Cinco meses sin Lucía: “Hasta no tener justicia no vamos a parar”

Guillermo Pérez, papá de la menor, aguarda ansioso el resultado de las últimas pericias pedidas por la fiscalía. “Somos una familia destruida”, reconoció a pesar del multitudinario apoyo y en cuanto a los detenidos, dijo: “Fueron ellos”.

09/03/2017
Cinco meses sin Lucía: “Hasta no tener justicia no vamos a parar”
(Fotos: QUÉ Digital)

Ya transcurrieron cinco meses del brutal crimen de Lucía Pérez. Su familia no encuentra consuelo y dice que “no es cuestión de tiempo”, que lo ocurrido “destruyó todo”. Ayer, en la multitudinaria movilización en el marco del Paro Internacional de la Mujer, volvieron a recibir gestos de apoyo de múltiples sectores y Guillermo, el papá de la joven asesinada, aseguró: “Hasta no tener justicia no vamos a parar”.

En el marco de la masiva concentración, la familia de Lucía y allegados decidieron no marchar y permanecer en la zona de la Municipalidad con el objetivo de no sumarse a las agrupaciones políticas que concurrieron con sus identificaciones, tal como lo habían hecho en el anterior paro de mujeres.

En silencio, acompañaron el reclamo solo con carteles, banderas, aplausos y rostros sin consuelo por el femicidio que conmocionó a Mar del Plata, a sus calles; a la Argentina y a parte del mundo que también se hizo eco de lo ocurrido en el barrio Alfar.

Con pocas palabras y con un respetable silencio, Guillermo Pérez dijo que la familia espera con ansiedad los resultados de las últimas pericias ordenadas por la fiscal del caso, María Isabel Sánchez, a quien le atribuyó “un trabajo intachable” y dijo que “está haciendo un trabajo bárbaro: los responsables están detenidos, fueron ellos”.

La últimas pericias ordenadas avanzan en La Plata y los resultados permitirían determinar fehacientemente la causa de muerte de la adolescente de 16 años asesinada el 8 de octubre de 2016 en el barrio Alfar, porque a cinco meses del crimen, la forma en la que le quitaron la vida aún no está totalmente clara.

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“No hay avances. Estamos esperando”, dijo el papá. A pesar de los innumerables gestos de apoyo que en estos meses recibieron los padres de Lucía, de las banderas, las marchas, los comunicados y los abrazos sinceros “acá hay una familia destruida, esto no tiene vuelta atrás, solo nos queda hacer fuerza”, reconoció.

Marta, la mamá de Lucía Pérez, se mostró por demás conmovida durante la movilización realizada por las calles del centro de Mar del Plata en el Día de la Mujer, y eligió no hablar con la prensa. “Nos cuesta creerlo todavía. Pero sacamos fuerzas y seguimos. Hasta no tener justicia no vamos a parar”, completó su esposo cuando se cumplieron ya cinco meses desde el día en que le arrancaron la vida a esta adolescente y destruyeron a una familia entera.

Allegados a la familia volvieron a leer en el cierre de la marcha, junto al monumento al General San Martín, la carta que Clodet García -en colaboración con Mariam Pessah- le escribió a Lucía horas después del crimen y que pone en palabras la lucha, el dolor y el amor que Lucía despertaba y aún despierta entre los suyos:

“NOMBRARTE LUCÍA”

Lucía 16 años. Lucía 16 años apenas unos días atrás. Lucía 16 años apenas unos días atrás, viva, ahí queremos detener el mundo. Unos días atrás, en el instante anterior a todo. Sabemos lo que sucedió, no podemos pensarlo. Nos negamos a nombrarlo. Se nos pega a los huesos. Toda muerte de una joven es espanto, pero cuando la muerte es precedida del horror, lo tremendo se nos instala.

Palabras para aliviar a Lucía. Lucía en nosotras, en nosotros. Palabras para abrazarla, para decirle que ya está, que ya no duele. Nombrarte Lucía para que el dolor quede de este lado y se vuelva acción. De tu lado el abrazo, Lucía, de este lado la rabia. Nombrarte para que viajes, para que haya un río de luz, un espacio de calma donde todo se limpie, donde todo se alivie, donde el cuerpo no pese y haya pura alma.

Nombrarte Lucía para que de tu lado quede la vida, para que abramos un cauce luminoso que traiga el agua de todos los ríos, la fuerza de todos los mares. Nombrarte para que vayas, Lucía, para que seas sonrisa, música encendida, vuelo de pájaras. De tu lado el vuelo, Lucía,de este lado la rabia. De tu lado nube y arco iris. De este lado la tremenda tarea de las preguntas sin respuesta.

¿Qué hacemos con todo este dolor, con toda esta rabia? porque sabemos que tu muerte no sale de la nada. La vida se interrumpe porque hay señales que se ignoran, a las que no se les presta atención. Señales sobre un trabajo inmenso por hacer. Hablamos de patriarcado, Lucía.

De hombres que actúan como si fueran superiores, hablamos de hombres que se creen con derechos sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras voluntades. Y, finalmente, sobre nuestras vidas. Hablamos de una cultura, de un sistema de pensamiento, de un régimen omnipresente de opresión.

Estamos hablando de la dictadura feroz del patriarcado, de la naturalización de una infinidad de pequeñas violencias que forman un iceberg. Tu muerte, como tantas muertes, es apenas una punta visible que interrumpe la realidad, la naturalidad de los días y las noches, que sacude las buenas conciencias y nos quita la calma. Pero eso sólo unos días y luego se reacomoda todo, y así se mantiene el círculo encendido del horror.

Por eso nombrarte Lucía, para no olvidar. El problema es que debajo de tu muerte, de cada muerte, hay una montaña oculta de pensamientos, de acciones, de atropellos. Hay una montaña helada de abusos, de ideas, de violencias, una inmensidad de machismos, de estragos, de cinismos mezclada a la resignación y al miedo, y esa montaña está oculta en nuestras casas, nuestras calles, disimulada dentro de lo que llamamos “normalidad”. Porque es normal esta cultura de odio disimulado hacia nosotras, de cosificación, de desprecio, de crueldad.

Nombrarte Lucía para que tiemble el mundo, para estallar la anestesia ante un sistema de horror legitimado que nos obliga a ser sumisas y obedientes, que nos indica que no hay que perder las formas, que para nosotras únicamente la dulzura. Lucía, haremos de tu muerte lava de volcán, que nos ayude a despertar y a gritar, que no quede una sola mujer con miedo, esposada por este sistema de horror.

Nombrarte Lucia para que tu nombre sea rebeldía. Despatriarcalizar es una tarea que se hace piedra a piedra, metro a metro, no podemos revolucionar el mundo pero podemos cambiar el metro de mundo que habitamos, empezando ahora por cada uno, cada una, ahora. Ya.

Nombrarte Lucía y organizar la rabia. Nombrarte y que la furia sea motor que no permita que ningún pibe se sienta más, que ninguna piba se sienta menos, para que ningún tipo se atreva, para que ninguna de nosotras calle.

Nombrarte para que el dolor nos deje ver la parte de realidad que se entierra en la arena, y que seamos en cada golpe de ola, agua que horada la dictadura patriarcal.

Nombrarte Lucía porque 16 años, porque agua, olas, viento, porque ya no iceberg de miedo sino montaña sagrada. Nombrarte porque altura, porque pájara, porque nos quedamos de pie.

Porque de este lado hay mucha vida que mantener encendida, porque tu muerte traza una línea en la noche y nos obliga a mirar. Nombrarte con los ojos abiertos heridos de realidad, Lucía. Mirar para ver, ver para accionar, para que seamos la rabia creativa que transforme el mundo, sumando metro a metro, paso a paso. Nombrarte Lucía para que pases de la noche al día, del terror a la vida y que seas aire, viento en el bosque, brisa en la playa.

De este lado un volcán encendido en acción. Lucía, no te dejaremos flores, dejaremos piedras, piedras que guardan siglos de verdad, piedras como símbolo de rabia y de lucha que alimente y recuerde que es hora de acción. 16 piedras que no se marchitan, que no se apagan. 16 piedras como testimonio de nuestro compromiso a la lucha, a tu recuerdo encendido. 16 piedras llenas de rabia y de amor.

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