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18/08/2021

Más del 46% de los niños que concurren a comedores de Mar del Plata sufren malnutrición

Así se desprende de un informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana realizado durante el primer trimestre del año.

Más del 46% de los niños que concurren a comedores de Mar del Plata sufren malnutrición
(Foto: archivo / Qué digital)

Más del 46% de las y los niños que asistieron a comedores de Mar del Plata durante el primer trimestre del año sufrían malnutrición según se desprende de un informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci). Solo entre los adolescentes la malnutrición alcanza a la mitad de los relevados.

Esta semana, desde el Isepci junto a la organización Barrios de Pie difundieron un nuevo informe del “Indicador Barrial de Situación Nutricional” que también se realiza a nivel local, con números alarmantes para el caso de los comedores de Mar del Plata y Batán.

El informe se basó en el análisis de la situación nutricional de 1998 niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 19 años, relevados por promotores de salud capacitados en la realización de técnicas antropométricas.

En detalle, los niños, niñas y adolescentes de entre 2 y 19 años relevados fueron 1809. En 835 de ellos -el 46,16%- el Índice de Masa Corporal (IMC) arrojó alguna variante de malnutrición. Específicamente, el 21,72% del total de relevados presentaba sobrepeso, el 22,83% obesidad, el 1,60% presentaba bajo peso y el 2,93% en riesgo de bajo peso.

En ese rango etario, además, las variables de talla/edad que permite identificar niñeces con retardo en el crecimiento debido a un prolongado aporte insuficiente de nutrientes o enfermedades recurrentes, estableció que el 6,14% de los encuestados presentaba baja talla y también un 6,14% riesgo de baja talla.

Puntualmente, en la primera infancia, de los 2 a 6 años, el 35,57% de las y los niños relevados presentaban malnutrición: 1,9% bajo peso, 16,2% sobrepeso y 17,5% obesidad, en tanto que el 2,8% presentan riesgo de bajo peso. Por su parte, en la segunda infancia (de 6 a 10 años) el número ascendía a 53,83%, en tanto que en adolescentes prácticamente la mitad (50,25%) sufría tal condición nutricional.

En lo que respecta a los lactantes de 0 a 2 años -152 del total- el 28,66% presentaban indicadores antropométricos que, según las variables peso/edad evidenciaban una potencial alimentación inadecuada, ya sea por déficit de bajo peso (4,5%), sobrepeso (12,1%) y obesidad (12,1%). Por su parte, al analizar las variables talla/edad, el 17,1% presentaba baja talla y el 12,5% riesgo de baja talla.

La cobertura del informe alcanza a 37 comedores de 27 barrios distintos de Mar del Plata como Pueyrredon; Belgrano; Valle Hermoso; Bosque Grande; Las Avenidas; Barrio Feliz; Alto Camet; Nuevo Golf; Cerrito Sur; El Martillo; Fortunato De La Plaza; Juramento; Parque Palermo; Santa Rosa Del Mar; Las Dalias; Libertad; San Jacinto, entre otros. Por su parte, en Batán se relevaron 8 comedores de seis barrios distintos.

“Estas cifras nos afirman la tendencia de que la malnutrición infantil se ha consolidado en alrededor de la mitad de la niñez y juventud de los barrios populares, con énfasis en el sobrepeso y la obesidad, lo cual pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos en cantidad y calidad necesarios”, indicaron desde el Isepci.

Asimismo, entre las posibles factores a estos datos, apuntaron a hábitos sedentarios y escasa actividad física probablemente vinculados a la pandemia y las restricciones de movilidad, como también a la oferta recreativa y deportiva disponible en los barrios.

También, plantearon que los datos en torno a los lactantes parecen indicar, según el informe, que las madres tienen déficit de acceso al sistema sanitario para realizarse los chequeos correspondientes durante el embarazo o bien para complementar la lactancia con otras leches.

Lógicamente, estos altos índices de malnutrición también pueden estar relacionados a la crisis socioeconómica agudizada por la pandemia. Es que, a la pérdida de poder adquisitivo por el avance de la inflación, se le suma la pérdida de ingresos y el consecuente aumento de la demanda alimentaria en comedores ya sea barriales o escolares, cuyas viandas muchas veces es integrada por alimentos con más contenido calórico que nutricional.

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