Martes 16 de abril | Mar del Plata
25/01/2016

Punto Encuentro en el Espacio Unzué

La ONG que se volvió toda una experiencia musical y artística se presentó el pasado sábado en el Espacio Unzué. Familias enteras bailaron, disfrutaron y vibraron al ritmo de los tambores.

Punto Encuentro en el Espacio Unzué

| Por Lucía Gorricho

Punto Encuentro es una experiencia musical y artística integral que surgió por la necesidad personal de Laura Gimenez, la actual coordinadora del grupo, cuando impulsó hace cinco años un lugar para que su hija Evelyn pudiera compartir espacios de socialización por fuera de las instituciones formales. Quería un lugar de encuentro y recreación porque necesitaba que su hija se juntara con pares para transitar la adolescencia. Así de simples son algunos comienzos: Laura buscaba compañía para que su hija Eve pudiera matear más allá de los límites de su casa; y la encontró.

Cualquier expresión artística podía ser una buena excusa. A Laura alguien le dijo que los tambores funcionaban como un portal mágico porque nos ayudan a transportarnos a otras dimensiones. Sucede que el ritmo nos recuerda el sonido cuando estamos adentro de la panza de mamá. Y fue así que empezaron sonando los primeros tres tambores en el Bosque Peralta Ramos los sábados a la tarde. La música los unió y nunca dejaron de crecer. Ahora ya son más de treinta.

Las madres y los padres son un pilar fundamental porque confían y apuestan al grupo. Cuando tocan en un lugar público, todas las familias son felices. Es que la mayoría pasó por años de diagnósticos médicos delicados y tratamientos dolorosos. Atrás de cada artista especial hay historias de discriminación y prejuicios. Por eso cuando sus hijos e hijas tocan, bailan y el público aplaude, todo eso parece quedar atrás. Ya no están esas miradas raras y miedosas que se esconden tras la ignorancia de quien no sabe amar, ahora sólo se vibra la fiesta. El cariño alimenta el Encuentro y lo potencia. La amistad es el puente que se construye en cada ensayo semanal para seguir avanzando. Cuando toca Punto Encuentro la gente se emociona y disfruta. Todo cobra sentido porque la alegría transciende las fronteras del grupo.

Punto Encuentro recibe la colaboración de mucha gente y siempre pasa lo mismo: se acercan personas solidarias con ganas de ayudar y terminan además, recibiendo ayuda. Resulta que en momentos así como los que estamos viviendo, lo que más se necesita es que se reafirmen los valores humanos esenciales. Compartiendo momentos con Punto Encuentro te podés llevar una pregunta reveladora, una mirada dulce, un halago con afecto o una sonrisa que te acaricia el alma. ¿Qué más se puede pedir?

A los tambores sonando se le sumó el armado de instrumentos para seguir incluyendo, la danza, la cocina, las agendas, las matinés y el surf. El sábado sonaron en el Espacio Unzué. Al cierre del show mostraron la tabla especial que están usando para meterse en el mar. Lo que pasa es que cuando te ponés en acción y dejás de esperar que las cosas sucedan por arte de magia, aparece entonces la magia por algún umbral de esperanza.

Punto Encuentro es una ONG que no para de crecer porque no le interesa ni medir ni especular, sino que se juntan para disfrutar. El secreto es que manejan códigos que son fáciles de reconocer: las miradas, las sonrisas y el ritmo de los tambores son universales. Finalmente la magia existe. Hay que confiar.

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25/01/2016