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06/09/2015

Sindicalización de la policía: un debate pendiente

A pesar de que el decreto que rige a la fuerza les prohíbe agremiarse, muchos efectivos se amparan en la Constitución. Distintas posturas sobre un tema que retrotrae el acuartelamiento de 2013.

Sindicalización de la policía: un debate pendiente
(Fotos: archivo / QUÉ Digital)

Hace algunas semanas, la Corte Suprema de Justicia de la Nación realizó una audiencia para analizar la sindicalización de las fuerzas de seguridad, en el marco de un reclamo que lleva adelante Sindicato de Policías de Buenos Aires (Sipoba) con el objetivo de obtener la personería gremial, algo que ya ha sido rechazado en distintas instancias y por eso llegó a la Corte.

El encuentro -que contó con la participación de personal policial nucleado en el gremio, legisladores bajo la figura de “amigos del tribunal” y representantes del Ministerio de Trabajo- volvió a poner en debate un tema que genera posturas encontradas, aunque en ambos casos con un sustento legal válido, pero contrapuesto.

Para los integrantes del Sipoba, el artículo 14 bis de la Constitución Nacional establece el derecho a la sindicalización para todos los trabajadores. Sin embargo, quienes se oponen a la idea -en este caso el Ministerio de Trabajo de la Nación- se amparan en uno de los artículos del propio decreto 1050/09 que reglamenta la ley 13982 que regula a los efectivos en la provincia de Buenos Aires, el cual les prohíbe agremiarse, y además remarcan que Argentina suscribió a un convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que dice que los Estados deben decidir si reconocen o no el derecho de sindicalización conforme a su legislación, pero en el país no hay ninguna ley que lo establezca.

Cabe mencionar que en países como Uruguay, España y Holanda la seguridad está organizada sindicalmente. En el primero de los casos, por ejemplo, para todo lo relativo a los reclamos de haberes hay una mesa salarial donde se pueden hacer reclamos. Y existe una especie de “pacto social” que impide a los agentes llevar adelante huelgas.

De cualquier manera, e inevitablemente, el debate en torno a esta cuestión despierta los fantasmas del histórico acuartelamiento de las fuerzas, ocurrido en diciembre de 2013 en todo el país, y que en Mar del Plata derivó en saqueos, violencia y muerte. Según los números oficiales, fueron 77 los comercios saqueados y 58 las personas detenidas durante las casi 48 horas que duró el reclamo.

A FAVOR DE LA SINDICALIZACIÓN, EN CONTRA DE LA HUELGA

Para el flamante secretario de Seguridad de Mar del Plata, y también jefe de la Policía local, Fernando Telpuk, la posibilidad de que las fuerzas puedan sindicalizarse no es descabellada. “Yo estoy a favor de que la instituciones de la democracia se traduzcan hacia adentro de la Policía, creo que es una deuda, algo pendiente; me parece  que los agentes tienen que tener la capacidad de organizarse, de discutir salarios y de denunciar irregularidades como cualquier otro empleado”, explicó.

Sin embargo, Telpuk aclaró que si bien apoya la sindicalización, no está de acuerdo con el derecho a huelga. “Eso debiera reglamentarse muy bien, porque creo que no corresponde, estamos hablando de un servicio público, de personas que portan un arma que les dio el Estado”, consideró, y agregó: “Me parece que una huelga de personal armado podría ser peligrosa, por eso no apoyo el derecho a huelga en este caso”.

Por otro lado, fuentes de la cúpula de la Policía bonaerense en la ciudad se refrieron a la posible sindicalización y consideraron que “sería lo mejor que pueden hacer”. “El policía trabaja en condiciones infrahumanas, cualquier trabajador de otro rubro sindicalizado por el trabajo que hace un policía cobraría mínimamente el doble”, explicaron y repararon en las malas condiciones de las dependencias, la escasez de elementos de trabajo y la cantidad de horas trabajadas, entre otros aspectos.

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Una de las imágenes del acuartelamiento ocurrido en 2013. (Foto: archivo / QUÉ Digital)

“La sindicalización sería muy buena para que el policía trabaje en condiciones como cualquier otro, pero también para que le exijan como a cualquier otro trabajador. El tema es que acá te pagan como al peor y te exigen como al mejor”, señalaron las fuentes consultadas, que también coincidieron con la postura de Telpuk en relación al derecho a huelga.

Así, precisaron que a su parecer, “la huelga es imposible, pero tendría que haber alguna medida que garantice que los reclamos sean escuchados”. “Es una locura pensar que la policía haga huelga y las calles quedan liberadas, pero debería que haber alguna medida que obligue a las autoridades a escuchar ciertos reclamos”, apuntaron y se refirieron a cómo, en la mayoría de los casos, al no haber un gremio que ampare los derechos de los efectivos existen situaciones de abuso de poder e irregularidades que no se condicen con “la responsabilidad y el compromiso” que tiene los agentes.

“En otro trabajo las reglas son claras; pero acá al policía lo usan para cualquier cosa y siempre por la misma plata. Las horas cores, que serían horas extras, son una mentira, simplemente es una estrategia para no ponerlas en el sueldo”, concluyeron los propios integrantes de la Policía Bonaerense, en relación a por qué resulta tan importante que exista un gremio que los ampare.

EL PROBLEMA DE LA INTERNA POLICIAL

El estudio de abogados Sabater y Romeo representa legalmente en el ámbito penal a Virginia Sosa, una de las policías que más ha luchado por la sindicalización en la ciudad y quien además enfrentó un procesamiento por sedición en el marco del acuartelamiento ocurrido en 2013, por el que finalmente fue sobreseída. Sin embargo, del mismo modo que varios de sus compañeros, fue cesanteada de la fuerza y actualmente busca revocar dicha resolución en la Justicia en lo Contencioso Administrativo.

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La mayoría de integrantes de la fuerza está a favor de la sindicalización. (Foto: archivo / QUÉ Digital)

En ese sentido, los letrados explicaron -en cuanto al debate- que sería difícil pensar en la implementación  de la sindicalización sin el derecho a huelga. Y además, se refirieron a cómo el funcionamiento interno de la fuerza expone a los agentes, a quienes “en la mayoría de los casos no se les respetan los derechos”. “Muchas veces se les hace el sumario administrativo y se los echa y directamente se les cercenan sus derechos; las condiciones en las que trabajan realmente no son las adecuadas y a los policías, en la mayoría de los casos, no se les respeta nada”, apuntaron.

EL GOBIERNO NACIONAL, EN CONTRA

El gobierno nacional se ha manifestado en contra de la sindicalización policial de manera rotunda. En ese sentido, el jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, se expresó “absolutamente en contra” de la creación de un sindicato policial y argumentó su postura en que “si se pone un secretario general del sindicato de policías va a tener más presión y más poder que el propio jefe de la Policía”.

“La sindicalización podría estar planteada en un país donde hay una profunda descentralización y entonces se podría hablar en ese marco de una sindicalización policial”, sostuvo el funcionario, que opinó en la misma línea que los representantes del Ministerio de Trabajo, quienes durante la audiencia entendieron que la sindicalización “es incompatible” con la estructura vertical de las fuerzas de seguridad.

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