Religión umbanda, mitos y realidades

A raíz del juicio en el que son juzgadas ocho personas por el homicidio de un nene de cuatro años, una licenciada en sociología, especialista en la religión, describe las creencias, prácticas y costumbres.

21/11/2018
Religión umbanda, mitos y realidades
(Fotos: ilustrativas / QUÉ Digital)

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº4 de Mar del Plata dictará en las próximas horas la sentencia en el marco del juicio realizado por el brutal homicidio de un nene de cuatro años en el marco de un ritual umbanda. Según la acusación, el nene era llevado a las “celebraciones” y le otorgaban una “participación activa”, y así sufrió todo tipo de vejaciones, torturas y abusos en forma de “sacrificios” hasta que en septiembre de 2015 lo estrangularon y murió.

En este marco, QUÉ Digital consultó a la licenciada Mariana Ábalos Irazabal, especialista en el campo de esta religión con un enfoque sociológico y antropológico, sobre las ceremonias y rituales, sobre los mitos y realidades y sobre las creencias y prácticas de esta religión.

Para la licenciada Ábalos Irazabal, por fuera del homicidio en sí, inicialmente “habría que ver si las pruebas son lo suficientemente sólidas y justas para comprobar que efectivamente fue un crimen realizado en el contexto de una ceremonia”, y remarcó que si se llega a determinar que se trató de un “crimen ritual” no tiene porqué atribuirse el accionar delictivo a la creencia religiosa en sí. “Existe gente de todas las religiones que delinque, pero no se debe a que ‘su religión’ lo mande a cometer esos actos”, señaló.

A su vez, en cuanto a la relación de la religión Umbanda con los niños y niñas, la licenciada explicó que dentro de los principios hay una especial valorización y celebración de la niñez. “Las entidades que representan a los niños se encuentran, incluso, en el escalafón más elevado de jerarquía espiritual correspondiente a los Orixás/santos”, sostuvo. Al mismo tiempo, detalló que la Mãe Iemanjá –“la gran madre”– es quien se encarga de cuidar y bendecir a los niños a lo largo de toda su infancia.

En este sentido, según la socióloga, resulta “impensable –dentro de la cosmología umbandista– concebir la idea de un asesinato o tortura a un menor”.

 -¿Cuánto hay de mito y cuanto de realidad cuando se relaciona la religión umbanda con la magia negra y sectas?

– Tal como dice la pregunta: la Umbanda es una religión. Los umbandistas no son ni hacedores de magia negra, ni tampoco una secta; son practicantes de una fe que está reconocida legalmente como una religión por el Registro Oficial de Cultos. Por lo tanto, la Umbanda no es ni magia, ni una secta, ya que cuenta con el estatuto legal otorgado por el Estado que la legítima como una religión.

Dejando en claro ese punto de partida, Abalos Irazabal subrayó que “la asociación que se hace entre la Umbanda y dichos elementos no es más que un mito”. Y sumó: “La equiparación de esta religión con una secta es una construcción establecida en el imaginario social, principalmente  por los medios masivos de comunicación, y que nada tiene que ver con la realidad experimentada por los religiosos. Hay un largo historial de producciones académicas que analizan y demuestran cómo la agenda mediática, efectivamente, fue construyendo la imagen social de la Umbanda como una secta en un contexto de pánico moral por el arribo de nuevos movimientos religiosos al país”.

Fue una construcción ficcional, muy alejada de la realidad y que provocó un grave daño a la imagen pública de los umbandistas, colocándolos en el ojo de persecuciones y acusaciones legales. Esa imagen falaz de la Umbanda como una secta continúa siendo reproducida y el daño materializado en la fuerte discriminación sufrida por sus practicantes, hasta el día de hoy, sigue siendo irreparable.

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-¿Existen los “sacrificios” con animales o, incluso, personas?

– La ofrenda de animales es una práctica que tiene que ver más con la parte de los Exús (correspondiente a la línea de Quimbanda) y con la parte de los Orixás (correspondiente a la línea de Nación). Son otras dos partes que componen, junto con la Umbanda propiamente dicha, la tríada que usualmente se suele entender como “la religión” en Argentina. En la parte que corresponde netamente a la Umbanda, no obstante, no es usual el uso de animales. Las entidades a las cuales se les ofrendan animales son aquellas que pierden o desgastan grandes cantidades de su axé/energía espiritual al ayudar a las personas, por lo que los filhos deben retribuir ese axé mediante ofrendas que puedan llegar a ser equivalentes energéticamente.

Dentro de la amplia variedad de ofrendas que se suelen realizar, la sangre animal es una de las que porta más energía espiritual, uno de los elementos más valiosos ya que representa a la vida misma, el poder, lo vital. Es por eso que las ofrendas de animales son tan relevantes dentro de esta cosmología, y también es por eso que se debe evitar que los animales sufran durante el proceso: deben estar cuidados, calmos, limpios. Un animal torturado, sufriendo, es una aberración y los umbandistas interpretan que puede resultar muy ofensivo para las entidades, por eso se tiene el mayor de los recaudos.

– Este tipo de ofrendas, por lo tanto, no representan la muerte en sí, el matar a un animal como fin último; sino que simbolizan la vida, la renovación, la entrega de lo más valioso a esa entidad (por ejemplo, Orixá) para que se revitalice y renueve su axé. Los animales ofrendados son específicos en cuanto a variedad e, incluso, color; y son en su totalidad animales de granja, que son destinados al consumo alimenticio usual en nuestra sociedad.

Siguiendo con esta línea, entonces, es ridículo creer que la religión profetiza el asesinato y ofrenda de seres humanos. Va en contra de sus propios principios, los cuales promueven el valor y respeto a la vida, y se centran totalmente en la experiencia vital del hombre a lo largo de su paso terrenal procurando que sea siempre lo más positivo posible. Las religiones de matriz afro, sus creencias y prácticas, fueron profundamente estudiadas por sociólogos y antropólogos de distintos países latinoamericanos (Brasil, Uruguay, Argentina, Cuba, entre otros). Los estudios abordaron una multiplicidad de casos diversos, y todos muestran que no hay sacrificio de personas ni existe ningún principio religioso que incite a realizarlo.

 – ¿Existen en Argentina rituales que lleguen a estos extremos?

– Hay sociólogos/antropólogos locales que realizaron seguimiento a lo largo del tiempo de los casos expuestos en los medios sobre “crímenes rituales”, y dieron cuenta de que la mayor parte de dichas acusaciones terminaron resultando falsas. En este caso, habría que ver si las pruebas son lo suficientemente sólidas y justas para comprobar que efectivamente fue un crimen realizado en el contexto de una ceremonia. Así y todo, si llegara a determinar que es un “crimen ritual”, no tiene seriedad atribuir ese accionar delictivo a la creencia religiosa en sí. Existe gente de todas las religiones que delinque, pero no se debe a que “su religión” lo mande a cometer esos actos.

Regresando concretamente a la pregunta, claro que no existen porcentajes sobre prácticas religiosas umbandistas que terminen en asesinatos, simplemente porque no existen rituales que lleven a eso como objetivo. Existe gente que comete actos delictivos y pertenece a esta religión, como también a todas las demás; que alguien sea delincuente no es derivado de la creencia que tiene o de cosas que las religiones promueven, sino a que simplemente es una persona que delinque.

Para finalizar, la licenciada Mariana Abalos Irazabal aseguró que “no existen rituales en la Umbanda que inciten a un asesinato, maltrato, o violencia de ningún tipo”.

 RELIGIÓN UMBANDA 

La religión se instala en el país y hay registros de practicas Umbandas a fines del siglo XIX y desde ese momento tuvo un auge importante en distintos puntos del país. En 1966 se abrió la primera casa de religión y se inscribió oficialmente en el Registro Nacional de Cultos No Católicos correspondió a la Mãe Nélida de Oxum, quien se formó religiosamente en Brasil y desde la decada de ’80 esta en continua expansión. ¿En qué consiste esta religión? ¿Cuánto hay de mito respecto a la magia negra? ¿Y cuánto de realidad?

 -¿Es considerada como una religión cerrada?

– Los practicantes de esta religión son personas que llevan un ritmo de vida equiparable al del común de la gente. No hay ningún requisito, doctrina o pauta dentro de la religión que indique la necesidad de algún tipo de “aislamiento” total o parcial en la vida diaria de sus practicantes, en términos de no poder relacionarse con otras personas o ámbitos. Eso existe solamente en el estereotipo divulgado por los medios masivos de comunicación, tanto en su perfil informativo (noticias) como en su perfil de entretenimiento (por ejemplo, novelas televisivas); y fue analizado en profundidad por la academia local a lo largo de varias décadas. Por el contrario, uno de los mecanismos mediante los cuales la religión se extendió tradicionalmente, fue por las redes tejidas entre personas.

Es normal que la gente (no umbandista) allegada –o no tanto– a un practicante, termine asistiendo en distintas oportunidades a algunas ceremonias para conocer, realizar consultas o por simple curiosidad. Es una religión que está en continua expansión, y eso se debe en parte a estas redes que se van dando y extendiendo entre distintos actores, sean o no practicantes. Los umbandistas ven como natural que haya gente que asiste regularmente a las ceremonias (volviéndose practicantes o no) como también gente que va una única vez. No hay nada de inusual en ese flujo continuo de personas ya que es parte de la dinámica regular de los terreiros, principalmente porque las sesiones son abiertas al público.

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Incluso, hay ceremonias específicas que se celebran fuera de los templos, en el espacio público: en el mar -Mãe Iemanjá el 2 de febrero- o en la ribera del río -Mãe Oxumel 8 de diciembre-. Estas celebraciones suelen ser masivas y contar con la participación/asistencia de practicantes, devotos y gente (no umbandista) que coincide en espacio-tiempo y se acerca a acompañar la ceremonia. Dichas celebraciones consisten en hacer entrega en el agua de una barquita decorada para la ocasión (de color celeste para Iemanjá y de color amarillo para Oxum), que cuenta en su interior con diferentes ofrendas para el Orixá femenino que corresponda según la fecha: perfumes, flores, aros, pulseras, adornos, maquillaje. Suelen tener lugar durante todo el día, a la vista y acceso de toda persona que se encuentre en el lugar.

-¿Cómo es la relación con otras religiones?

– La Umbanda en particular tiene un lazo de sentido fuerte con el catolicismo debido a que el mismo es parte del sincretismo que le dio origen. Buena parte de los umbandistas se reconocen también como católicos y no encuentran ningún tipo de contradicción entre ambas identificaciones. Es común que en los cánticos que se entonan durante las sesiones de Umbanda se haga referencia a entidades que son parte del panteón católico, como “Jesús”, la “Virgen María”, “San Pedro”, “San Jorge”, entre otros. También es posible ver ese sincretismo de manera material en los altares de la Umbanda (congales), donde abunda la imaginería católica: estatuas del “Sagrado corazón de Jesús”, la “Virgen María”, “San Cosme y San Damián”, “San Miguel”, “Santa Bárbara”, etc.

-¿En qué consisten los rituales?

– Es una práctica religiosa que, al igual que muchas otras, posee encuentros durante los cuales los practicantes y devotos se reúnen en el templo para llevar a cabo su desarrollo espiritual. Por ejemplo: en las iglesias católicas las ceremonias colectivas se llaman “misas”, en las iglesias evangélicas se las nombra como “reuniones”. En el caso de los terreiros, las ceremonias religiosas se llaman “sesiones”.

- ¿Cómo son las sesiones?

Las sesiones suelen tener lugar de manera semanal, quincenal o mensual, y se citan –generalmente– los fines de semana debido a un tema de practicidad (suelen ser los días durante los cuales hay más posibilidades de que los practicantes puedan disponer del tiempo libre para asistir al templo).

- ¿En qué consisten las ‘sesiones’?

– A las ceremonias correspondientes a la Umbanda propiamente dicha, se las denomina “sesiones de caridad”. Son encuentros sagrados durante los cuales los médiums reciben en sus cuerpos a diferentes “guías espirituales”: espíritus antiguos, consagrados, que “llegan” para ayudar (mediante su axé, su energía espiritual), responder consultas y aconsejar a sus filhos y a quienes asisten a la ceremonia en sí. Lo que los practicantes buscan con cada sesión es lograr crecimientos en su desarrollo espiritual, descargándose de elementos negativos y aprendiendo de sus guías. Los cánticos sagrados (pontos) que se entonan durante las ceremonias hablan de valores como la fe, el amor, la paz, la ayuda desinteresada hacia el otro, la fuerza frente a los problemas de la vida y la superación de los mismos, el perdón, la unión. Como puede deducirse, por lo tanto, dichas sesiones no tienen nada que ver con la idea de “maleficios” o la búsqueda intencional del mal ajeno, sino todo lo contrario.

- ¿Hay algún tipo de iniciación o bautismo?

– Sí, existe una ceremonia de bautismo para iniciarse en la religión. Lo más usual es que quien se inicia, lo haga directamente a través de la ceremonia que lo vuelve un hijo de santo/Orixá, ya que eso corresponde al escalafón más elevado del panteón religioso y cubre a todo lo demás. Pueden existir especificidades en algunos templos, pero en general la ceremonia consiste en que el Pai de santo o la Mãe de santo -persona con jerarquía sacerdotaL-  que bautizará a la persona, prepare en un recipiente un poco de agua con hojas de hierbas varias y la consagre.

Luego, procede a verter el “agua de yuyos”, como le llaman los practicantes, en la cabeza de la persona (donde se encuentra ubicado el orí, que es el principal canal energético de los médiums), en algunos puntos del cuerpo, en las manos y en los pies. Se encienden velas con las cuales se ilumina ese nacimiento religioso, y durante todo el proceso se entonan rezas correspondientes a los Orixás que bendecirán y acompañarán la vida de ese nuevo hijo de santo. En lo material, es básicamente eso: agua, hojitas recién cortadas de las plantas, velas coloridas y cantos.

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