Daemonium: “Una película épica hecha sin plata”

Pablo Parés, fundador de Farsa Producciones, dirigió una obra de ciencia ficción posapocalíptica que parecía imposible para el cine nacional. 5 años, 300 personas y más de 50 jornadas de rodaje para un orgasmo de demonios, brujos, colegialas y sangre.

07/11/2015
Daemonium: “Una película épica hecha sin plata”
El director Pablo Parés junto al maquillador protésico Simón Rietzel. (Foto lucho Gargiulo).
Juan Manuel Salas

Autor: Juan Manuel Salas

jmsalas@quedigital.com.ar @juasalas

Fan service: dícese de todos los elementos que se ponen en una obra para el deleite del fan, en una película se llama fan service a la inclusión de escenas clásicas, peleas sin sentidos entre colegialas y mutantes, frases épicas, demonios, mutantes y mucha, pero mucha sangre. Si tomamos como real esa definición inventada, Daemonium: Soldado del Inframundo no es solo una película de ciencia ficción para los fans, es todo un orgasmo de dos horas para los freakis.

Daemonium es una película imposible. Un proyecto colectivo dirigido por unos de los fundadores de Farsa Producciones, Pablo Parés y con el trabajo indispensable del genio dedicado a maquillaje protésico, Simón Rietzel. Una película imposible, pero real, tan real como un demonio persiguiendo a una colegiala para destriparla.

Pablo cuenta que la producción de Daemonium empezó como algo chico, de un personaje, algunos demonios y no mucho más. Entonces le fueron agregando más locura y se fueron sumando más personas. “Lo pusimos en Youtube y la gente se copó, vio que era gratis y que uno lo hace desinteredasadamente y se fueron sumando cada más, hasta que al final eran rodajes de 100 personas“, dice el director.

Daemonium es una película imposible. Fueron unos 52 o 53 rodajes, cuando una película estándar nacional requiere 25 o 30. La película se hizo en 5 años, en los que fueron subiendo capítulos a Youtube como “para alimentar las ganas”. Una película imposible, pero real, tan real como Mummra o cualquier personaje del Mortal Kombat.

Subíamos materiales a Youtube y la gente aportaba lo que podía. Aparecían actores que querían participar, actuar y hasta ponían plata. Y apareció un yankee que puso la mitad de la producción, fue muy nerd la producción”, cuenta Pablo.

Daemonium es una película imposible. Independiente y autofinanciada, en la que el gran gasto de plata fue para el doblaje en neutro. Netflix la quiso comprar, pero Pablo Parés y el equipo no quisieron nunca perder el control de la realización. Una película imposible, pero real, con la voz de Goku y Bruce Willis en el personaje principal.

“En el cine independiente contamos con el tiempo a favor, de poder grabar jornadas de 12 horas o más. En el cine industrial se respetan los tiempos de 8 horas“, cuenta Simón, quien remarca el tiempo que lleva maquillar a tanto demonio, mutante y mutilado. Gracias al esfuerzo de la autogestión pudieron maximizar el tiempo de rodaje y los costos de los efectos especiales.

Es una película épica hecha sin plata“, remarca el director.

Daemonium es una película imposible. Nació como largometraje episódico, con un guion que se adaptaba a los efectos especiales y a los monstruos e ideas que aportaba esa mente colectiva, sin que el proyecto se volviera un cachivache por eso. “Fue como escribir un primer guion sin poder corregirlo, ir para delante, para delante y para delante“, recuerda Parés. Una película imposible, pero real, tan real como la producción de On the Road de Kerouack, pero posapocalíptico, lleno de criaturas del Inframundo, mercenarios del desierto que se cagan en los demás y un brujo con aires de Indiana Jones que se vuelve un héroe porque se niega a morir.

La parte narrativa, en el capítulo uno se pensó como el comienzo de la película. El dos no se respetó mucho eso e hicimos otra cosa. A partir del capítulo tres nos dimos cuenta que si no encaminábamos no iba a tener forma nunca de película. Desde la media hora y hasta el final está pensada como película y firmamos algunas escenas para apuntalar el uno y dos”, confiesa el director, sobre los malabares que tuvo que hacer para que toda la locura tuviera el mínimo sentido.

Daemonium es una película imposible. Se proyectó por primera vez el miércoles a la media noche en el Festival Internacional de Cine. Todavía no tiene fecha de estreno en salas comerciales. “Creo que le sobran 15 minutos”, fue lo primero que dijo Pablo Parés al verla en la pantalla grande del Festival, mientras los fans intentaban juntar sus quijadas que quedaron en el suelo después de dos horas de demonios, magia, mutantes, acción y guiños freakis. Una película imposible, pero real, tan real como esos 15 minutos que si el director los corta sería un pecado tan grande como no verla.

Ahora viene el desafío de la distribución, somos todos realizadores y artistas, pero somos bastantes malos como vendedores“, dice Pablo y asegura que “no hay medio de perder el producto si se vende. “Quisimos mantener el control en toda la producción. Hubo un productor, que quiso que detuviéramos el rodaje y presentarlo a Incaa, para con esa plata terminarla. Pero nos pidió ver el guion y ver cómo terminaba. Pero no, era un proyecto nuestro, colectivo”, remarca con orgullo de lo logrado.

Daemonium es una película imposible y a los freakis les encanta lo imposible. “Daemonium es para freakis, para el fanático que hace efectos en su casa, para el que hace cosplay y se disfraza en convenciones. Fue como capitalizar ese talento emergente y superpotente en una película de aspecto industrial”, dice el freaki del director, Pablo Parés.

Fan service de dos horas. A disfrutar.

 

 

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