Etchecolatz, a la cárcel: “El mérito es de los vecinos”

Ledda Barreiro, presidenta de Abuelas, reconoció la organización de los vecinos para “echar” al genocida. Dijo que seguirá en busca de que Miguel Wolk también esté tras las rejas, pero lamentó: “El último hecho de impunidad de ellos es llevarse el secreto a la tumba”.

16/03/2018
Etchecolatz, a la cárcel: “El mérito es de los vecinos”
(Fotos: QUÉ Digital)

Ledda Barreiro espera que este viernes 16 de marzo haya sido la última vez que estuvo parada frente a la casa de Miguel Etchecolatz en el Bosque Peralta Ramos de Mar del Plata con el genocida cumpliendo allí su prisión perpetua.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo admite estar sorprendida por la resolución de Casación que le revocó el beneficio de la domiciliaria y que implica que el represor condenado por múltiples crímenes de Lesa Humanidad durante la última dictadura militar vuelva a la cárcel de Ezeiza.

“Tengo un nudo en la garganta”, admite al encenderse el grabador de QUÉ Digital y sin dudarlo le atribuye rápidamente a los vecinos del Bosque el “mérito” de haber “echado” a Etchecolatz de Mar del Plata. “Gente que nunca militó en ningún lado se organizó y lo logró. Entendió que este tipo es un criminal de primer línea y lo echó. Yo le doy el mérito a los vecinos”, afirma.

A la espera de que se hiciera efectivo el traslado de Etchecolatz a Ezeiza, Leda Barreiro, habla sin formalidades de lo que a su entender llevó a la Justicia a dar marcha atrás con la prisión domiciliaria:

“En España, el diario El País publicó casi una página entera sobre el caso Etchecolatz, con fotos de nuestra marcha acá y diciendo quién era Etchecolatz, los crímenes y las torturas que cometió. Trascendió, fue nada menos que a Europa y a este gobierno no les gustó. Entonces pensaron algo así como “guardemos las formas; el viejo tiene 90 años, total ya fue”. Pausa mediante, sigue: “Para ellos ya fue. Pero para nosotros no fue, porque este sujeto que está acá sabe dónde está mi nieta, sabe dónde están los restos de mi hija. Entonces no fue”.

“Yo estoy profundamente agradecida a estos vecinos”, insiste y amplía la idea: “Porque de los organismos la Justicia y el gobierno esperan reacción, pero del barrio no. Gente que nunca militó en ningún lado, sin quitarle ningún mérito por eso, se organizó. A la gente le quedó en el inconsciente que Etchecolatz es un criminal. Y cuando lo tuvieron de vecino, se dieron cuenta con quién estaban viviendo.

-¿Esperabas esta resolución?

-Para más adelante. Creí que nos iba a llevar bastante lucha que a este criminal los sacaran de Mar del Plata. La fiscal fue extraordinaria porque gracias a ella se logró este fallo. Esto lo que demuestra es que cuando nos unimos y luchamos por una causa justa como esta, lo logramos. Pero no nos olvidamos de que acá cerca queda su mano derecha, Wolk; ahora vamos por Wolk.

ETCHECOLATZ TRASLADO  (4) LEDDA BARREIRO

 

El nieto de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo filial Mar del Plata nació en el Pozo de Banfield, cuyo responsable de este Centro Clandestino de Detención conocido por ese nombre entre 1976 y 1979 es nada menos que Miguel Wolk, quien cumple arresto domiciliario en una casa de Punta Mogotes. 

Ledda insiste en que la clave fue la organización vecinal. Y pide “seguir así” para lograr que Miguel Wolk también vaya a una cárcel común. “Sabes cuál es el tema -explica- ellos ese van a llevar el secreto a la tumba. Y a mí me queda poco tiempo para conocer a mi nieta. El último hecho de impunidad de estos tipos es llevarse el secreto a la tumba y es un triunfo para ellos, así lo viven”.

-¿Creés en la Justicia?

-Yo creí en la Justicia cuando se los pudo juzgar porque fuimos un ejemplo en el mundo. Y fue la lucha de los organismos que pidió el juicio y lo primero fueron los juicios por la verdad, por la historia pero sin justicia. Y en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata se llevaron a cabo esos juicios. Tuvimos que poner el horror en palabras y sabíamos que iba a quedar en la historia, que también los vencidos la pueden escribir y no siempre los vencedores.

La presidenta de Abuelas insiste en su edad, en el tiempo que le queda y en los años que ya tienen muchos de los genocidas. A su lado, frente a la casa de Miguel Etchecolatz, hay vecinos, algunos muy jóvenes. Entonces mira a su lado y sigue: “Quedan nuestros nietos recuperados que están en nuestra comisión directiva y queda un monto de gente que los está buscando. Somos un montón buscándolos”.

“Entre todos te estamos buscando”, dice, repitiendo el slogan de Abuelas de Plaza de Mayo. Sonrisa mediante, cierra la idea: “Se hizo realidad. Y eso personalmente me da mucha paz”.

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