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09/06/2019

Rigel, cronología de un año en las calles pidiendo que bajen los buzos

Los familiares de los tripulantes se concentraron en el Puerto, descubrieron una placa en la Banquina, recordaron a sus seres queridos y repitieron una vez más su consigna: que bajen los buzos.

Rigel, cronología de un año en las calles pidiendo que bajen los buzos
(Fotos: QUÉ Digital)

Faltaba poco para cumplirse un año del hundimiento del Repunte cuando, con un deja vu, los flashes de aquella jornada del 17 de junio de 2017 volvieron a sentirse en el Puerto. Desde hace un año, desde el 9 de junio de 2018, los familiares de las víctimas del naufragio del Rigel salen a la calle, y el primer aniversario de la tragedia los encuentra unidos, después de 365 días de lucha que incluyeron viajes, encuentros con autoridades de todos los estamentos del Estado, un acampe, juntada de firmas y una consigna común: que bajen los buzos.

A un año de haberse encendido la radiobaliza de emergencia del Rigel, la jornada comenzó con una concentración en el Puerto, para incluir en su reclamo no solo a los trabajadores embarcados, sino al resto de los actores que se relacionan directamente con lo que sucede en altamar.

Pero sin dudas, el momento más emotivo del domingo fue cuando se descubrió una placa conmemorativa en un lugar icónico como es la Banquina de los Pescadores, alusiva a la memoria de los trabajadores desaparecidos en el mar. Luego, pasado el mediodía y tras una movilización por las principales arterias del Puerto, llegó el turno de las intervenciones artísticas en el Monumento al Pescador, que abrieron el camino para lo que sería el cierre, con ollas populares, en otra intención por demostrar cuánto interfiere en la vida económica de Mar del Plata lo que sucede en el Puerto.

Pero antes de llegar a este día, pasaron 12 meses de una lucha constante e incansable en busca de algo de humanidad en las autoridades, en busca de que alguien escuche el pedido de las familias que -además de intentar generar cambios en las condiciones de trabajo en el Puerto y pese al desamparo económico- piden que bajen los buzos, que alguien les traiga de vuelta a sus seres queridos para poder darles el último adiós, a pesar del “así es la vida” del presidente Mauricio Macri, de las promesas de la vicepresidenta Gabriela Michetti y del silencio de María Eugenia Vidal.

 CRONOLOGÍA DE UNA LUCHA QUE SE MANTIENE 

Sin lugar a dudas, Guillermina Godoy, madre de Nahuel Navarrete, fue la cara visible de la lucha de los familiares. Desde el primer momento tuvo la lucidez para decir ante los micrófonos y las autoridades lo que estaba ocurriendo. “En el último viaje ante de haber sido parado, el Rigel no tenía motor, literalmente. Ahí le dije: ‘¿Hijo, cómo vas a salir así? ¿Y si les pasa algo afuera? ¿Si algo se rompe?’, pero me contestó: ‘Y mami, es así, tengo que darle de comer a mis hijos’. ¿Sabés la cantidad de chicos que por un mango se suben a un barco en cualquier condición?”, declaraba tan solo horas después del naufragio.

La primera acción de protesta de los familiares fue prácticamente inmediata. Las mujeres del Repunte estaban en el auge de su lucha y no dudaron en organizarse para marchar por el Puerto, mientras aún buscaban al buque, cuyo casco fue hallado tras 23 días de búsqueda.

FAMILIARES RIGEL

“Yo estuve acá hasta la hora que salió. Cuando lo despedí a mi hijo era sólo por cinco meses, no para esto”, dijo Godoy en su primer diálogo mano a mano con QUÉ Digital, cuando no había pasado una semana de la desaparición. El otro contacto fue al cumplirse un mes, cuando desde la Prefectura Naval Argentina les informaron a las familias que cesaba la búsqueda.

El mes siguiente fue de mucha actividad: mientras se creaba la Comisión de Investigación Independiente para que Prefectura no sea juez y parte en los hundimientos –aunque hoy no funciona por inacción del Ministerio de Transporte- también se reunía la Comisión de Intereses Marítimos del Congreso en el Puerto, integrada incluso por legisladores marplatenses, que decidieron sostener el encuentro pese a las amenazas de suspensión ante la trágica situación que se vivía en la ciudad con la búsqueda del Rigel.

MARCHA UN MES HUNDIMIENTO RIGEL  (12)

En julio, los familiares tuvieron el primer encuentro cara a cara con un autoridad nacional. Fue justamente con el presidente Mauricio Macri, quien encabezó una reunión de la Mesa de Pesca en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep). Allí Godoy recibió el primer golpe por parte de las autoridades: “Así es la vida”, le dijo el presidente al recibirlos junto a otros familiares de hundimientos.

A pesar del golpe, no solo su lucha no paró sino que los familiares redoblaron la apuesta: al cumplirse dos meses empezaron con la junta de firmas y, ese mismo mes, Pino Solanas redactó el proyecto de renovación de la flota pesquera, que aún hoy se discute en el Congreso de la Nación.

En agosto, las familias ocuparon la Banca 25 del Concejo Deliberante, donde les pidieron cara a cara a los funcionarios “que los concejales y Arroyo se hagan cargo” de la situación de las familias y del Puerto. “No podemos permitir otra tragedia; no pueden seguir mirando para otro lado”, manifestaron en su momento. Mientras tanto, comenzaban a aparecer las primeras irregularidades en la causa penal, por ejemplo, que para la Armada la radiobaliza de emergencia se haya activado a las 23.04, mientras que para Prefectura haya sido a la 1.48 de la madrugada.

RIGEL ACAMPE  (5)

Tras cinco meses, comenzó la segunda fase de la lucha. Tras una movilización frente a la Base Naval, para pedir igualdad para todos los trabajadores desaparecidos en el mar y mientras se avanzaba en la búsqueda de los restos del submarino ARA San Juan, los familiares decidieron iniciar un acampe en la Catedral, que se extendió hasta fines de febrero. Fueron 100 días de permanencia, donde visibilizaron su lucha en pleno centro a pesar de la indiferencia estatal. La decisión de levantar no fue sencilla, pero sí objetiva: había que abocarse a otros frentes importantes.

Llegó el verano y Mar del Plata, como siempre, es la pasarela donde desfilan y se exponen las principales figuras políticas del país. En ese contexto se dio el primer encontronazo con la gobernadora María Eugenia Vidal, quien decidió no atenderlos y las familias solo fueron recibidas únicamente por asesores. Meses después, la funcionaria volvería a darles la espalda a las familias en la apertura del Hospital Bernardo Houssay.

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En febrero, tras ocho meses y mientras continuaba el acampe, por pura insistencia de Guillermina, los familiares lograron encontrarse con la vicepresidenta Gabriela Michetti, quien se comprometió a hablar de los reclamos de las familias en la reunión del gabinete, aunque nunca volvieron a tener noticias al respecto.

La última etapa de la lucha tuvo que ver con viajes a Capital Federal, no sólo para seguir de cerca el debate por la renovación de la flota, sino también para  lograr el compromiso de los legisladores con su causa. Así fue cómo lograron que se redacte un proyecto de resolución para que el gobierno arbitre los medios para que bajen los buzos y se recuperen así los cuerpos, aunque hoy por hoy, las familias siguen esperando poder reencontrarse con sus seres queridos y que las autoridades se hagan cargo de su responsabilidad en la tragedia.

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