elegir al médico, esa es la mejor manera de evitar la mala praxis”, entendió el profesional, que explicó que, actualmente, dada la organización del sistema de salud y de las obras sociales, muchas personas se ven obligadas a ser atendidas por determinados profesionales, lo que genera que el vínculo entre ambos no sea bueno desde el principio. Y eso se traduce en la falta de confianza.

“Cuando se dan estas situaciones, puede ser culpa del médico, del paciente o del destino también, porque existe la posibilidad de que haya un accidente”, consideró y por eso cuestionó a aquellos “abogados que aseguran que, por ejemplo, un cirujano plástico tiene obligación de resultado”. “Eso es una locura, porque ningún médico tiene esa obligación, porque es imposible. El cirujano no puede prometer resultado a pesar de que muchos digan o piensen lo contrario; eso tiene que ver con que muchos juristas no saben nada de Medicina”, apuntó.

Actualmente, en el Departamento Judicial de Mar del Plata hay alrededor de 150 denuncias por mala praxis registradas. Puntualmente, el Código Penal tipifica la mala praxis de modo específico, a través de los delitos de homicidio culposo y de lesiones culposas, de acuerdo a las consecuencias y a la situación particular. En cuanto a las sanciones, quienes son declarados culpables enfrentan penas de prisión y de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión. Todo depende, claro está, de si se demuestra la existencia de negligencia, impericia o imprudencia por parte del médico.

La impericia consiste en actuar sin la capacitación necesaria y expresa una falta de conocimientos técnicos; la imprudencia se produce cuando se actúa con ligereza y no se toman las precauciones necesarias ante posibles riesgos; la negligencia es lo opuesto al sentido del deber y tiene que ver con la  falta de diligencia o la indiferencia respecto a las necesidades del paciente.

Jose Fraraccio ©

José Fraraccio, especialista en Medicina Legal y en Praxis Médica.

En ese sentido, Fraraccio reparó en que, en cuanto a los causales de este tipo de situaciones, más allá de lo puntual y específico de cada caso hay una cuestión mayor que tiene que ver con que hoy en día “hay leyes que no se cumplen”.

“Todos los Códigos de Ética hablan de que el paciente tiene derecho a elegir su obra social, su sanatorio y su médico. Pero eso no ocurre en la Argentina y entonces pasan estas cosas ¿Por qué? Porque no hay buen entendimiento del paciente y el médico, no hay confianza”, reiteró el especialista, que ejemplificó: “Hoy el paciente va obligado a un médico en particular, que a lo mejor no le gusta pero es el que le da la obra social; y ese médico está obligado a atenderlo porque a él le dan una lista de pacientes que debe atender sí o sí. Entonces la relación es mala y nadie controla nada”.

Consultado respecto al curso de las denuncias, el docente mencionó que muchas veces “el error del abogado está en no asesorarse con un médico antes de demandar o en dejarse llevar solo por la opinión del paciente”. “Por eso, la mayoría de los casos termina en nada y son muy pocos en los que se demuestra una mala praxis verdadera”, advirtió. Según fuentes consultadas, un 25% de los profesionales ha tenido en el transcurso de su carrera una o más denuncias en relación a su accionar.

A su vez, el experito forense también hizo hincapié en otro de los elementos a tener en cuenta: en algunos casos, la mala praxis se da como consecuencia de “la falta de medios y de insumos”. “Y ahí ya vamos a lo que es la responsabilidad; hay cosas que se demuestran solas, como la impericia, la imprudencia o la negligencia, pero después tenés situaciones en las que si el médico estaba atendiendo a diez pacientes a la vez, no es culpa del médico ni del paciente sino del sistema y del funcionario a cargo, que no cumple con su función”, graficó.

En cuanto a la formación de los médicos, tanto en lo que es la atención profesional como en lo inherente a lo legal, Fraraccio aseguró que hoy en día los doctores “no están preparados”. “El médico debe saber cuáles son sus deberes y derechos, pero eso no siempre pasa. Hoy muchos están desprotegidos y desinformados y no saben manejarse preventivamente para evitar estas situaciones”, subrayó.

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