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31/10/2021

Transporte autónomo y tercerizado: organización, desigualdad, presiones y un despido

Un conflicto en Andreani evidenció la flexibilización laboral detrás del transporte de cargas, el lado “B” del crecimiento del e-commerce durante la pandemia. 

Transporte autónomo y tercerizado: organización, desigualdad, presiones y un despido
(Foto: Andreani)
Sebastián Alí

Autor: Sebastián Alí

[email protected] @aliseba4

Esta semana un nuevo conflicto laboral emergió en Mar del Plata y ciudades aledañas: unos 150 transportistas autónomos contratados por Andreani y organizados en asamblea realizaron un paro en reclamo de actualizaciones tarifarias dilatadas por la empresa. Sin embargo, la medida fue desarticulada con presiones, muestras de su poder cada vez más concentrado y desvinculaciones de por medio, demostrando una vez más cómo las herramientas tecnológicas como el comercio electrónico y la “modernización” de las relaciones laborales contribuyen a un creciente retroceso en materia de derechos laborales y condiciones de vida de las y los trabajadores, mientras la concentración de la riqueza avanza y se beneficia de situaciones tan traumáticas como las derivadas del coronavirus.

La pandemia agudizó la crisis social y engrosó la grieta entre quienes más y quienes menos tienen. Así, mientras Mar del Plata alcanzaba un pico del 26% de desocupación, la revista estadounidense Forbes reseñó que los ricos se volvieron más ricos en pleno covid-19. La revista, además, anualmente realiza rankings de las personas más ricas y ubicó a Marcos Galperín, principal accionista argentino de Mercado Libre, como el argentino con más patrimonio y el número 440 del mundo, con una fortuna de 6.100 millones de dólares al mes de marzo, aunque antes de la pandemia tenía “sólo” U$ 2.100 millones.

Pero la fortuna de Galperín no se explica solo en la utilidad de plataformas como Mercado Pago y Mercado Libre y su auge durante los aislamientos. Se explica también en la trama laboral que esconde, cuando el abaratamiento arbitrario de la mano de obra producto del retroceso de derechos laborales potencia un plusvalor de por sí pujante, hecho que volvería a dejar en ridículo a cualquier persona que, aún hoy, milite la teoría del “derrame”.

Aunque parezca lejano, lo que esta semana sucedió con las y los 150 trabajadores en las sedes de Andreani de Mar del Plata y localidades vecinas como Necochea, Azul y Tandil es parte de esa trama de concentración de riqueza y abaratamiento de mano de obra, alimentada por un contexto crítico para la subsistencia de las masas obreras y de ascendente lobby en contra de unos derechos laborales cada vez menos comunes.

“Un tipo produce una mercadería. Mercado Libre le hace todo el e-commerce y se la da a Andreani. Andreani la transporta con camiones que no son de ellos, son tercerizados, se la da a otra camioneta tercerizada y la entrega. A mí hay una cosa que no me cierra, hay muchos intermediarios y las condiciones son paupérrimas para todos. Los únicos que ganan plata son Mercado Libre y el que hace la intermediación del transporte”, sintetizó Guillermo Mafut, transportista autónomo organizado en la Asociación 18 de Junio. Su relato, sintetiza el presente del transporte de cargas, que no de manera inocente emplea trabajadores autónomos para esquivar cualquier tipo de derecho laboral y despedir sin ningún costo a todo aquel que se quiera organizar y proteste mejores tarifas, como le pasó al propio Guillermo esta semana.

AUTÓNOMOS PERO NO DESORGANIZADOS

Guillermo asegura que más del 70% de los transportistas de cargas son autónomos, en tanto que poco más del 20% tiene una relación de dependencia declarada bajo el convenio colectivo de trabajo 40/89, según el cual, el salario mínimo a julio de 2021 llega a más de 70 mil pesos para un auxiliar operativo de primera, a lo que deben sumarse adicionales y viáticos. Sin un sueldo, los autónomos están atados a las tarifas que impongan las empresas, pero se organizaron para tener una participación activa en la formación de las tarifas que perciben por viajes.

Producto de esa organización, a la cual buscan formalizar desde hace un año y medio mediante la obtención de una personería jurídica, lograron acuerdos tácitos de actualización trimestral con la firma -con estudios de costos de por medio-, pero el tercero de esos incrementos no llegó y encendió el conflicto que derivó en un paro este viernes que frenó la distribución que realizan.

“Somos todos transportistas tercerizados. Cada uno aporta su vehículo, y algunos tenemos más de uno y tenemos empleados por convenio colectivo de trabajo 40/89. Intentamos obtener una personería jurídica para participar en la conformación de las tarifas, para que si los neumáticos aumentan 5%, podamos trasladarlo a la tarifa”, introdujo.

Trabajadores de Andreani Mar del Plata durante la medida de fuerza.

Sin embargo, reconoce que en la mayoría de los casos los autónomos terminan trabajando por menos de lo cobrarían en el marco del convenio colectivo de Camioneros: “A la empresa le convienen los autónomos, porque no tienen derecho a negociación, la empresa impone la tarifa y el autónomo la toma o la deja”, advierte y señala que las jornadas laborales pueden llegar a las 14 horas.

Según señala, las tarifas actuales rondan en Mar del Plata los $127 por paquete -en caso de que efectivamente sean entregados en el destino- y en localidades de la zona como Pinamar y Mar del Tuyú los $107, en tanto que en otros puntos del país varían entre $70 y $84.

Queremos que las empresas nos reconozcan porque el ninguneo es constante. Están acostumbrados a hacer lo que quieren porque no tenés derechos, aguinaldo, vacaciones, te enfermás y no laburás. Sos monotributista, siempre y cuando los costos de largos viajes no te superen los niveles de facturación y pases a ser responsable inscripto”, aclaró.

SEPTUPLICAR GANANCIAS, MENDIGAR ACTUALIZACIONES TARIFARIAS 

El tercer incremento anual fue el que desencadenó el conflicto entre la empresa y los autónomos. “La empresa lo viene pateando, dicen que tienen que ver si están en condiciones de afrontar la tarifa”, explica Guillermo, aunque rápidamente expone la principal contradicción: “Sabemos que la empresa creció en un año lo que habría crecido en 7. El volumen de paquetería de Mercado Libre es infernal“, planteó.

“El e-commerce hizo crecer la logística un 700%. Fue exponencial. Junto con ello ha caído la venta de comercio tradicional mayorista porque los mismos fabricantes hacen la venta por comercio electrónico con los consumidores. Ya no llevás camiones llenos de mercadería, ahora son 30 camionetas las que llevan cada cosa a los domicilios”, añadió.

Sin embargo, el problema no solo estaría en el diferencial acceso a la rentabilidad de un negocio en crecimiento, sino también en la carga de intermediarios que, además, encarecen los envíos: “Sistemáticamente las empresas que hacen e-commerce hacen lo mismo. Si el envío te lo cobran 600 pesos, ¿por qué le pagan 80 a la camioneta que lo entrega? La rentabilidad que pretenden no es haciendo un negocio digno para ambas partes”, advirtió.

DISCIPLINAR EL DESCONTENTO

Desde el inicio de la medida de fuerza y las asambleas, Guillermo se constituyó como uno de los voceros -es presidente, además, de la asociación que conformaron- y ese rol le costó carísimo: la empresa le comunicó que desvinculó a él y los tres camiones que aportaba para el correo.

Para Guillermo, se trata de “una decisión autoritaria. Por hacer un reclamo genuino de todos los trabajadores me cortan la cabeza”. No obstante, lamenta que quienes sigan trabajando “lo van a terminar haciendo en condiciones paupérrimas, de maltrato y de presión”.

Es que, ante el temor que provocó su desvinculación, las medidas de fuerza se desestimaron este sábado: “A todos los transportistas que el viernes estuvieron en asamblea los llamaron uno por uno y les dijeron que al que no venía a trabajar el sábado, tenía que considerarse despedido“.

Además de las presiones y el amedrentamiento con presencia policial en las sucursales, la empresa puso su estructura al servicio de desarticular los efectos de la medida de fuerza, por ejemplo, cumpliendo entregas con camiones traídos directamente desde Buenos Aires.

A pesar de todo, Guillermo no se arrepiente: “Lo volvería a hacer una y mil veces. Yo sabía en qué me metía. Si vos pedís por todos te van a querer cortar la cabeza. Te sacan del circuito porque sos un tipo peligroso”, concluye, en el marco de una lucha parece recién empezar.

 

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