Neonazis: ataques y detenidos

Una nueva agresión contra el bar del activista LGBT Javier Moreno Iglesias fue el punto de inflexión para que semanas después queden procesados ocho jóvenes por numerosos episodios violentos ocurridos en la ciudad.

18/12/2016
Neonazis: ataques y detenidos
(Fotos: QUÉ Digital)

“A mí me quieren matar, quieren asesinarme y tengo miedo”. Con esa frase, el militante del colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), Javier Moreno Iglesias, se refirió el 15 de febrero en el Concejo Deliberante a la situación que atravesaba tras un nuevo ataque neonazi en su local Nevermind.

A partir de este hecho la clase política también se juntó para exigir respuestas a la Justicia, tal como lo reclamaban hace meses diversos sectores. Las respuestas llegaron unas semanas después, con la imputación de ocho personas, varias de ellas detenidas.

Con el paso de los meses, los ataques neonazis fueron recrudeciendo en la ciudad sin intervención judicial. La cuestión cambió a partir de un hecho registrado en la madrugada del 14 de febrero cuando el ataque se produjo una vez más en el pub ubicado en Moreno y San Luis, perteneciente a Moreno Iglesias, quien meses antes había sido amenazado de muerte y a quien le habían pintado esvásticas en el frente del mismo local.

De acuerdo al relato que hizo Moreno Iglesias, todo comenzó pasadas las 6, cuando el bar ya estaba cerrado. En ese contexto, quienes estaban dentro comenzaron a escuchar gritos y golpes contundentes en la puerta. “Integrantes de Bandera Negra, la pandilla neofascista, golpeaban la puerta y vidrios con caños de PVC con cemento; hay vidrios rotos, paredes todas marcadas. Y cascotazos en los vidrios de arriba”, denunció. “Homosexual, vamos a venir hasta que te podamos matar”, le gritaron.

EL DUQUE JAVIER MORENO IGLESIAS 02

A mí me quieren matar, quieren asesinarme y tengo miedo

Al día siguiente Moreno Iglesias fue recibido en el Concejo Deliberante, donde todo el arco político repudió la violencia y le pidió “celeridad y acciones concretas” a la Justicia Federal. Días después, incluso, llegaría a la ciudad el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, para repudiar los hechos.

La primera detención por el largo historial de hechos se produjo el 2 de marzo. Se trató del líder de la agrupación fascista Bandera Negra, Alan Olea, por ser acusado de haber participado en varios hechos violentos vinculados a “actos de discriminación e imposición de una ideología”. Tras ello, hubo otros dos detenidos, Gonzalo Paniagua y Nicolás Caputo, y la lista de implicados llegaría a ocho.

Semanas después, el juez federal Santiago Inchausti resolvió el procesamiento de los jóvenes imputados: Oleksandr Levchenko, Alan Emanuel Olea, Gonzalo Paniagua, Nicolás Caputo, Franco Martín Pozas, Giuliano y Giordano Spagnolo, y un menor de edad.

En concreto, se los acusa de haber actuado, en grupo o individualmente, en diversos episodios de violencia –que van desde pintadas, daños materiales, amenazas de muerte y fuertes golpizas-, cuyas víctimas no fueron elegidas al azar, bajo la reivindicación del nazismo y el uso y difusión de simbología vinculada a ello, cuestiones contempladas como actos discriminatorios en la ley 23.592. Esto, además de la pertenencia a un grupo organizado de personas, que actúa en relación a personas o grupos minoritarios, así como comercios que pertenecen a sujetos con militancia política o actividad social. El delito se inscribe en el artículo 213 bis del Código Penal.

Meses más tarde, en agosto y tras una larga audiencia en el que las defensas cuestionaron las pruebas y la imputación generalizada, la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata confirmó por mayoría los procesamientos. 

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