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14/09/2021

Textilana: una audiencia ante las denuncias por “hostigamiento” de la patronal

Trabajadoras de la fábrica tuvieron una audiencia virtual a instancias del Ministerio de Trabajo.

Textilana: una audiencia ante las denuncias por “hostigamiento” de la patronal

Presión al límite para producir lo más posible. Cambios de puestos repentinos. Apercibimientos, suspensiones, retención de sueldos y carpetas psiquiátricas. El desgaste es total y casi siempre está apuntado a las trabajadoras con más antigüedad. Esa es la estrategia que viven y que denuncian una vez más las trabajadoras de la comisión interna de la fábrica de Textilana, por lo cual este martes tuvieron una audiencia con representantes de la firma del polémico empresario Sergio Todisco. Críticas al Ministerio de Trabajo de la Provincia.

Desde hace tiempo, las condiciones de trabajo en la fábrica textil ubicada en la Ruta 88 son cuestionadas por las trabajadoras que se animan a denunciarlas. La necesidad de tener un trabajo implica muchas veces no animarse a denunciar las condiciones en las que se da, pero cuando el desgaste llega a niveles inaguantables, los casos empiezan a salir a la luz. 

Este martes, un grupo de trabajadoras se hizo presente en la sede local del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Luro y España, donde habían sido citadas para una audiencia presencial por la denuncia presentada semanas atrás.

“Estamos denunciando violencia, maltrato y hostigamiento laboral de parte de la empresa, que utiliza el sistema de producción para perseguir, suspender, hostigar y hacer renunciar por una indemnización mínima a las trabajadoras”, señaló a Qué digital María Demateis, referente de la comisión interna de la fábrica.

Sin embargo, minutos antes de la misma, no solo cambiaron la modalidad de la audiencia a presencial sino que el Ministerio, pasadas las 13.30, cerró sus puertas con las trabajadoras en la calle.

“Queremos que se pronuncie todo el mundo por esta situación de maltrato hacia la mujer trabajadora. El Ministerio de Trabajo está cerrando sus puertas cuando fuimos citados a una audiencia a las 2 de la tarde, y es parte del maltrato. Acá venimos los trabajadores a traer un reclamo muy grave y me parece terrible la actitud del Ministerio de Trabajo de pasar la audiencia a último momento y cerrarnos la puerta en la cara”, manifestó.

Tras la audiencia, Demateis explicó que no hubo respuestas concretas, que la patronal desconoce las denuncias y que esperan la resolución del Ministerio ante las presentaciones, aunque les anticiparon que el área “no tiene herramientas para resolver en estos casos”.


CAMBIOS REPENTINOS Y EXIGENCIA A CUALQUIER COSTO

Una de las denunciantes por hostigamiento es una mujer que hace 19 años se desempeña en la fábrica. Según explicó a este medio, de un día para el otro la cambiaron de puesto de trabajo en dos oportunidades, y para que se dedique a actividades muy distintas entre sí.

“Me mandaron a un lugar de terminaciones a mano a lo que no estoy acostumbrada y según ellos me suspendieron por no llegar a los niveles de producción, que son elevadísimos. Te piden que rindas a un 70% más, son sumas a las que no llegás ni en 9 horas. Te piden 680 prendas por turno y así van suspendiendo la gente”, graficó y advirtió: “No sos digno de quejarte porque al que se queja lo quieren afuera”.

El ritmo de trabajo impuesto es una novedad pero la exigencia siempre apunta al desgaste de las mujeres que hace más tiempo están en la fábrica, al punto de poner “gente con cronómetros a tomar el tiempo”: “Somos muchas las que estamos así, entiendo que estamos en un momento crítico que muchos eligen agachar la cabeza para subsistir pero están haciendo mucho daño. La gente se enferma con las 9 horas de trabajo y hostigamiento”, lamentó.

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SE ENFERMÓ POR EL TRABAJO A DESTAJO Y NO LE PAGAN HACE DOS MESES

Karina trabaja hace 21 años en Textilana y es otra de las denunciantes. En julio le diagnosticaron una crisis nerviosa a raíz de los apercibimientos que empezó a recibir y el temor a ser suspendida como otras de sus compañeras.

“Empecé con este hostigamiento en julio. Me pusieron un apercibimiento de “no conformidad” por la producción. Hasta ese momento venía haciendo 650 prendas a pesar de que no era mi lugar original de trabajo. Entonces con el esfuerzo llegué a hacer 1.100 prendas. Pero me pusieron un apercibimiento otra vez”, graficó en diálogo con este medio. Cansada de la situación, se negó a firmar los apercibimientos y denunció la situación: “Si ellos me quieren echar porque no les sirvo, que me paguen la indemnización que corresponde y listo”, manifestó.

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Pero el descontento con la situación laboral afectó directamente su salud, desde la fábrica no le reconocen su estado y hace dos meses que no le pagan el sueldo: “En julio me dio una crisis nerviosa. Fui diagnosticada por un psiquiatra, inicié un tratamiento con medicación y desde ese momento que envié el certificado médico a la fábrica no tengo ninguna respuesta. La fábrica me niega el certificado médico, me dicen que yo no lo llevo. Yo lo mandé por todos lados y hasta se lo mandé por los delegados. Tengo todo documentado y hace dos meses que no cobro mi sueldo. Ellos están haciendo abandono de persona, me están ayudando mis familiares y compañeras de trabajo”, describió.

Al igual que Demateis, apuntó contra la decisión del Ministerio de Trabajo de bajar las persianas antes de tiempo: “Lo que está haciendo hoy el Ministerio de Trabajo no se vio nunca, que nos cierren la puerta en la cara. No se puede entender la falta de respeto contra el trabajador. Ellos son parte de este atropello y cómplices de Mauro Sergio-Textilana”, denunció.

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