UNMdP: del oscurantismo militar a la reapertura de carreras

A 43 años del golpe, el testimonio de distintos actores de la comunidad universitaria respecto al impacto de la dictadura en la institución y al reimpulso construido desde el regreso de la democracia.

24/03/2019
UNMdP: del oscurantismo militar a la reapertura de carreras
(Fotos: QUÉ Digital)

Comunicado N°1 de la Junta MilitarSe comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las FFAA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones.  (24 de marzo de 1976)

A 43 años del último golpe cívico eclesiástico militar, la realidad muestra cómo la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) pasó del oscurantismo militar en el edificio ubicado en Dean Funes al 3300 a la reapertura de las carreras que fueron cerradas en aquel entonces al ser consideradas como las “más conflictivas”.

Este capítulo integra uno de los procesos más oscuros y represivos de la historia argentina, que tuvo como uno de los espacios afectados en la ciudad a la Universidad Nacional. A 43 años del golpe, QUÉ Digital conversó con distintos actores de la comunidad universitaria -algunos de ellos cursaban en esa época o tuvieron que exiliarse debido a la persecución- respecto al impacto de la dictadura en la casa de estudios y en la educación.

En un día donde el ejercicio de la memoria está activo para que los derechos adquiridos no sean arrebatados, un repaso por los mitos y verdades sobre un edificio que se construyó bajo la supervisión militar, con las directivas del control y adoctrinamiento. Aulas para estudiar y pasillos para circular con el fin de evitar espacios de concentración. La Universidad Nacional de Mar del Plata bajo los cimientos de orden en una ciudad que desde 1960 venía creciendo gracias al turismo, la construcción y la pesca.

Comunicado Nº 3 de la Junta Militar | A partir de la fecha el personal afectado a la prestación de servicios públicos esenciales queda directamente subordinado a la autoridad militar. 

La historia de la Universidad hacia el inicio del golpe de Estado era muy reciente, ya que recién en 1975 se había homologado el convenio entre el Ministerio de Cultura y Educación y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires que declaraba la nacionalización de la Universidad Provincial: por medio de la Ley Nº 21.139 se creó lo que hoy se conoce como Universidad Nacional de Mar del Plata.

Previo al golpe, la situación se empezó a volver asfixiante y luego se acentuó. “No se podían pegar carteles. No se podían sacar fotos. No había centro de estudiantes. En el ingreso había que presentar DNI y libreta para entrar al edificio. Había cana, había servicios“, recuerda Pedro Sanllorenti, actual secretario general de la Agremiación Docente Universitaria Marplatense (ADUM).

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Con el golpe militar, la reciente Universidad Nacional de Mar del Plata sufrió el cierre de algunas facultades, el ingreso de estudiantes estuvo limitado por cupo y la Delegación Militar creó algunas carreras según las aspiraciones de adoctrinamiento. Gran parte de las carreras se cursaba en diversos puntos de la ciudad. “Estaba todo muy atomizado, separado. Humanidades funcionaba en la escuela de Maipú y Marconi, Económicas también, la Universidad era nuevita e iba creciendo como podía”, recuerda Marta Rueda, docente desde 1983 de la Facultad de Arquitectura y quien tras la muerte de Juan Domingo Perón decidió exiliarse y finalizó sus estudios cuando volvió la democracia.

En este período se fundó la Facultad de Derecho, sobre la base de la carrera de abogacía de la Ex Universidad Católica, aunque se suspendió el ingreso hasta 1977 donde se estableció un cupo de 50 alumnos, al igual que para el resto de las carreras de la Universidad.

Durante los años más violentos y oscuros, a las restricciones de ingreso de estudiantes, cesantías de docentes y no docentes y la detención o desaparición de numerosos representantes de los claustros universitarios se sumó el cierre definitivo de las carreras del área de Ciencias Sociales a las que los militares denominaban como las “más conflictivas”.

En 1977 se cerraron definitivamente las carreras de Sociología, Antropología, Ciencias Políticas y Psicología. También mediante una resolución de Rectorado -intervenido por las Fuerzas Armadas- se disolvió el Departamento de Salud Mental. Y un año después se cerró la carrera de Ciencias de la Educación y se fusionaron las Facultades de Ciencias Económicas y Turismo: de este modo se creó la actual Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

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En paralelo, en esta época se autorizó la creación de la Facultad de Ciencias Exactas, Naturales y Biológicas integrada por las carreras de Biología, Matemáticas, Química, Terapia Ocupacional, Enfermería y Cartografía, sumado a las funciones de la Escuela de Ciencias de la Salud y Terapia Ocupacional, el Instituto para la Investigación de los Problemas del Mar y el Departamento de Biología (dependientes del Rectorado) y el Departamento de Matemáticas (dependiente de la Facultad de Ingeniería).

Pedro Sanllorenti recién había terminado el secundario y luego de haber cursado veterinaria un año en Tandil se inscribió en la Universidad Nacional de Mar del Plata para estudiar Biología.

“En la dictadura hubo tres modificaciones básicas además del cierre de las carreras. Había cupo para estudiar, se advertía sobre cuántos alumnos podían ingresar en cada carrera. Había un curso de ingreso que había que aprobarlo y además era selectivo, de 300 aspirantes, ingresaban 65. Por lo menos había que aprobar, después dependía el puntaje que te sacabas en las dos materias del curso de ingreso. Con eso se hacía el orden de quiénes ingresaban y quiénes no”, rememora hoy, mientras está al frente del gremio de docentes unviersitarios.

Otra de las características que recuerda Sanllorenti es que en la Universidad por aquellos años se cobraba una cuota mensual. “Todavía tengo mi chequera guardada. La chequera tenía tres comprobantes: uno se la quedaba el banco, otro era para la Universidad y otro era el comprobante para corroborar que el alumno había pagado el arancel. Era una cuota mensual, no recuerdo exactamente cuánto era, pero serían unos 1000 o 2000 pesos actuales”.

En Mar del Plata, estas características que suenan irrisorias para la educación pública, estuvieron vigentes entre 1977 y 1982. “En el ‘82, con Malvinas, dejamos de pagar el arancel por lo menos acá en Mar del Plata y después ya se empezaba a ver el fin de la dictadura”, completa el relato.

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Pedro Sanllorenti

 UN EDIFICIO BAJO SUPERVISIÓN MILITAR 

1980 |  La Universidad fue avanzando y en ese marco fue que logró inaugurarse la primera etapa del Complejo Universitario General Belgrano, en las calles Funes y San Lorenzo, que se sumó a la ampliación de las instalaciones de la Facultad de Ingeniería ubicada en la antigua sede de un frigorífico de la avenida Juan B. Justo y Ratery.

Según recuerda Marta Rueda, la obra estaba a cargo de arquitectos que trabajaban contratados y eran empleados de la Universidad, del Departamento de Arquitectura: “Nos contaban cómo directamente representantes de los militares revisaban los planos para ver que no hubiera lugares donde se juntara demasiada gente. Ese concepto militar de ‘se circula o se está sentado en el aula'”.

Por su parte, Pedro Sanllorenti remarca: “La construcción se hizo para que no fuera tomable el edificio. Desde Guido hay ladrillos aunque también ventanas y del lado de adelante están esos paneles verdes. Había una serie de construcciones que ahora se fueron tapando porque las fueron usando para enchastrar a aquellas personas que se recibían. Con el tiempo se fueron rellenando y eso se fue perdiendo. Pero eran lugares para apostarse y disparar para adentro“.

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Quien haya transitado los pasillos de la Universidad Nacional conoce esta realidad: hay pasillos y aulas pero no se pensaron espacios de concentración. “De hecho cuando vuelve la democracia y volvimos con mi marido como estudiantes y docentes el primer bar del complejo era en un taller del último piso porque no había espacios“, señala Marta Rueda.

Y, en este sentido, la docente destaca que durante la construcción “se fueron ganando los bordes de las escaleras, algunas trampas se consiguieron hacer como dejar algunos espacios residuales, remanentes, que después se pudieron ir usando para hacer algún depósito; pero nunca hubo algo pensado para hacer espacios de reunión”.

Marta Rueda recuerda que durante la época democrática la Universidad de Mar del Plata tuvo la oportunidad de renovar el Hotel Centenario que estaba en una punta del Paseo Jesús de Galindez: “Ahí funcionaba la imprenta de la Universidad, había grupos de extensión, de investigación. Nos plantearon que se usara ese terreno para hacer la nueva sede de la Universidad y los estudiantes nos negamos porque era un lugar en el cual no teníamos posibilidad de escapar si nos cercaba la policía”.

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Marta Rueda

  LA RECUPERACIÓN DE CARRERAS 

Actualmente, en la Universidad trabajan cientos de personas; están quienes forman parte de la comunidad desde su época estudiantil para luego desarrollar la docencia y también aquellos que generacionalmente no vivieron la dictadura siendo parte del estudiantado. “Somos una generación política que se forjó al calor de los primeros años de la recuperación democrática y ahí empezó un reclamo, una demanda de los distintos sectores universitarios, lo que permitió que se reabrieran carreras cerradas“, señala Alberto Rodríguez, secretario de Comunicación y Relaciones Públicas de la institución.

Por su parte, el rector Alfredo Lazzeretti coincide en que “desde el regreso a la democracia hasta la fecha, la Universidad paso a paso ha ido recuperando algunas carreras”. “Arrancamos con Psicología que ahora ya es una facultad, Filosofía. Arrancamos en 2006 -2007 con Sociología, que es una carrera de la Universidad de Humanidades, seguimos con Ciencias Políticas y ahora Ciencias de la Educación. Eso también es una satisfacción y más habiéndolo logrado en este contexto de restricción presupuestaria”, enumera.

Con el retorno de la democracia, la Universidad Nacional fue saldando deudas en cuanto a demandas históricas. “Cuando se originó la Universidad de Mar del Plata, que primero fue la Universidad Provincial en 1961, pensábamos que tenía que estar Medicina y tuvieron que pasar bastante, más de 50 años para poder concretar ese anhelo”, destaca hoy Lazzeretti.

CRONOLOGÍA DESDE EL REGRESO DE LA DEMOCRACIA

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“Ya teníamos la carrera de Enfermería y de Terapista Ocupacional, pero la carrera de Medicina tiene un impacto mayor en la cantidad de estudiantes y sobre todo para la importancia que tiene la zona. Todos los bonaerenses del sudeste bonaerense tienen hospitales públicos municipales, donde vamos a tratar con esos sistemas no solo en hospitales sino en centros de atención primaria de la salud. A partir del tercer año nuestros estudiantes van a viajar a esos centros a hacer prácticas y a aprovechar que los chicos que sean de esos municipios hagan las practicas en sus lugares”, proyecta.

Y suma, en cuanto a los proyectos de gestión: “Estamos trabajando con la Facultad de Exactas a ver si podemos llegar al año 2020 con la apertura de la carrera de Farmacias, es un proyecto que estamos trabajando y que nos va a permitir junto con Bioquímica incorporar todas las disciplinas del área de salud. Primero las troncales y después seguiremos con otras que quizás no tienen tanta demanda pero son también muy importantes”.

Por último, Alberto Rodríguez remarca que “es importante tener conciencia, presencia y memoria histórica”. “Es el compromiso que tenemos que tener, esa necesidad de ir construyendo día a día mayores derechos, mayores conquistas y una posibilidad de transformación real. Porque esto que tenemos ha costado muchas vidas, ha costado muchas perdidas. El 24 de marzo lo tomamos como un día de memoria pero debemos ser conscientes del esfuerzo que ha habido a través de generaciones  para que esto sea posible“.

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