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14/05/2022

Perdió un dedo en altamar, exige respuestas y denuncia irregularidades

Un trabajador del pesquero “Due Fratelli” reclama una reparación por haber sufrido un accidente por el cual, afirma, no recibió asistencia alguna y ya no podrá trabajar en la pesca.

Perdió un dedo en altamar, exige respuestas y denuncia irregularidades
(Fotos: Qué digital)
Sebastián Alí

Por: Sebastián Alí

En noviembre, Marcelo Cudugnello se embarcó en el “Due Fratelli”, una de las pocas lanchas amarillas que todavía habitan la banquina chica del Puerto de Mar del Plata. En medio de tareas en altamar, perdió un dedo y se le fracturó otro. Esperó a que su patrón se haga cargo de una reparación económica por lo sucedido, reparación que -además de las deudas salariales- nunca llegó y por la cual decidió denunciar lo que sucedió a bordo: asegura que se le negó la asistencia, que durante años trabajó “en negro” y que, a raíz de la lesión, difícilmente pueda volver a trabajar en el sector.

Una relación laboral no registrada, un accidente, una promesa incumplida y una denuncia penal. Todo esto confluye en un nuevo episodio de la precariedad detrás del paisaje turístico y tradicional portuario, de esos casos que contadas veces, cuando los trabajadores dejan de lado el miedo, se cansan de las condiciones de trabajo, o simplemente cuando no encuentran otra salida, salen a la luz.

Marcelo se embarcó en el “Due Fratelli” el 24 de noviembre. Ese día, según relató a Qué digital, en el marco de tareas para la descarga del pescado hacia la bodega, uno de los marineros perdió el control de una red y a raíz de ello la mano de Marcelo quedó atrapada en una especie de polea que le provocó el corte de un dedo y le fracturó otro.

“Le pedí al dueño de la embarcación que dé aviso a Prefectura y me lleve al puerto, a lo que hizo caso omiso. Mis compañeros me veían todo ensangrentado y le decían que me lleven a puerto, pero les dijo que sigan laburando que eso no era nada, era una lastimadura. Así seguí trabajando así hasta que llegué a puerto, horas después”, relató y aseguró que la negativa a dar aviso respondía también a haber llevado más marineros que los declarados.

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“Me pidieron por favor que no les hiciera quilombo, que llegáramos a un acuerdo y ellos me iban a dar lo que me correspondía. Yo les dije que no iba a hacer nada a menos que no cumplieran. Así fue mi palabra y así la estoy cumpliendo”, continuó Marcelo, quien hoy ante el incumplimiento de lo mínimo, que fue garantizarle una atención acorde, darle la reparación que le correspondería en caso de haber estado registrado y pagarle las deudas, decidió hacer pública la situación, declarar lo sucedido ante Prefectura, exigirles el reconocimiento de la relación laboral y, además, radicar una denuncia penal contra el capitán y su hijo.

En ese sentido, Eduardo Hoff, abogado del marinero, explicó a este medio que se presentó una denuncia que ya fue ingresada en el fuero penal federal y que apunta a la presunta comisión de dos delitos: por un lado, el de lesiones graves “por la impericia de quien suelta la soga y genera el accidente”, y por otro por la configuración del delito de “abandono de persona“, apuntado contra el capitán: “Es el que decide no volver a la costa sino hasta cuatro horas después”, explicó el abogado.

“No lo atendieron en el momento. Siguieron pescando como si no pasara nada. Estuvo tapándose ese agujero de la mano con un trapo mientras siguieron tirando las redes. Entonces, eso lo que configura es abandono de persona”, añadió.

Lo que vino después, en tierra, fue el inicio de una serie de negativas que decantaron en conflictos penales y laborales. Es que, según relató, al no estar registrado y la consecuente falta de cobertura de una aseguradora de riesgos del trabajo (ART), lo llevaron a una clínica de fracturas y al momento de consultar el costo de la operación que necesitaba, los dueños de la lancha aseguraron que “no la podían pagar”, y terminó atendiéndose por su cuenta en el sector público, puntualmente en el Hospital Interzonal.

Luego de meses sin trabajar, ante los pedidos por una reparación por el accidente y las deudas que tenían los dueños de la embarcación -calculadas en kilos y kilos de pescado correspondientes al porcentaje de participación de los marineros en las capturas como medio de pago- tuvo que volver a embarcarse en el Due Fratelli para que sus dueños puedan salir a navegar y así reunir el dinero que le adeudaban. Pero ese dinero no llegaba, se cansó de esperar, se desembarcó y llevó todo al plano judicial, primero, con el envío de cartas documento.

En ellas, además de reconocerle la relación laboral que -según una de las cartas documento enviadas- data al menos desde octubre de 2016, también exige que se le abonen las prestaciones laborales adeudadas -francos, vacaciones y aguinaldo- y que también haga la correspondiente denuncia ante “la aseguradora de riesgos de trabajo”  o bien que “denuncie si se encuentra bajo el régimen de autoseguro” y pague las prestaciones correspondientes. Los escritos, sin embargo, no encontraron una respuesta satisfactoria.

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Es que, cabe mencionar, para la correspondiente salida del Puerto de Mar del Plata, el protocolo que rige -según confirmaron desde Prefectura- es el de exigir un seguro “colectivo”, equivalente a la cantidad de tripulantes despachados. Por otro lado, en lo que respecta a los seguros y accidentes individuales que hacen a la relación contractual entre los dueños de los buques y los marineros, la fuerza no tiene injerencia y no resulta impedimento para el despacho de la embarcación.

Hoy Marcelo asegura que quedó a la deriva, que seguramente encontrará dificultades para volver a ser empleado como marinero y que, tras meses de haber dejado de percibir ingreso alguno y mientras busca trabajo, exige al menos lo que le corresponde. En búsqueda de eso, en los próximos días Marcelo deberá presentarse ante la fiscalía federal para ratificar la denuncia presentada esta semana.

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