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27/03/2016

Tomas en el Puerto: dos semanas de espera, sin avances

Los trabajadores que se desempeñan en cuatro plantas de Roberto Funes mantienen la ocupación a partir de la “desaparición” del empresario. La falta de intervención política, una vez más, queda en evidencia en el sector.

Tomas en el Puerto: dos semanas de espera, sin avances
(Foto: archivo / QUÉ Digital)

Pasaron poco menos de dos semanas desde que los trabajadores que se desempeñaban en cuatro plantas distintas para el empresario Roberto Funes advirtieron su desaparición y comenzaron así la ocupación de sus lugares de trabajo para resistir ante un nuevo caso de esos que ya se volvieron comunes en el Puerto de Mar del Plata: un empresario que se va y deja todo a la deriva.

“Nadia da la cara”, “Estamos en el aire” y “No se sabe nada de él”, son algunas de las frases que repiten los 50 trabajadores del frigorífico Coast Fish, ubicado en José Hernández y Solís. Este es uno de los lugares que era alquilado por Funes para extender su negocio en el rubro. Además, manejaba tres plantas de fileteado, en las que meses atrás ya había habido protestas por la falta de materia prima que les entregaba el empresario.

La cadena armada por Funes era la siguiente: tres plantas fasoneras -en las que la mayoría de sus trabajadores estaban en negro en supuestas cooperativas- donde se procesaba el pescado y el frigorífico donde se congelaba la producción y quedaba lista para la exportación. Allí, todos los trabajadores cuentan que desde hace un tiempo todos estaban en blanco, luego de también haber pasado por las famosas cooperativas del Puerto.

“Coast Fish SRL es una empresa que cuenta con una amplia experiencia en la elaboración, industrialización y comercialización de productos pesqueros frescos y congelados. Desde sus comienzos, y teniendo en cuenta la experiencia de sus socios fundadores en el sector pesquero, ha desarrollado sus operaciones comerciales en el ámbito del mercado nacional e internacional”, describe la página web de la empresa que hoy está a la deriva.

“Funes es un tipo al que le quedó grande esto, porque es un monstruo”, dicen por lo bajo los trabajadores mientras pasan las horas en el frigorífico a la espera de su aparición, y cuentan que hace unos tres años le alquiló esta planta Antonio Barillari, uno de los “peces gordos” de la industria pesquera, que ante este panorama también se hace el desentendido de la situación.

“Nuestra producción se exporta principalmente a los siguientes destinos: Brasil, Estados Unidos, Comunidad Europea, Venezuela, China, Japón, Israel, Rusia, Nigeria, Camerún, Sudáfrica, Australia, México, Uruguay, Chile y Paraguay”, detalla la web de Coast Fish.

COAST FISH RECLAMO PUERTO 01

En noviembre una de las cooperativas que trabaja para Funes protestó en el frigorífico debido a la falta de materia prima (Foto: archivo / QUÉ Digital)

DOS SEMANAS DE NADA

“No hay nada nuevo, está todo como hace dos semanas”, dice uno de los delegados del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) que acompaña la ocupación del frigorífico.

Mientras tanto, los trabajadores cuentan que venía “bastante bien” la actividad aunque en los últimos meses había bajado un poco.

Entonces, repiten que nadie da la cara, que están en el aire, que no se sabe nada de él y que a esta altura concurrir al Ministerio de Trabajo es algo así como perder el tiempo. “No tenemos direcciones de Funes, entonces las citaciones van a terminar llegando acá”, dicen y esto sirve de reflejo sobre la inacción de la cartera laboral no sólo en este conflicto sino en la mayoría de este tipo.

“Acá tiene que venir alguien desde arriba que diga que esto se tiene que terminar, son tipos con peso político”, sostienen.

Hoy la incertidumbre en el frigorífico alcanza desde un capataz que hace 25 años que está en el lugar y que ha pasado por los diferentes empresarios hasta los últimos en ingresar hace unos años.

MALOS ANTECEDENTES

Si hay algo que saben los trabajadores desde el primer momento que decidieron empezar a moverse ante la “desaparición” de Funes es que los antecedentes de situaciones similares no son para nada buenos.

Algunos cercanos los vinculan directamente con Barillari, que ante este conflicto aduce también “no tener plata”, según cuentan. En ese sentido, detallaron que el empresario tiene en su historial acuerdos que nunca cumplió con trabajadores e incluso juicios que los obreros han ganado pero que nunca, a pesar de ello, pagados.

“Esto es algo único”, remarcan y repiten la frase que tanto ya han dicho y siguen diciendo en el sector: “Se llenan los bolsillos y el que caga siempre es el trabajador”.

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