La paradoja de Las Pastillas del Abuelo

La banda liderada por “Piti” Fernández toca este miércoles en Gap para presentar su último disco “Paradojas”. “Lo paradójico de nuestro tiempo es que amemos la muerte y no nos tomemos un momento para abrazarnos”, dice el cantante.

27/01/2016
La paradoja de Las Pastillas del Abuelo
(Foto: Facebook Las Pastillas del Abuelo)
Juan Manuel Salas

Autor: Juan Manuel Salas

jmsalas@quedigital.com.ar @juasalas

Existe algo paradójico en el fanático de una banda under, que cuando el grupo trasciende se aleja, como si ese amor con el artista solo podría ser ser monogámico. Existe algo paradójico en una banda que trasciende con el boca en boca, con descargas piratas del Ares, con un tema que se volvió himno, pero que por mucho tiempo no fue tocado en vivo, ni grabado en estudio. Existe algo paradójico en Las Pastillas del Abuelo, que va mucho más allá de su último disco Paradojas, algo paradójico porque muchos creen que ser masivo es perder la coherencia, que llegar a más gente es venderse, que crecer es dejar de ser joven. Y la gran paradoja del rock, que cuando no destruye sana. La gran paradoja de Las Pastillas del Abuelo, que pasaron más de 10 años, siete discos y siguen siendo ellos, Las Pastillas del Abuelo.

Las Pastillas del Abuelo volvieron a tener otro gran año, si el 2014 fue una explosión creativa con El barrio en sus puños y sus presentaciones en teatro ciego, el 2015 fue otra vez subir la apuesta y darle con Paradojas el cierre ideal a la trilogía que había comenzado con Crisis (2008) y Desafíos (2011).

“Cada uno de esos discos, al tocarlos en vivo, reflejan un poco historias del pasado y del presente. Y Paradojas son historias del presente”, cuenta el cantante de Las Pastillas, Juan “Piti” Fernández, en la previa al show que darán este miércoles desde las 21 en GAP.

Paradojas presenta doce canciones nuevas, en un momento de madurez de Las Pastillas, que con poco más de diez años de banda ya editó siete discos de estudio. “Salvo algunas letras de Bochi (Diego Bozzala) que compuso en la época de exilio, las demás tienen una línea específica y un objetivo específico. No puedo evitar entrar en esa atmósfera cuando las canto, como con “Creatividad”, que empiezan a aparecer ideas y gestualidades acorde a la canción. O cuando canto “El artesano” y empiezo a actuar. Me dejo llevar por las letras”, dice Piti.

-¿Paradojas es un disco más íntimo que Crisis y Desafíos, con letras más personales?

-No se trata tan solo de mí. De repente nos pasa mucho a todos con situaciones afines, como la paternidad, que no fui el único que fue padre. Hubo como un halo de paternidad en Las Pastillas y ahora hay muchos chicos dando vuelta. Y en lo que es que es creatividad para componer, en Las Pastillas somos todos muy creativos. Lo que fue El barrio en sus puños es la mejor demostración de eso.

-¿Y en cuánto a la temática de las canciones?

-Las temáticas nos tocaron a más de uno y eso las hace un poco más impersonal, pero siempre teñido de la lírica mía, porque me hago responsable del volante de la mayoría de las canciones.

-Pero “Rompecabezas de amor” no parece nada impersonal. Es más bien toda una declaración, directa y sin vueltas, de decirle a alguien que amás “te amo”.

-Sí. “Rompecabezas de amor” surgió en México, que escuché la balada de un mexicano que le decía a su mujer todo lo que quería decirle sin filtros y sin prejuicios rockeros y bueno, me emocioné con una letra realmente cursi y me puse a pensar que lo que quería decir, tal vez tenía que vencer algunos prejuicios y así lo hice. Y fue muy sanador.

-Las dos canciones de Bochi, “Ella dice” e “Inercia”, son bastante diferentes al resto del disco y sin embargo entraron muy bien.

-Las que plantea Bochi, en “Ella dice” o “Inercia” son un poco más abstractas, a libre interpretación, pero a la vez se las revela un poco oscuras. Y la oscuridad también es parte de todos y es planteada más bien por Bochi. Para la Rolling Stone fueron las mejores composiciones del disco y no está lejos ni un ápice.

-Inercia tiene una lectura en la que se meten el tema de la trata de mujeres. ¿Crees que con la música se puede llegar a dar un mensaje que con los medios tradicionales no? 

-Sí, pero es un poco soberbio decirlo desde mi lugar tal vez. Pero creo que sí. En todos los rubros hay gente muy capaz y honesta y también gente miserable. Lo importante es ser la mejor persona posible con lo que nos toca.

-¿La música tiene un el rol de generar conciencia?

-Hay una frase que dice “el arte es arte cuando sana”. Yo no estoy tan seguro de que solamente sea cuando sana, pero que tiene mucho que ver sí: el arte cuando está bueno sana. Y nosotros recibimos mails y mensajes de gente diciendo que realmente la ayudamos mucho de salir de momentos difíciles. Pero no necesariamente porque seamos una banda que diga “pum para arriba” todo el tiempo. Las canciones de Las Pastillas no son así y eso también tiene que ver con una búsqueda de coherencia, de poesía. Y la poesía es sanadora también. El arte es sanador. Me consta que hacemos bien y eso me pone inmensamente feliz.

-¿Alguna canción te sanó a vos?

-En mi caso muchas canciones de Joaquín Sabina me permitieron entender cosas y no perder más tiempo en eso, entonces está buenísimo porque el tiempo es oro.

-En varias canciones del disco volvés a incluir la imagen de Dios. ¿Cómo es tu postura con la religión?

-Cómo dice la canción “si dios es universo, yo creo en dios”. Para mí dios no tiene barba ni túnica blanca, ni te castiga si actuás mal. Dios también son las guerras, está en todo, es todo.  Si dios es la paz, también es la guerra. Cada atomo, cada molécula, cada célula. Vos sos dios, yo soy dios. Maradona es dios, Maradona sobre todo es dios. Cada corazón que late solo es dios, que le decís “apagate” y no se apaga. Es una maravilla. No veo que sea alguien diciendo “esto está mal, esto está bien”. No sé qué concepción será, pero creo que todo es dios.

 ***

-Yo, algún día, voy a tocar en River.

-Sí, ya lo sé.

La charla la tuvieron dos chicos de 16 años en un colegio. Uno, el convencido de sus canciones, era Piti Fernández, el otro, el que no dudaba ni un poco de lo que decía su amigo, era Marcelo, quien años después escribió para Las Pastillas la canción “Duda”.

-En realidad -reflexiona Piti- ahora entiendo que era un expresión eso de tocar en River y que nunca va a estar va de más poder vivirlo algún día, pero entiendo que lo que quería decir era que yo voy a vivir de la música, voy a vivir de la música y voy a hacer que la gente sane. Y Marcelo me dijo que sí.

-¿Te imaginabas este presente de las Pastillas? 

-Sí, te soy sincero. Yo lo soñaba, lo anhelaba. No sé si tenía la seguridad, porque también era consciente de que podía no pasar, pero dejé todo en el camino como para que así sea. Y de repente me imagibaba que podía ser posible; por la opinión de la gente cuando cantaba en un asado o en algún lugar, había comentarios que me hacían creer que las canciones estaban bien.

-¿Seguís con ganas de tocar en River?

-Hoy no hace falta si tocamos en River o no tocamos en River. El próximo recital será en abril en Ferro. Hoy es el momento de pensar en un Ferro, no en River. Y la felicidad de poder hacerle bien a una persona y darle la posibilidad de que disfrute un día más de su vida, es una de las pequeñas cosas que hacen a lo importante.

-¿Cuál te parece la gran paradoja de nuestro tiempo?

-Lo paradójico de nuestro tiempo es que amemos la muerte. Eso es lo paradójico, el gran impulso de muerte que hay en general. Cuando ves en la tecnología, tanta gente encerrada jugando a la Play, tanta gente en el Facebook. Las redes sociales son cada vez menos sociales. Las grandes corporaciones que quieren más máquinas y menos trabajadores. Lo importante y lo difícil que se hace unir a las familias. Uno camina la calle y ve familias desunidas, las fiestas que se hacen difíciles para todo el mundo. Todo eso es paradójico, cuando en verdad el instinto que tenemos es de vida. Uno cuando se cae trata de poner las manos, siempre. Pero a la vez, en el día a día, uno ama la muerte. Traemos gente al mundo porque la vida es una maravilla, pero después a la velocidad que va todo, a la inercia, como lo dice la canción: “acorralado en la inercia”. No poder contra la inercia, contra la rapidez del tiempo. No nos tomamos el tiempo para abrazar a un ser querido, eso creo que es paradójico. Todos sabemos que eso es lo más lindo.

-¿Cómo ves al país en este 2016?

-Estamos lejos del ideal. Yo por lo menos estoy lejos de sentirme representado. Pero entiendo que en este gobierno, como en el anterior, siempre la pagan los mismos, la clase baja. A ellos hay que preguntarles quién es mejor. Desde nuestros zapatos es más fácil decir con quién queremos estar. Hay que pensar en los que menos tienen, que son siempre los que sufren más las crisis y los cambios rotundos.

***

Tal vez la paradoja de nuestro tiempo sea buscar la muerte, como dice Piti, tal vez. Lo que no es ninguna paradoja es poner un disco de Las Pastillas y disfrutarlo, como cuando se filtró en Ares “El Sensei“, como cuando alguien bailó “Skalipso” por primera vez. Si buscar la muerte es la paradoja, disfrutar de lo que sana debería ser la lógica, en un mundo que de lógica no entiende nada.

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