“Cuando la crítica entra por el humor se tolera mejor”

El reconocido imitador Ariel Tarico la viene rompiendo en Mar del Plata con su espectáculo “¿Y ahora?”. Dice que la imitación “es una tradición muy nuestra”, que “en el humor hay opinión siempre” y grabó para QUÉ un video con sus personajes.

04/02/2017

Ariel Tarico pasó prácticamente la mitad de su vida en la radio imitando a políticos, periodistas, futbolistas y personalidades del espectáculo. Ya había en su sangre algo de locutor, de actor y talento para hacer reír a los demás. Lo que durante años fue un juego, con el tiempo, “paso a paso”, fue un lento proceso de profesionalización que hoy lo posiciona entre los imitadores con mayor crecimiento en Argentina y los artistas más elegidos de la temporada en Mar del Plata.

Todos los sábados a las 21.30 Tarico se sube al escenario del Teatro Roxy con su espectáculo de humor político ¿Y ahora? en el que analiza con gran dosis de humor y nuevos personajes la actualidad nacional, acompañado nuevamente por el músico y actor David Rotemberg, quien le aporta canciones y monólogos a cada función.

Si bien no todo es política en su espectáculo, la coyuntura nacional ocupa buena parte. “El humor trata de aguijonear, de hacer cosquillas”, dice el imitador convencido de que la crítica política a través del humor y la sonrisa, “se tolera mejor” debido -también- a lo que los imitadores representan para los argentinos: “Una tradición muy nuestra”.

-¿Cómo encontraste Mar del Plata esta temporada?

-A fin de año había los peores pronósticos. Todos nos decían que Mar del Plata iba a andar mal, que no iba a haber gente. Ya habíamos venido en 2015 al Teatro Roxy, se había generado muy buena onda con Lino Patalano, Marcelo Marán y también con la gente de Mar del Plata. En 2016 fuimos a la sala Payró, Marán nos volvió a invitar y ya teníamos la gira por toda la costa con el productor Ariel Perroti y nos encontramos frente a los pronósticos con una muy buena recepción, mucha gente los fines de semana y con variadas propuestas de humor. Quisimos ser una opción y volvimos a apostar a Mar del Plata.

-Hay algo que tiene la imitación en particular ¿Por qué creés que la gente va a ver imitadores?

-Tiene que ver con una tradición muy nuestra del teatro de revista, de la parodia, la sátira, es bien argentino el género. En el último tiempo aparecieron Martín Bossi y Fátima Flores, que le dieron un nivel que muchos de nosotros queremos igualar. Hay muy buena oferta de imitadores y en mi caso particular hago un show con David Rotemberg que es de pura actualidad. Estos dos años con Nelson (Castro) en TN fueron de gran ayuda y se generó una buena conexión con la gente que viene. Antes Estuve mucho tiempo en Mitre, también en el programa con Petinatto. Siempre hice radio.

-¿Cuál fue tu primer personaje?

-El de Quico, allá en Santa Fe, en el ’94, cuando repetían todo el tiempo El Chavo y lo hacía en la escuela. Después en el ’99 empecé a laburar en radio y hay un periodista de allá que se llama Rogelio Alanís, que lo empecé a imitar y era mi caballito de batalla. Empecé haciendo periodistas y políticos de Santa Fe.

ARIEL TARICO

-Entre los imitadores están aquellos que eligen caracterizarse con máscaras, pelucas y demás para parecer físicamente al personaje elegido y otros que se oponen a utilizar algo ajeno al propio cuerpo ¿Cómo te sentís más a gusto?

-Me gusta hacer un mix. Cuando empezamos con el primer espectáculo Cazuela de Taricos, yo venía de la radio y al principio me costaba mucho enfrentar al público después de estar acostumbrado a la exposición de la radio sólo a través de la voz. Sí o sí necesitaba una máscara porque el cambio fue grande. Empezó a laburar conmigo Lucas Rodríguez, que es el caracterizador que sigue al día de hoy y aprendí cómo te salgan los moldes del cuello, de la cabeza y sobre tus facciones trabajar la cara de otro… y hoy me gusta hacer algunos personajes caracterizados y otros con los que me transformo en el momento y me gusta construirlos con los gestos.

-¿Cuándo diste el salto de aquel pibe que jugaba a imitar para pasar a ser profesional como imitador?

-En la Secundaria empecé a definir mi vocación. De chico quería ser dibujante, pero cuando empecé en la radio a trabajar profesionalmente, ahí ya era otra cosa. Estudié locución, después hice teatro con Ana María Yuntas, Ernesto Claudio, Jorge Vargas… me fui nutriendo de muchas cosas y todo se dio de a poco, fue un paso a paso.

-El show que estás haciendo tiene mucha actualidad desde una visión crítica pero siempre a través del humor ¿Se tolera mejor la crítica desde la risa?

-Se tolera mejor. Cuando la crítica entra por una sonrisa se soporta más. El Negro Fontanarrosa decía que ‘el humor es el sabor a frutilla que tiene el jarabe’ y es eso. La gente disfruta, se relaja, se ríe de lo que nos pasa.

-¿Tenés reparos al expresar tus opiniones o lo hacés libremente?

-En el humor hay opinión siempre, pero no hace falta explicar mucho, es como el truco de un mago. El humor trata de aguijonear, de hacer cosquillas. Pero lo hago con absoluta libertad y de acuerdo a los tiempos también. Cuando son años electorales son más protagonistas los personajes de la política pero también hay otros como Coppola, Flor de la V, Claudio María Domíguez, Carlos Tévez

-¿Podés sacar a cualquier personaje?

-No, hay algunos que salen y otros que no. Practico mucho en casa, en los viajes con el equipo durante la gira. En el juego está el germen de todo.

-Con este crecimiento profesional que venís teniendo hasta dónde buscás llegar?

-Lo difícil hoy es mantenerse. En la carrera hay momentos de meseta, otros de crecimiento y algunos en los que bajás escalones. Cuando Patalano nos ofreció hacer el Maipo hicimos dos funciones, me vinieron a ver los Les Luthiers y de golpe me pregunté: ¿después de esto qué? Y es seguir adelante, nunca quisiera dejar el teatro.

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