Acoso: “Dudar de los testimonios es propio de la cultura patriarcal”

Tras la denuncia contra un profesor de la escuela Malharro, el Centro de Estudiantes cuestionó que se busque “encubrir al victimario” y afirmó que “callarse y hacer la vista gorda es otra forma de complicidad”.

24/07/2016
Acoso: “Dudar de los testimonios es propio de la cultura patriarcal”
(Foto archivo QUÉ Digital)

La semana pasada el Centro de Estudiantes de la escuela de artes visuales Martín Malharro denunció públicamente a un profesor de la carrera de ilustración por acosar a alumnas y acusó a las autoridades del instituto de intentar “censurar” este tipo de hechos. Ante la repercusión que tuvo el caso y la controversia que generó dentro de la escuela, con un nuevo comunicado los estudiantes repudiaron a los directivos por “dudar del testimonio de las compañeras” e intentar “encubrir al victimario”, prácticas que atribuyeron como “parte de la cultura patriarcal”.

Concretamente, denunciaron que una alumna es acosada por un docente desde que empezó el ciclo lectivo y que, puntualmente hace unas tres semanas el profesor se encerró en un aula con la joven, trabó la puerta, la abordó y le pidió el teléfono y la dirección de la casa.

En un nuevo comunicado, el Centro de Estudiantes aclaró que la controversia que generó dentro de la institución la difusión de esta denuncia no fue intencional. “En varios comentarios se concentraran en discutir si nuestro objetivo era denigrar o no a los directivos cuando nuestro autentico propósito es mostrar que el machismo está en todas partes y la Malharro no es la excepción“, expresaron.

Sin embargo, volvieron a apuntarle a las autoridades de la Malharro y a quienes cuestionaron la existencia de los actos que constan en la denuncia y aseguraron que “dudar de los testimonios de las compañeras ante la denuncia de acoso y el encubrimiento del victimario es propio de la cultura patriarcal”.

A su vez, manifestaron: “No entendemos el por qué de la eliminación de alumnos en el grupo, (llegando al caso de eliminar a una persona que nada había comentado, simplemente por llamarse igual a otra que si lo hizo). Esta censura a la voz de los estudiantes es un acto cobarde“, continuaron desde el Centro de Estudiantes.

Por último, reivindicaron la postura adoptada desde el comienzo y subrayaron: “No queremos un silencio, queremos que los estudiantes lo discutan porque más allá de lo que pueda pasar con esta compañera, las mujeres sufren el machismo diariamente y callarse y hacer la vista gorda es otra forma de complicidad. Queremos que esto esté en boca de todos, queremos que el alumnado siga siendo crítico y no queremos más violencia machista”.

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