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17/09/2016

“No hay voluntad en averiguar qué pasó con Julio López”

El periodista Miguel Graziano escribió en 2013 “En el cielo nos vemos”, donde narra la historia de Jorge Julio López, el albañil que fue testigo del terrorismo de Estado. El domingo se cumplen 10 años de su segunda desaparición.

“No hay voluntad en averiguar qué pasó con Julio López”
(Foto: Rafael Yohal / Campaña "A pegar por López")

17 de septiembre de 2006. Jorge Julio López está en su casa de La Plata, se queda a la noche mirando un partido de Boca. Al otro día tiene que ir al juicio para escuchar la condena al exjefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires, Miguel Etchecolatz, a quien había descripto como como testigo en un juicio como un “asesino serial”, responsable de secuestros, torturas, violaciones y muertes durante la dictadura militar.

18 de septiembre de 2006. El hijo de Jorge Julio López busca a su papá para ir a la sentencia. No está en ninguna parte. Encuentra la ropa preparada para ir a Tribunales, pero su viejo no aparece por ninguna parte. Algo pasó entre la noche del 17 y la madrugada del 18 de septiembre de 2006: Jorge Julio López que había sido secuestrado en el ’76 y había sobrevivido desaparecía de nuevo 30 años después, pero en democracia.

Pasaron 10 años desde que Jorge Julio López fue visto por última vez. Una década en la que nada se sabe del albañil que aportó testimonios para que genocidas sean condenados.

“Me produce un poco de impotencia y bronca”, dice el periodista y escritor del libro dedicado a Jorge Julio López En el cielo nos vemos (2013), Miguel Graziano, y agrega: “En la investigación pasaron todas las policías, estuvo la justicia provincial, la federal. Que no se puedan tener datos precisos; que todavía se espere que se realicen pruebas reclamadas por la querella hace ocho años; que los fiscales  hayan dicho hace dos años que iban a hacer los entrecruzamientos telefónicos y que al día de hoy no se hayan realizado. Como que hay una falta de voluntad, una imposibilidad en averiguar qué pasó. Una desidia que es triste”.

A Graziano también le da bronca esa “posibilidad de que te puedan desaparecer de tu casa de esa forma”. “López al otro día tenía que ir al juicio, reunirse con sus compañeros, un momento muy importante para su vida. Había podido hablar después de mucho tiempo, estaba como liberado de una deuda que tenía con sus compañeros de militancia”, dice el periodista.

-¿Cuál fue el aporte de López durante el juicio?

– Había logrado cumplir con su objetivo de que los argentinos supieran lo que había pasado, siendo muy consciente de todo lo que se había cometido en la dictadura. Hablaba del robo de bebés, de las violaciones a las detenidas, de la tortura, hablaba con mucha claridad de los crímenes cometidos.

-¿Por qué el caso de López se volvió bandera de militancia?

-Es extraordinario, no sé si hay otro caso de alguien que haya sido secuestrado dos veces. Una vez por el Estado y otra vez por una fuerza parapolicial. Una persona que sufrió dos veces la desaparición forzada y que además haya sufrido la segunda vez justamente por haber dado testimonio. Eso provocó que en su momento sea muy impactante para toda la sociedad: hubo acciones de militancia en todo el país, incluso en lugares donde no había y también una gran movilización artística con pintadas, graffitis, stencils por todos lados. En algunos lugares donde no se marchó nunca se volvió a marchar, gente que había dejado de ir volvió a participar. Creo que por eso es un ícono.

Miguel Graziano toma como propias las palabras de Nilda Eloy, integrante de la Asociación Exdetenidos Desaparecidos (AEDD), quien explica que Jorge Julio López sufrió también “desaparición simbólica, se dejó de hablar del caso, se convirtió en tabú”.

López desapareció cuatro veces. En el ’76 y en el 2006. También desapareció de los medios de comunicación –por los menos de los hegemónicos que ahora seguro se acordarán por los 10 años-, desapareció de la Justicia en un momento en que la causa circulaba por los pasillos de los Tribunales Federales de La Plata en un carro de supermercado y también desapareció de la agenda política”, explica sobre las palabras de Nilda Eloy.

“Ya en la reelección de Cristina Kirchner, ninguno de los candidatos a presidente, con la excepción de Jorge Altamira, habló del caso López. Ese convertir el caso en un tema tabú ha sido muy profundo. Ahora, tal vez al cumplirse los 10 años puede correrse un poco el velo sobre esa situación de las desapariciones simbólicas. Poner el caso en debate para reclamar justicia”, espera el periodista.

LIBRO MIGUEL GRAZIANO EN EL CIELO NOS VEMOS JULIO LOPEZ

-Pasaron tres años de la publicación de En el cielo nos vemos ¿le agregarías algo?

-No tanto de agregar en adelante, sino profundizar un poco más en algunos roles en la investigación. Lo que pasó con los servicios de inteligencia, con (Jaime) Stiuso, que está mencionado pero por arriba. Por ejemplo: hay una reunión que tiene la familia de López con el presidente Néstor Kirchner y le dicen que no les alcanza el crédito que tienen en sus teléfonos para poder hablar, porque no tenían crédito porque los llamaba mucha gente todo el tiempo. Entonces les dan una flota de teléfonos y esa flota de teléfonos es de la SIDE. No había teléfonos más pinchados en Argentina.

-¿Qué te produce el pedido de arresto domiciliario que hace Miguel Etchecolatz?

-Hay que entender qué tipo de delincuentes eran Etchecolatz y los grupos que actuaron. No eran delincuentes comunes y corrientes, eran inhumanos si se puede decir eso. Y la cantidad de delitos que cometieron, con tres condenas perpetuas y tres que van de los 7 años en adelante. López lo describió como un asesino serial, y me parece que tiene razón. Hay qué pensar en qué delitos cometieron y hablamos del secuestro de personas, violación, tortura, asesinato, desaparición de los cuerpos, todo tipo de robos. Unos verdaderos representantes de los demonios en la tierra y eso amerita que la reclusión perpetua sea efectivamente perpetua.

18 de septiembre de 2016. Se van a cumplir 10 años de la desaparición de Jorge Julio López, el albañil de La Plata víctima y testigo del terrorismo de Estado. Se harán actos, marchas y se leerán discursos en reclamo de Justicia, porque López no está y alguien tiene que saber qué pasó.

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