Buñuelos valencianos, el sabor de la Falla

El puesto de Plaza Colón vende a diario cientos de buñuelos. Aída los elabora con sus manos desde hace 26 años. Asegura que es imposible llevar la cuenta de las docenas que se venden a diario y explica cómo los prepara.

29/03/2015
Buñuelos valencianos, el sabor de la Falla
(Fotos: Kito Mendes) ©

-¿Qué son?

-Deben ser como tortas fritas, pero españolas.

-Qué rico.

La pareja de adultos mayores que pasaba delante del puesto de la Unión Regional Valenciana de Plaza Colón no conocía -o tal vez no recordaba- el sabor de los tradicionales buñuelos que allí se elaboran desde las semanas previas a la Falla y hasta fin de mes. Para descubrirlos, se sumaron a la larga fila para comprarlos, que se erige de espaldas al gran muñeco de la Falla Valenciana que este año representa a los “Fondos Buitre”.

Aída se ensucia las manos con una masa semilíquida color amarillo oscuro que desde hace 26 años transforma en buñuelos al pasarla por aceite. Como cada año, en los días previos al show de fuegos artificiales, la venta se incrementa y por eso a veces resulta imposible calcular la cantidad de docenas de bocadillos que se elaboran por día.

Los colores de la bandera de Valencia decoran el puesto montado a metros de la calle Las Heras. Sin embargo, Aída es marplatense y no tiene descendencia valenciana. Pero desde hace casi tres décadas, por su habilidad para la cocina casera, es la mujer encargada de hacer los buñuelos.

Mónica elabora la masa. En realidad, las masas. En los días de mayor venta llega a preparar unas seis o siete mezclas diarias. “Lleva zapallo, harina, levadura y agua”, cuenta.

Aída mueve las manos con velocidad. Con la izquierda toma pequeñas porciones de masa, les da un leve giro para transformarlas en roscas y sumerge el preparado en aceite caliente. En pocos segundos, el buñuelo ya está listo y Mónica los pasa una bandeja para que se escurran, antes de que sean bañados en azúcar blanca.

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Detrás del mostrador se forman dos largas filas: una para comprar buñuelos a 11 pesos (hasta hace pocos días también se vendían rabas y paella) y otra para retirar este tradicional bocadillo que muchos solo degustan en la época de la Falla Valenciana.

El puesto permanecerá abierto hasta el 31 de marzo. “Los días más movidos son estos, ya en los últimos decae un poco”, comentó Aída. En esta pequeña cocina urbana montada sobre la Plaza Colón, las paredes huelen a buñuelo.

-Dos buñuelos, por favor -pide el matrimonio mayor después de hacer la fila.

Envueltos en una servilleta, dos de los buñuelos que hace segundos terminó de freír Aída pasan por encima del mostrador y llegan a las manos de los abuelos. Salen caminando hacia el centro de la Plaza. Lo huelen, lo miran, le dan una pequeña mordida y se dan vuelta para contemplar otra vez el puesto de la Unión Regional Valenciana con un gesto compartido de aceptación. El sabor de la Falla, desde hace 61 años, no falla.

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