Domingo 16 de junio | Mar del Plata
19/02/2017

“El hombre sabe muy poco de la mujer debido al machismo”

En su último libro, “Ellas”, el doctor Daniel López Rosetti indaga en las diferencias y similitudes biológicas, psicológicas, conductuales y sociales entre el hombre y la mujer: “No somos ni mejores ni peores”.

“El hombre sabe muy poco de la mujer debido al machismo”
(Fotos: QUÉ Digital)

Daniel López Rosetti superó el límite de sus propios conocimientos médicos, anatómicos, biológicos y fisiológicos sobre las mujeres en su último libro, “Ellas: cerebro, corazón y psicología de la mujer”, en el que a través de un tipo de divulgación científica amena para cualquier lector, indaga sobre las diferencias y similitudes entre las mujeres y los hombres: “No somos ni mejores ni peores, sino diferentes y complementarios”, dijo al dialogar con QUÉ en su paso por Mar del Plata.

Ellas habla de medicina, pero lejos está de ser un libro únicamente sobre ciencia. Busca y encuentra a través de una investigación explícita respuestas propias a mitos urbanos: ¿Las mujeres hablan más que los hombres? ¿Quién piensa más en sexo? ¿Por qué las mujeres empatizan mucho más y mejor con los bebés, más allá del “instinto materno”? ¿Por qué los hombres no entienden a las mujeres? ¿A qué se debe que aún en 2017 no tengamos los mismos derechos? ¿Cuál de los dos géneros tiene mayor conciencia social?

Con prólogos de Facundo Manes y Gabriel Rolón, el Doctor López Rosetti volvió a ratificar su rol de divulgador científico para poner a la salud y la medicina en un lugar de interés social. El libro, cuenta el escritor, lo compran principalmente ellas, pero de inmediato –incluso con recomendación de capítulos puntuales- pasa a las manos de ellos, para conocernos más y entendernos mejor.

-¿Cuánto sabemos los hombres sobre las mujeres?

-Poco, muy poco. Una de las motivaciones que me lleva a hacer este libro es que doy este tema en la Facultad en la cátedra de Psicofisiología, el área donde se estudian las funciones cerebrales que guardan relación con las facultades cognitivas, concentración, atención, estudio, memoria y las de orden emocional. Y cuando en el año con la Facultad llegamos al tema de género, es llamativo y provocador. Yo como médico me formé para analizar a la mujer desde el punto de vista anatómico, biológico, fisiológico, ginecológico y obstétrico más que los hombres en términos generales, pero cuando estoy en una reunión de amigos, hago tres o cuatro preguntas básicas sobre las mujeres y se quedan mirando, tan a cuestiones estrictamente sexuales como también anatómicas, la influencia hormonal… y lo que saben es realmente poco.

-¿Por qué a los hombres nos cuesta tanto a veces entender a las mujeres? ¿Ellas nos entienden más?

-Al plantear diferencias psicológicas, biológicas y comportamentales entre el hombre y la mujer, vemos que no somos mejores ni peores, sino diferentes y complementarios. ¿Por qué no comprendemos muchas cosas? Primero por el machismo, porque no nos interesa. Entender a la mujer es bueno para la mujer, para la pareja y para el hombre. Pero la mujer también debe entender al hombre. Sepan que si un hombre está mirando televisión con el control en la mano y ella pasa por detrás y él no lo escucha, es cierto que no lo escucha. Son capacidades neurológicas.

-¿En lo personal que repercusión tuviste con el libro al ahondar entre las mujeres?

-Aprendí mucho e incluso me ayudó en mi pareja, con mi mujer. Yo sabía, pero no lo suficiente. Hice un cuestionario básico con consultas sobre el hombre y la mujer, se lo entregaba a cualquier persona y me encontré con un desconocimiento absoluto. Hay diferencias sustanciales entre el hombre y la mujer, yo le recomiendo a cualquier persona ahondar en lo que desconocemos del sexo opuesto, que seguro es muchísimo.

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-En el libro marcás la capacidad biológica de la mujer de realizar tareas múltiples ¿Cómo evolucionó esa condición de multitareas y qué incidencia tuvo sobre la salud de las mujeres?

-La sociedad aprovecha esa condición. La primera causa de muerte en los últimos 50 años es la cardíaca, por el estrés femenino también condicionado porque la mujer hoy trabaja afuera y dentro de su casa. Ocuparse de los chicos, llevarlos al pediatra, mantenerse arreglada, cocinar, trabajar, ganar dinero afuera… y la multitarea la sobreexige a la mujer y la sociedad se vale de eso. Y hay que remarcar el éxito que han tenido las tabacaleras, porque hace 50 años la mujer casi no fumaba. Pero hicieron propagandas apropiadas, cigarrillos más delgados, más finos e hicieron que la mujer fume. Entonces hoy tienen mas arteriosclerosis por el tabaco y más hipertensión y condicionamiento de enfermedad cardiovascular que antes.

-¿Quién habla más, los hombres o las mujeres?

-La historia dice que las mujeres hablan más. Hay trabajos muy serios sobre este punto. Pero en realidad hablamos muy parecido los hombres y las mujeres. Cuatro o cinco amigos reunidos no paran de hablar. Bueno, las mujeres son iguales en ese sentido, aunque hablen de otros temas o no.

-¿Y en una relación de pareja?

-Ahí es distinto porque puede tener que ver con la falta de comunicación, con la necesidad afectiva de la mujer para reclamar mayor extroversión por parte del hombre. La voz femenina es más aguda que la del hombre y se sienten más por eso.  Si hay una mesa de diez hombres y otra en el mismo lugar, pero de hombres, hablarían igual, pero se escucharía más a las mujeres porque sus voces son más agudas.

-¿Las mujeres empatizan más que los hombres con el otro?

-En el cerebro tenemos distintos tipos de neuronas. Hacia 1996 se descubrió un tipo particular de neuronas llamadas “espejo” y resultó ser uno de los descubrimientos más importantes en neurociencias de los últimos años. Ellas tienen más neuronas espejos, de modo que la capacidad de empatizar es mayor. Las mujeres empatizan más y mejor por el efecto de las neuronas espejo y eso demuestra por qué saben naturalmente las necesidades de un bebé, si llora por miedo, hambre, dolor… algo que al hombre le cuesta más. Pero se aplica en el vínculo con cualquier persona. Es una comprensión emocional y ellas están naturalmente más capacitadas que nosotros para empatizar.

-¿Quién piensa más en sexo?

-Los hombres, mucho más. Eso tiene un fundamento biológico ancestral. El hombre tiene que entender los tiempos y las necesidades de las mujeres, que son otras.

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-Otro de los conceptos que publicaste implica que en el hombre predominan las conductas competitivas, mientras que en ellas prevalecen las del cuidado y cooperación al mundo social…

-Eso se da desde los juegos infantiles. Los varones juegan en competencia, a ganarle al otro. Las nenas juegan a cocinar, a hablar alrededor de una mesa, a criar un niño. Los hombres son individualistas y competitivos, ellas son coparticipativas.

-¿Eso implica que al llegar a la adultez ellas tienen mayor conciencia social?

-No desde el punto de vista antropológico, pero si en las necesidades de la red vincular. Las relaciones interpersonales son más importantes en la mujer que en el hombre. Son importantes en los dos, pero en las mujeres es más natural-

-¿Cómo analizás la unión del movimiento de mujeres que en los últimos años ha salido a las calles con reclamos y consignas de fuerte impacto, como el #NiUnaMenos?

-Me parece excepcional, porque mucho de lo que sufren las mujeres es debido al machismo del hombre. Creo que ganan un espacio adecuado, pero no comparto el feminismo, la exageración. Hay que buscar el equilibrio. La igualdad debe buscarse en la obtención de derechos. La mujer no tiene que parecerse al hombre, no tiene que perder su femineidad, pero si biológicamente hay una chica o un chico trans está perfecto, porque es una condición biológica y psicológica de identidad de género que es absolutamente respetable y defendible.

-Biológicamente somos distintos, pero qué hizo que sigamos teniendo diferentes derechos en la sociedad

-La fuerza. El sometimiento, para eso debemos ir años atrás. Cuando el hombre dejó de ser nómade y constituyó los primeros asentamientos, lo que hizo fue tener una relación más o menos estable con la mujer y eso determinó la posición de la mujer y los celos en términos de cuidar que la descendencia biológica, sea la de los genes masculinos. Eso determinó un rol culturalmente impuesto, que es el de la mujer en la casa. Eso hoy ha cambiado, pero estamos en una etapa de transición.

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-Si hacemos una comparación con Felipe Pigna, que reposicionó a la historia en un lugar de interés y aceptación entre la gente, en tu caso lograste desde la divulgación científica algo similar pero con la salud ¿desde ahí se entendieron bien para trabajar juntos?

-Yo intento que lo que hago en los libros sean consultorios grandes. Felipe cambió la realidad de la observación de la historia e invitó a la juventud a ver la historia en forma distinta. Hicimos juntos Historia Clínica I y II, y tenemos ganas de hacer un tercer libro. Me gusta mucho la historia y me apasiona conocer la salud de sus destacados protagonistas y conocer sus debilidades. Con Felipe hablamos y discutimos mucho pero nos dimos cuenta de que si viajásemos en el tiempo y nos encontráramos con San Martín o Belgrano, no nos encontraríamos con un desconocido. Nos aproximamos mucho a su intimidad desde lo humano.

-¿Pensás escribir Ellos?

-No, porque tendría tres o cuatro hojas. Somos muy simples. De cualquier manera en Ellas marco bien la diferencia entre los dos géneros. La editorial me lo propuso, porque desde el punto de vista comercial habría que hacerlo, porque se vendería el libro, pero no lo voy a hacer porque mi interés no está en lo comercial. Sí podría hacer algo sobre las conductas masculinas en la historia y qué hizo o qué hubiera hecho su mujer.

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