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04/08/2019

Subzona 15: secuestro, miedo, exilio y una búsqueda incansable 

A Hernán Rojas Fajardo se lo llevaron en 1977 de su casa, delante de su mamá y sus hermanos, de los cuales cuatro tuvieron que irse del país. “Mi mamá murió de tristeza”, el testimonio de sus hermanas en el juicio.

Subzona 15: secuestro, miedo, exilio y una búsqueda incansable 
(Fotos: archivo / QUÉ Digital)

Hacia junio de 1977 los Rojas Fajardo eran diez hermanos, y la mayoría de ellos vivían en Estación Chapadmalal, algunos incluso en la casa de su madre. El martes 7 la vida de la familia cambió por completo: Hernán fue arrancado de su cama y secuestrado por militares delante de su madre y varios de sus hermanos, y a partir de allí se inició una búsqueda incansable, con intimidaciones y atravesada por el miedo. A 42 años, esa búsqueda no dio resultados y las hermanas de Hernán no encuentran consuelo. Intentan entender una y otra vez por qué, cuentan que otro de sus hermanos estuvo casi dos años detenido bajo tortura, señalan que por el temor cuatro de ellos tuvieron que exiliarse y exponen que su mamá “murió de tristeza”.

Mirna, Nélida, Alicia y Nora, hermanas de Hernán, declararon recientemente como testigos en el juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata desde abril del año pasado y que tiene a 43 imputados por delitos cometidos en la Subzona 15 -ámbito jurisdiccional- y en los centros clandestinos de detención“La Cueva” y Base Naval.

Hernán Rojas Fajardo Juicio Subzona 15Hernán Artemio Rojas Fajardo, militante del peronismo de base, fue secuestrado el 6 de junio de 1977, alrededor de las 23, en su casa de Estación Chapadmalal, donde vivía con su mamá y algunos de sus hermanos. Allí, y tras alertar a los vecinos que mantuvieran todas las luces apagadas y no salieran, una decena hombres de civil y algunos uniformados, irrumpieron armados y empezaron a sacar de la casa a los hermanos varones hasta que llegó el turno de Hernán y uno dijo “es él”. Desde ese día su familia nunca supo nada más, pese a una búsqueda incansable, y hoy permanece desaparecido. Algunos años antes, uno de los hermanos de Hernán, Raúl René -que era delegado en la empresa Ascensores Volta- estuvo detenido por un año y ocho meses hasta que fue liberado y expulsado del país, tras lo cual se exilió en Francia, donde falleció.

 

 LA BÚSQUEDA POR TODOS LADOS 

Mirna fue la primera de las cuatro hermanas que prestó declaración ante los jueces Mario Portela, Roberto Falcone y Alfredo Ruiz Paz, y ante preguntas de las fiscal María Eugenia Montero. Y fue quien desde aquel 6 de junio de 1977 recorrió numerosas dependencias oficiales, policiales y militares, bajo maltratos y ninguna respuesta.

La mujer vivía a media cuadra de la casa de su mamá y esa noche estaba ahí. “A mis hermanos que estaban acostados los hicieron salir para ver si eran, no sé qué andaban buscando y cuando salió el tercero dijeron ‘ese es’ y se lo llevaron.  Uno desde una camioneta decía que no era, después pasó el otro y cuando sacaron a Hernán dijeron que era él”, recordó, y más allá de algunas divergencias en el relato, propio del paso del tiempo, señaló que los hombres estaban armados, algunos de civil y otros con uniformes oficiales.

“Nos decían que nos quedáranos tranquilas, que no hiciéramos nada, que se lo llevaban para hacerle unas preguntas y a las 48 horas iba a volver. Apagaron las luces y nos dijeron que en una hora recién podíamos prenderlas”, sumó a sus recuerdos Mirna y, ante preguntas de la fiscal, dijo no saber de alguna militancia política de Hernán aunque sí dijo recordar que se juntaba con un grupo perteneciente al Ejercito Revolucionario de Pueblo (ERP).

Así, la mujer comenzó a exponer las numerosas presentaciones y recorridas que realizó en busca de respuestas, en busca de que alguien le dijera qué había pasado y dónde estaba su hermano.

“Me recorrí todas las comisarías, me decían que estaba en una y que estaba en otra. La última vez me dijeron que lo había llevado a La Plata a la unidad 9, fui y tampoco. Te hacían ir de un lado para el otro lado y te trataban mal, y no obtenías resultados”, lamentó y puntualizó: “No podíamos conversar con nadie, estábamos asustadas, teníamos miedo”. Asimismo, recordó: “Cuando fui al Cuerpo de Ejército me atendió un cura que me decía que ya lo iban a encontrar, que no busque más, que me quedara tranquila”.

Uno de los episodios de intimidación que recordó Mirna se produjo cuando fue junto a su hermano Sergio a la comisaría cuarta. “Firmá vos si no te llevamos adentro o te hacemos boleta”, recordó la mujer que le dijeron a su hermano cuando ella quiso firmar la exposición realizada en búsqueda de saber algo de Hernán.

Otro de los episodios de intimidación y, en este caso, también de violencia, se produjo cuando fue a otra comisaría otro de sus hermanos, Rolando. “Cuando lo fue a buscar a una comisaría le dijeron que le daban diez segundo para que se fuera. Le dieron una paliza y lo tiraron en la calle”, contó, y así graficó lo difícil que se hacía para cada uno de ellos seguir en el país.

Así fue que con el paso de los meses cuatro hermanos partieron, refugiados, rumbo al exterior, concretamente a Francia: Raúl René, Rolando -hoy fallecidos-, Sergio y Héctor.

JUICIO LESA HUMANIDAD MEGA CAUSA SUB ZONA XV  (2)

 LA DETENCIÓN ANTERIOR DE UN HERMANO 

Uno de los puntos en los que coincidieron las hermanas en su relato fue en el sufrimiento que ya había significado para la familia la detención, tiempo antes, de Raúl René, otro de los hermanos, que -como varios de ellos- trabajaba para Ascensores Volta, era uno de los cuatro delegados y desde allí se lo habían llevado detenido junto a los otros tres. “Se lo habían llevado a Sierra Chica, estuvo un años y ocho meses sin causa“, recordó Mirma.

A su turno, Nélida, otras de las hermanas, sumó que a Raúl se lo habían llevado detenido desde su trabajo -aproximadamente hacia 1975- y que en prisión “lo habían picaneado, torturado, no podía ni hablar”.

En este sentido, recordó todo lo que había sufrido su madre en aquel entonces y expuso que cuando se lo llevaban a Hernán ella decía que cómo se iba a llevar a otro de sus hijos, con todo lo que ya habían pasado.

“Esas cosas mi mamá las vivió y las sufrió antes, por eso decía por qué se llevaban a otro”, señaló y recordó que además de Raúl en Volta también habían trabajado Rolando, Sergio -que todavía se desempeñaba allí cuando Hernán fue secuestrado- y el propio Hernán, aunque al momento del hecho trabajaba en la construcción del Estado Minella.

JUICIO SUBZONA 15 LESA HUMANIDAD TRIBUNAL FEDERAL  (1)

 EL DOLOR DE UNA FAMILIA UNIDA 

El sufrimiento que atravesó la familia entera, aunque principalmente su madre, fue otro de los puntos en común en el relato de las cuatro hermanas. Nélida lamentó nunca haber tenido ninguna novedad por parte de la Justicia, hasta este momento del juicio, 42 años después.

Mi mamá se enfermó a partir de esto, estuvo diez años postrada, perdió sus fuerzas, no caminó más”, expuso la mujer y recordó “cómo la denigraban” cuando, previo al secuestro de Hernán, iban a visitar a Raúl mientras estaba detenido.

Mi mamá murió de tristeza, ella vivió siempre con sus diez hijos, crecimos todos viviendo a su alrededor”, expresó.

Alicia, por su parte, recordó con el sufrimiento que esperaban las comunicaciones de su hermana Mirna respecto a conocer si había alguna novedad de Hernán, siempre con la decepción de nunca poder saber nada. “Pasaron 42 años y nunca tuvimos respuestas, siempre esperamos”, lamentó.

A su turno, Nora, otras de las hermanas, remarcó que el sufrimiento de cada una de ellos tenía que ver con que “eran muy unidos” y hasta incluso recordó los domingos de comida familia, tal como disfrutaba su madre.  Así, hizo referencia al paso del tiempo, y con un tono bajo y sumamente conmovido, expresó: “Tengo a mi hijo de 42 años, yo voy a cumplir mis 73 años, tengo cáncer. Yo en cualquier momento me voy a morir y no voy a saber dónde se llevaron a mi hermano, por qué, por qué”.

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