“La sociedad argentina está llena de Hydes y algunos pocos Jekylls”

Juan Rodó presenta junto a Raúl Lavié “Jekyll & Hyde”, uno de los musicales más importantes de Broadway. Las funciones serán este sábado y domingo en el Teatro Radio City.

20/05/2017
“La sociedad argentina está llena de Hydes y algunos pocos Jekylls”
(Fotos: Lucho Gargiulo / QUÉ Digital)

¿Si pudieras sacarle el mal a la humanidad lo harías? ¿Y si la capacidad de hacer el mal es parte de las personas? ¿Y si salvar a la humanidad del mal la destruye? En 1886 Robert Louis Stevenson abordó estas dudas y describió la dualidad de la moral occidental, la lucha entre el bien y el mal interno y la hipocresía de la sociedad en el clásico literario El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.

El exitoso musical de Broadway Jekyll & Hyde, con Juan Rodó y Raúl Lavié, se presenta en Mar del Plata este sábado y domingo a las 21 en el Teatro Radio City, San Luis 1750.

Hay preguntas que no tienen respuestas. Pero otras sí, como preguntarle al actor y figura indiscutida de los musicales argentinos Juan Rodó por qué estuvo 18 años prácticamente obsesionado con traer el musical de Broadway Jekyll y Hyde al país.

Es el jueves por la tarde. En el Teatro Radio City están preparando la escenografía para el estreno en la ciudad de Jekyll y Hyde. Hay técnicos controlando las luces, el humo y Juan Rodó está sentado en una butaca, solo, mirando todo, con una botellita de Cola Cola ligth en la mano.

Con sus primeras palabras llena todo el teatro con su voz. Esa voz que inmortalizó al Drácula de Pepe Cibrián. Esa voz fuerte, profunda, pausada. Habla y dentro de poco hablarán y cantarán el doctor Jekkyl y mister Hyde en el mismo teatro.

Fue una gestión ardua traer a Jekyll y Hyde”, dice Juan Rodó y agrega: “Conseguir la producción me llevó 18 años. Pero las cosas se dan cuando se tienen que dar”.

Juan dice que armar el equipo creativo fue muy trabajoso. “Pensar cómo poder competir a lo que se hacía en Broadway, sobre todo que ellos tienen la posibilidad técnica de hacer escenografías móviles automatizadas”.

Desde las primeras butacas del Teatro Radio City, Juan Rodó señala la escenografía, unas estructuras móviles que unas personas acomodan para ver cómo quedan iluminadas. “La escenografía tiene un concepto que representa algo de la temática de la obra. Son estructuras que se reproducen de una manera simétrica, aumentada y representan el aspecto del mal, que se va multiplicando exponencialmente dentro del ser humano hasta tomarlo todo”, explica con orgullo.

“Me sorprendió ver a espectadores norteamericanos que me dijeron que esta obra es superior a la Broadway”, comenta como al pasar y destaca que la versión que representan respeta libros y partituras originales. “Es fiel a cada sílaba y métrica del inglés”.

JUAN RODO (3)

-¿Por qué te parece que les parezca mejor esta obra que la original?

-Creo que los latinos somos más pasionales a la hora de actuar e interpretar. Hay un poco más de sangre. Creo que los norteamericanos tienen un profesionalismo admirable. Lejos de sentirnos superiores, yo admiro su arte. Tienen una técnica perfecta. Creo que tomando ese patrón, tratando de lograr eso, más lo que le imprimamos nosotros que es el sentimiento, creo que es una mixtura especial.

-Entonces ¿Qué te parece más importante, la escenografía y el despliegue o los actores?

-Me gusta creer en el resultado de una actuación y de una dramaturgia bien construida, como la base de la obra, lo otro es un adorno. Que representa bien, pero es un adorno.

Jekyll & Hyde originalmente fue concebida para escenario por Frank Wildhorn y Steve Cuden. Incluye música de Wildhorn, libro de Leslie Bricusse y letras de Wildhorn, Bricusse y Cuden.

La producción argentina está dirigida por Sergio Lombardo y tiene la dirección musical a cargo de Damián Mahler. Con coreografía de Mariano Botindari y dirección vocal de Juan Rodó, el taquillero musical de Broadway cuenta con la producción de Andrés Cipitria, Julieta Kalik, Jorge Lockett, Marcelo Lombardo y Daniel Vercelli.

-Estuviste 18 años para poder realizar esta obra ¿Valió la pena la espera? ¿Qué te atrapó?

Hay una falla y se corta la luz en el teatro. Juan Rodó apenas se exalta.

-Que no pase esto por favor el sábado (risas).

Algunas personas se alborotan atrás del escenario y los técnicos empiezan a probar qué fue lo que generó el corte de luz. El actor sigue tranquilo y en la oscuridad habla y su voz llena nuevamente la sala hasta que la luz vuelve e ilumina el escenario.

-Vuelvo a la pregunta. La partitura me enamoró desde el primer día que la escuché. Conocí la obra a través de un CD en primer lugar. En esa época no había posibilidad de ver videos y fue su música la que me impactó. A través de esa música, llegar a los personajes, conocer la historia y todo descubrimiento que hacía de Jekyll me entusiasmaba más.

 

JUAN RODO 4

-¿Te entusiasmaba más Jekyl o Hyde?

-Los dos. El desafío de interpretar a dos personajes al mismo tiempo, tan opuestos y tan diferentes a lo que yo había dicho.

-¿Cómo fue componerlos?

-Primero fue contratar a mi coach actoral, que me ayudó a trabajar exclusivamente la identificación de los personajes. El doctor Jekyll era difícil, por ser un científico sobrio inglés, que a nosotros como latinos significaba bajar todo este exceso en la gestualidad y hacerlo potente. Como desde la sobriedad ser potente y eso fue un trabajo muy interesante. Una vez que estaba edificado Jekyl, recién ahí abordar Hyde.

-¿Por qué?

-Porque yo entendía que Hyde debía ser un desprendimiento de Jekyll. No un personaje aislado por sí mismo. Es un rasgo de él oculto, pero es parte de su personalidad. Por eso me alejaba de la posibilidad de una parodia, un monstruo, que es un peligro caer en eso. Quería que fuera  convincente y que tuviese verdad. Esa búsqueda fue difícil. También difícil representar corporalmente algo explicado en el libro, pero difícil de generar en el cuerpo de uno.

-¿De qué trata la obra desde los ojos de Jekyll?

-Desde los ojos de Jekyll es una desesperada carrera por salvar a la humanidad del desastre, del mal como abstracto y del mal en la salud. Él intenta salvar a su padre y se da cuenta que no lo puede salvar de la demencia. Y la locura, que dice que es la más cruel de todas las enfermedades, él lucha por sacar a su padre de ese oprobio. Y esa es la lucha por salvar a la humanidad, de ese caos, de todo lo malo que representa.

-¿Y desde Hyde?

-Creo que Hyde es una búsqueda de la liberación absoluta de todo freno moral, ético, de un mundo sin límites para hacer lo que se le dé la gana y disfrutar haciéndolo. Y si matarle da placer, hacerlo.

-¿Cómo ves a la sociedad argentina con estas dualidades?

-Llena de Hydes y algunos pocos Jekylls. A veces creo que si uno fuese un poco idealista como lo fue Jekyll… qué difícil lograr hacer el bien y, no sé, sacar al país de una vez por todas. Tener buenas intenciones, sin deseos oscuros que son hydescos. Es muy difícil y forma parte del ser humano. Es esa lucha del bien y el mal constante. Si uno lo amplía más, hay personalidades del mundo que lo lograron: Martin Luther King, Gandhi, lucharon por el bien general. Y después están los desastres, que son tantos ejemplos. El mundo se debate en esa lucha y, como dice Jekyll en cada uno de nosotros está el bien y el mal, si uno pudiera separar esas dos fuerzas podría eliminar toda la maldad de la humanidad. Esa es la cruz que debe tomar el hombre, es una utopía.

-Y esa búsqueda del bien, de la utopía, genera al monstruo.

-Sí y no poder escapar del monstruo. Es una lucha terrible, pero contar más sería contar el final de la obra (risas).

-Siempre has estado en musicales. ¿Te interesa la actuación en otro género?

-No mucho. Mi vocación es con la música. Entiendo a la actuación dentro de un evento musical. Es mi primera vocación.

DRÁCULA, CANCELADO POR CIBRIÁN Y MAHLER

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(Foto archivo QUÉ Digital / Nicolás Dumrauf)

-¿Realmente no van a volver a realizar el musical de Drácula? 

-Yo creo que se va a hacer. Cuando se supere la pelea entre Pepe (Cibrián) y Ángel (Mahler) se va a hacer. Es un desperdicio no hacerla. Es lógico en una relación así entre dos personas haya conflictos. Pero hay que separar lo personal de lo profesional y Drácula tiene que tener vida propia, más allá de quiénes la generaron.

 

 

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