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24/06/2022

Parque Camet: entre la pérdida de árboles, la cesión de tierras y el accionar municipal

La larga historia de cesiones de tierras públicas de la reserva forestal y la oposición de vecinos. Las hectáreas cedidas, la tala de árboles y la necesidad de una mayor forestación.

Parque Camet: entre la pérdida de árboles, la cesión de tierras y el accionar municipal
(Fotos: Qué digital)
Celeste Verdicchio

Por: Celeste Verdicchio

Desde hace varios años, las y los vecinos de Parque Camet advierten por la falta de preservación del espacio considerado históricamente como el “pulmón” de Mar del Plata. La ausencia de planes municipales de forestación masiva, el aumento indiscriminado de la tala de árboles con sus consecuencias ambientales, la instalación de la comisaría decimoquinta y la cesión de unas 50 de sus 136 hectáreas a clubes por parte del Municipio movilizaron a las y los vecinos a tomar acciones en defensa de la reserva forestal, incluso en la Justicia. Un recorrido por el parque y las problemáticas que lo atraviesan.

Bajo la gestión del Ente Municipal de Deportes (Emder) de Mar del Plata, la historia del Parque Camet, uno de los espacios verdes con más biodiversidad y elegido por turistas y marplatenses para la recreación, se encuentra desde sus orígenes atravesada por el deporte. Originalmente, el predio fue proyectado por la familia Camet como un espacio para el esparcimiento de la ciudadanía pero también para la difusión de las actividades hípicas.

Desde entonces, a partir de 1977 se dará la primera de muchas cesiones de espacio verde y público a entidades privadas dentro del parque, muchas originadas durante la última dictadura cívico-militar, aunque se trata de una tendencia que, prórrogas y nuevas convenios de por medio, se agudizó en las últimas décadas.

En una entrevista y recorrida por el parque con Qué digital, Fernando Lozada, miembro de la Eco Asamblea, relata los argumentos detrás de la decisión de presentar una acción de amparo en la Justicia ante un Municipio que “considera al parque como un lugar a lotear y para usarlo arbitrariamente”, según califica. Es que, si bien en comparación a gobiernos anteriores, el Municipio tiene en agenda ciertas intervenciones puntuales en el parque como la instalación de señalética, de “Estaciones saludables” o limpieza de sectores, vecinos y vecinas remarcan que en cuestiones de fondo, la gestión de la reserva forestal todavía estaría lejos de ser la ideal.

UNA HISTORIA DE CESIONES DE TIERRAS

La cesión del espacio público a privados en Parque Camet encuentra su punto de partida en la propia donación de las tierras por parte de la familia Camet al viejo Club Mar del Plata en 1913, con “cargos” o “condiciones” para su utilización. El principal cargo que definió la familia estuvo destinado al uso recreativo por parte de la ciudadanía del parque mientras que el segundo de ellos buscó el incentivo de la actividad hípica en la ciudad.

Luego, el Club vendió en 1958 el sector principal del parque al Municipio, y desde entonces -siempre según documentos municipales– cuenta con la administración total del espacio sin condicionamiento alguno, aunque sí con responsabilidades, al haber sido declarado junto a los barrios lindantes reserva forestal en 1994 por la Ordenanza 9.717.

En ese contexto se dio la primera cesión de hectáreas del Municipio: fue en 1977 al Club Hípico. Pero la historia de cesiones para uso privado y puntualmente para clubes, muchas impulsadas originariamente durante la última dictadura cívico-militar, siguió su curso. Así, hubo cesiones a clubes como Biguá, Pueyrredon, Mar del Plata Polo Club y Unión (este último a través de un intercambio de tierras con el Municipio) desde 1982 y prorrogadas continuamente hasta la actualidad con autorización del Concejo Deliberante.

Entre las últimas cesiones, aparecieron en el radar del Parque Camet MDQ 06 -hasta el momento no tomó posesión- y Club El Cañón, cedido por el propio Municipio en 2020.

EL CAÑÓN, EL DETONANTE

Fue la cesión al Club El Cañón el detonante del conflicto que se fue agudizando en los últimos dos años, a partir de la entrega que realizó el Municipio en 2020 por alrededor de nueve hectáreas según consta en los planos, aunque oficialmente se habló de cinco hectáreas. A partir de esa cesión, la Eco Asamblea presentó hace algunas semanas un recurso de amparo ante la Justicia, por el cual en los últimos días se llevó a cabo una audiencia de conciliación en el Tribunal Oral en lo Criminal N°2.

Mientras tanto, el club colocó un alambrado en el terreno -símbolo de la delimitación de la propiedad privada- y un “cuidador” quedó bajo su custodia y “vive en una casilla sin luz ni cloacas y en situación de explotación”, según denunciaron desde la Asamblea. Así, el malestar entre los vecinos y vecinas de la zona que transitan a diario el predio se acrecentó y motivó la organización de un festival A desalambrar en defensa del espacio público y en un claro pedido al Municipio de que los clubes funcionen en otros sitios.

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“Colocaron un alambrado periférico de 1.200 metros e inmediatamente comenzaron a hacer obras tras la cesión de uso precario. Viendo el antecedente de los demás clubes, que también tienen cesiones de uso precario hace 40 años y se los renuevan cada 5, evidentemente se trata de una forma fraudulenta de entregar tierras públicas porque si las entregaran como corresponde tendrían que hacer la licitación pública y no lo lograrían. Entonces lo hacen de esta forma”, denunció Lozada en diálogo con Qué digital.

Dentro de las cesiones recientes también se encuentra el caso particular del Club de hockey MDQ 06, de 2021. Según precisaron desde la Eco Asamblea, se trata de un total de 3 hectáreas aunque también hay más espacios de tierra cedidos a otros privados -sin vinculación con el deporte- como los Amigos del Fiat 600, Amigos de Chevrolet o la reciente instalación de foodtrucks.

“El Municipio ve al parque como si fuera un lugar a lotear para usarlo arbitrariamente. Lo ve como un parque de deportes o un lugar de recreación sin importarle que es una reserva forestal declarada así por el Concejo Deliberante desde 1994. Si sumamos todo, son muchas hectáreas que representan un porcentaje importante del parque”, sostuvo el referente de la Eco Asamblea.

UNA APROXIMACIÓN EN HECTÁREAS DE LAS TIERRAS CEDIDAS A CLUBES
  • Club Hípico: 3 ha
  • Club Biguá: 6,5 ha
  • Club Pueyrredon: 11 ha
  • Polo Club: 17 ha
  • Club El Cañón: 9 ha
  • Club MDQ 06: 3 ha
  • Club Unión: sin datos
  • Total aproximado de hectáreas cedidas a clubes: 50 ha
  • Total de hectáreas del parque según datos oficiales: 136 ha (40 ha “profusamente arboladas”)

CON TALA DE ÁRBOLES PERO SIN PLANES DE FORESTACIÓN

En paralelo, otro de los cuestionamientos que realizan en torno a la gestión municipal del parque pasa por el aumento de la tala de árboles, en contraposición a la falta de planes de forestación masiva en la reserva forestal. En concreto, desde la Asamblea afirman que “el Municipio no tiene políticas de forestación desde 1994”.

Incluso, un reciente relevamiento realizado por la asamblea arrojó que, en un 50% de las zonas arboladas de Parque Camet, tomaron nota de 381 árboles talados -cortados al pie-, 110 quemados en riesgo de caída y 78 dañados por el Club Biguá, uno de los principales conflictos que se originó en torno al arbolado en los últimos años.

“Lo dice el propio Municipio: en toda reserva forestal no se pueden tocar los árboles y el Club Biguá, por ejemplo, los utiliza como poste de alambrado. Tienen a los árboles atados con alambre de púas”, describió Lozada. A los usos “poco ortodoxos”, también se suma la ausencia de forestación y el aumento de la tala indiscriminada: “Nos están faltando muchísimos árboles que originalmente teníamos en el parque. Por lo menos, alrededor de unos mil y eso es muchísimo“, lamentó.

Además de la tala constante de árboles, la explotación de tierra de los privados y la falta de planes de forestación municipales desde hace más de 20 años, con su consecuencia directa en la pérdida, el cuidado y el sostenimiento del espacio verde, también se suma la problemática de la falta de conciencia sobre el cuidado del Parque Camet y el aumento de árboles ahuecados y quemados ocasionado por las personas que concurren al predio y prenden fuego allí mismo.

“No puede ser que haya tantos árboles quemados. Falta una tarea importante con las personas que vienen al parque para concientizar que no se puede prender fuego al pie de los árboles. Tenemos cientos totalmente lastimados”, cuestionaron desde la asamblea. Ante esta situación, el Municipio, como parte de una medida para contrarrestar la quema de árboles, colocó una serie de fogones junto a señalética que prohíbe explícitamente prender fuego en otros espacios del parque.

Desde la asamblea, sin embargo, repararon una vez más en la responsabilidad del Municipio ante el mantenimiento general de todo el parque: “Acá talan todo el tiempo. Vienen a la noche con la motosierra, los fraccionan y se los llevan para la leña. El guardaparques está jubilado y vive en un chalet en el parque sin cumplir ninguna función, supuestamente sin movilidad para recorrer el parque. Hace poco talaron 3 árboles a pocos metros de la comisaría y después quemaron uno. La policía vino con un balde de agua a apagar uno de los árboles porque estábamos desde la asamblea con los medios de comunicación, una vergüenza”, denunció Lozada.

UN PEDIDO EN CUIDADO DE LA BIODIVERSIDAD

Frente a especies que -aseguran- “de a poco van desapareciendo” y lo que califican como una falta de visión del Parque Camet como una reserva forestal con un ecosistema particular, desde la Eco Asamblea dejaron en claro su preocupación ante una gran biodiversidad que “no está siendo protegida”. Apuntaron así a la gestión del Emder que, afirmaron, “demuestra la concepción que tiene el Municipio del Parque Camet”. También, remarcaron su reclamo por estudios de impacto ambiental sobre el espacio verde.

“No hay una visión de que esto sea una reserva forestal, con un ecosistema particular. Tenemos un humedal y ni siquiera es tenido en cuenta, se desconoce su existencia y no se entiende cómo funciona. También es cierto que este ecosistema interactúa con otros ecosistemas y que no es un ente aislado, todos los barrios de alrededor del parque son reserva forestal”, argumentó Lozada.

Con la tala de árboles, advierten que aves específicas de la zona como teros y lechuzas migran hacia otros sitios, lo que remarca -para Lozada- la necesidad de estudios que esclarezcan las zonas idóneas para la recreación de las y los habitantes y aquellas específicas para la preservación de la biodiversidad: “Todo eso no se evalúa porque no se considera al Parque Camet como un espacio verde“, insistió.

“Muchas veces cortan el pasto al ras y es un error porque hay aves que antes venían a esta zona y que ponen sus nidos en el suelo y necesitan de lugares con el pasto un poco más alto. Si se dejara un sector para ellas, el pasto no crece más de 50 centímetros y podrían permanecer“, apuntó.

También reparó que entre las conclusiones arrojadas por la Cuarta Asamblea Nacional de Intendentes frente al Cambio Climático que se celebró en Mar del Plata se precisó la necesidad de forestación como medida para hacer frente al cambio climático. En la actualidad, el Parque Camet se encuentra arbolado con coníferas y eucaliptos aunque muchos de ellos se pierden poco a poco ante el avance de la deforestación.

Por otro lado, también mencionó que las “grandes ciudades” deben tener una tasa de 9 a 25 metros cuadrados por habitante de espacios verdes mientras que “en Mar del Plata tenemos la mitad del mínimo por habitante. No podemos seguir interviniendo estos lugares porque va incluso en contra de convenios internacionales a los que ha adherido Argentina”, señaló el referente.

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UNA DEMOLICIÓN Y PRESENTACIÓN DE UN AMPARO

Hace poco tiempo, la Eco Asamblea decidió intervenir los baños públicos de Parque Camet, instalados a pocos metros de la comisaría, los cuales estaban cerrados y en desuso hace aproximadamente diez años: “Para que no sea un lugar feo y decadente, decidimos pintarlos e intervenirlos y hacer un mural como una propuesta de arte y de acción”, recordó. Sin embargo, a fines de mayo el lugar fue demolido porque “supuestamente había gente que iba a los baños a drogarse, con la comisaría a 50 metros…”, cuestionó el asambleísta. Desde entonces, los restos permanecen allí: nadie los retiró.

“Se tomaron mucho trabajo en demoler todo esto y ni siquiera se llevaron los escombros. La estructura tenía paredes de hormigón, con malla, y una losa monstruosa. Nunca les molestaron los baños cuando estaban todos degradados pero sí a partir de la intervención”, remarcó. Como si fuese una “acción provocativa”, denunciaron haber dejado el logo de la Eco Asamblea en uno de los escombros a modo de “muestra”.

La instalación de la comisaría decimoquinta dentro del Parque Camet también fue otro de los focos de conflicto en el último tiempo. Y es que tras la modificación de ordenanza que regula el permiso de uso policial y la efectivización de la llegada del cuerpo policial al parque, desde la Eco Asamblea aseguran sufrir actos intimidatorios y de persecución recurrentes en asambleas o festivales, por ejemplo, en el festival A desalambrar.

“Cuando hicimos el festival A desalambrar, con ese título, vinieron dos patrullas y se quedaron durante todo el tiempo que duró el festival. Fueron tres autos con la policía de civil, uno de ellos sin patente y con un policía filmando desde adentro del auto. Después vino la policía montada, que está acá dentro del parque ocupando el predio, y se movieron alrededor del festival. La policía se quedó con las luces prendidas y enfocadas hasta que nos fuimos las últimas personas de la asamblea. Para nosotros es una situación de amedrentamiento, es bastante preocupante”, confesó Lozada.

Lejos de abandonar su lucha, la Eco Asamblea logró recaudar fondos a través de los festivales y presentó finalmente su recurso de amparo ante la Justicia, y está siendo tratado en el Tribunal Criminal N°2 de Mar del Plata. En él, adjuntaron una serie de pruebas que exponen el importante avance de los privados en el parque tras las primeras cesiones históricas y las más recientes de MDQ 06 y Club El Cañón impulsadas por el Municipio y aprobadas por el Concejo Deliberante.

A la espera de la decisión del tribunal interviniente en torno a si hace lugar a una medida cautelar contra las cesiones, la Eco Asamblea continúa firme en su pedido: que se detenga la entrega de tierras a entidades privadas por medio de la modalidad de permisos precarios y sus renovaciones, el retiro de los alambrados y la puesta en marcha del Municipio de evaluaciones y estudios ambientales estratégicos que hagan especial hincapié en la protección de ambiente.

“Esto parece la Campaña del Desierto. Dicen que vienen a traer la civilización, el deporte. Pero en el mismo lugar donde se instaló El Cañón se hacían torneos interbarriales de fútbol autogestionados por los mismos chicos. No había nada que traer. En todo caso, el Municipio debería haber pensado qué recursos necesitan los chicos que organizan sus propios torneos y mejorar sus condiciones, no imponerles pertenecer a un club privado que ni siquiera es del barrio”, disparó Lozada.

Si bien el Municipio tuvo intervenciones en el último tiempo, como la instalación de una serie de fogones para intentar reducir la quema de árboles y puso en marcha una serie de “Estaciones saludables” para la promoción de la actividad física en adultos, la necesidad de una mayor intervención o cambios de fondo en la gestión municipal del parque se torna evidente.

“¿En 55 años estos clubes no pudieron hacer una cancha, buscar un lugar? ¿Qué tienen que ver acá? Vemos perfecto que el Municipio colabore con los clubes deportivos pero teniendo tantas tierras disponibles, ¿por qué tienen que usar las del parque?”, cuestionaron desde la Eco Asamblea mientras se mantienen a la expectativa por avances judiciales.

Considerado históricamente como parte de la identidad marplatense, el Parque Camet del que disfrutan numerosas familias marplatenses, vecinos y vecinas de la zona, turistas y niñeces continúa siendo foco de cesiones de amplios sectores de su espacio verde público y también de la tala y el daño de árboles que hacen a la reserva forestal. El reclamo vecinal por una mayor intervención municipal se sostiene, a la espera de generar con sus acciones que la gestión combata las problemáticas más estructurales que atraviesan al parque.

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