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07/07/2015

“Poder encontrarnos es una manera de sanar”

Maira tiene 21 años y es una de las víctimas de Napolitano. En el inicio del juicio por siete casos de abuso sexual, muchas de las mujeres atacadas se conocieron por primera vez. “Quiero que se quede adentro de por vida”, dijo.

“Poder encontrarnos es una manera de sanar”
(Foto: QUÉ Digital)

Entre tanto dolor y a horas nada más de revivir lo que fue aquel 20 de septiembre de 2012 que le marcó la vida, Maira rescata algo: haber conocido a quienes, como ella dice, “entienden mejor que nadie” lo que le pasa. Maira tiene 21 años y es una de las víctimas de Claudio Napolitano, el hombre de 46 años que este martes comenzó a ser juzgado por siete casos de abuso sexual.

Afuera del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 4, Maira habla con Rosario. Se conocieron hace muy poquito, pero pareciera que son amigas desde hace tiempo. Tienen un vínculo que será difícil de romper y que por estas horas es uno de los más importantes. Ambas fueron víctimas del violador serial conocido como “Pepino” y ambas se preparan para dar su testimonio.

Maira se define como una persona ansiosa. Camina por los pasillos, se sienta y se vuelve a parar. Dice no poder dejar de moverse y asegura que la desespera saber que a tan solo algunos metros está él, ese que le marcó la vida, ese que con total impunidad se robó una parte de ella. Entonces, asegura, todos la frenan, porque ella solamente quiere ir a putearlo. Y ella, afirma, les hace caso porque se siente contenida.

“Poder encontrarnos es una manera de sanar; estoy muy contenta de haber conocido a las chicas”, remarca la joven, que no sabe demasiado bien por qué pasaron los años y recién ahora las mujeres víctimas de Napolitano lograron ponerse en contacto: “Creo que estamos cerrando una etapa, luego vendrá otra, pero la contención entre las chicas es increíble, está muy bueno eso porque nadie mejor que ellas para entenderme”.

Sobre el juicio, Maira asegura que la expectativa es que se condene al imputado como debe ser. “Quiero que quede adentro de por vida, una buena cantidad de años, porque se va a morir ahí adentro”, sostiene y advierte que luego será “el Estado el que se tendrá que hacer cargo”. “Lo vi a través de la puerta y es un hijo de puta, tengo muchas ganas de tenerlo enfrente, recién le quería decir de todo, soy muy impulsiva”, dispara, enojada. Y quien podría decirle lo contrario.

Sobre su presente, la joven dice estar bien, después de “terapia y medicación por ataques de pánico”. “Me agarraban descargas nerviosas, empezaba a temblar. Tomé las pastillas y las dejé porque me dejaban mal… ahí me volqué a la espiritualidad, me hice una regresión con un chamán, y pude curar esto”, recuerda orgullosa y dice que sabe que hay quienes no le creerán, pero a ella le funcionó.

A Maira, como a todas las chicas, el conocer a Napolitano le cambió la vida. “Yo nunca más estuve con hombres, nunca más; era virgen cuando me pasó, ya no tengo vergüenza de decirlo”, dice y asegura que uno de sus mayores miedos se produce ante la presencia de los hombres mayores, de 40 años. “Me cuesta mucho”, admite, pero dice que su familia y sus amigos hoy la ayudan a salir adelante.

Maira dará este miércoles su testimonio ante el TOC Nº 4 con la ilusión y el deseo de que nadie vuelva a vivir lo que ella vivió. Está convencida de que el propio Estado es quien debe hacerse cargo de la negligencia de haberlo liberado y, peor aún, no haberlo controlado tras su salida. Maira confía en que se hará Justicia; por ella, por Rosario y por todas las víctimas de abuso sexual. 

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