Domingo 21 de julio | Mar del Plata
03/09/2023

Las sierras, entre la biodiversidad y los límites de la propiedad privada

Una reserva natural por la que pasaron pueblos originarios busca contrarrestar la lógica de expansión agropecuaria y preservar los servicios ecosistémicos que ofrece.

Las sierras, entre la biodiversidad y los límites de la propiedad privada
Celeste Verdicchio

Por: Celeste Verdicchio

Lucho Gargiulo

Imagen: Lucho Gargiulo

Desde Olavarría hasta Mar del Plata, se extiende por unos 350 kilómetros el Sistema de Tandilia o las Sierras Septentrionales de la Provincia de Buenos Aires, una de las formaciones geológicas más antiguas de la tierra caracterizada por su llanura ondulada. A nivel local, a pesar del rol fundamental que cumplen para la preservación de las especies, la flora y la fauna, no existen figuras legales de control sobre el cordón serrano que, en su totalidad, es de propiedad privada.

Paititi es una reserva de 200 hectáreas en General Pueyrredon que funciona bajo el lema “producir y cuidar” y que se distingue por ser uno de los pocos lugares del 2% de la Provincia de Buenos Aires que asegura Esteban ―productor agroecológico en un campo lindero y quien la administra― no ha sido transformado por la actividad humana en términos de agricultura, ganadería o urbanización. 

En su lugar, la reserva natural ubicada sobre el kilómetro 20 de la ruta nacional 226 en la Sierra de La Peregrina, funciona como un espacio de refugio de la biodiversidad y de protección de los servicios ecosistémicos que ofrece a la población, como por ejemplo del acuífero pampeano por el que se abastece de agua Mar del Plata. 

Miramos al mar y le damos la espalda a las sierras, ni las conocemos

A nivel nacional, la Provincia de Buenos Aires es para Esteban una de las más modificadas por algún tipo de acción humana. De ahí, el énfasis puesto en proteger las Sierras de Tandilia y Ventania como ecosistemas que en ciertos sectores no han sido transformados o al menos no en su totalidad: “Estos ambientes en donde no se puede hacer agricultura funcionan como refugios de biodiversidad. Miles de especies, plantas y animales que antes estaban en todo el resto de la provincia ahora no tienen más lugar que esto”. 

Desde hace diez años, la reserva Paititi trabaja a partir de convenios con la Universidad Nacional de Mar del Plata en donde biólogos y agrónomos investigan la reserva natural. En el último tiempo, relata Esteban, realizaron relevamientos de la flora y fauna en donde hallaron alrededor de 370 especies diferentes de las cuales un 70% de ellas son nativas. Se trata de una cifra relevante porque, explica, en campos agrícolas se encuentran sólo entre 30 y 50 especies. 

Como parte del ecosistema, esas más de 300 especies vegetales en Paititi están acompañadas de insectos, pequeños mamíferos y “todo tipo de animales que dependen de esa comunidad vegetal”. 

En el último año, colocaron cámaras trampa y relevaron especies de mamíferos pequeños que “normalmente no se ven porque casi todos son nocturnos”. Así hallaron una importante cantidad de zorros grises, gatos monteses “muchos de los comunes y de los que son todos negros, que es la misma especie pero con una variación genética aunque la gente del campo les dice panteritas”, hurones, sapitos de las sierras, zorrinos, distintos tipos de roedores, mulitas, ciervos no nativos y chanchos jabalí con la cualidad de ser invasores, además de pumas que “aunque no salieron en la cámara trampa, se sabe que están”. 

Tal como explica Esteban, muchas especies migran y se convierten, en algunos casos, en invasoras. En distintas zonas de la sierra, se pueden ver los bosques formados por una especie exótica invasora (arbórea) que actualmente, cuenta, buscan combatir. Es que, al igual que lo que ocurre con el chancho jabalí, los ejemplares invasores amenazan la supervivencia de la vegetación nativa ―en este caso de los pastizales serranos― que es, justamente, lo que más se quiere “cuidar” al ser nativo. 

Aunque no las veamos tan espectaculares, nuestras sierras son súper importantes porque funcionan como refugio de la biodiversidad 

En el Sistema de Tandilia hay distintas especies endémicas, es decir, especies que solamente están allí y que “si se pierden acá, se pierden en todo el mundo”, tanto en plantas como en animales. Un ejemplo de ello son las dos especies de lagartijas relevadas en Paititi: la liolaemus tandiliensis y la liolaemus absconditus o “lagartija oculta”, descubierta hace cinco años. 

“Es muy raro que aparezcan animales grandes que no estén descritos. Pero acá siguen apareciendo y como ese hay otros animales y plantas endémicas. Por eso es importante tener ambientes protegidos en esta zona de sierras, es muy importante cuidarlos”, considera Esteban. 

EL PASO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Más allá de la importancia en términos de biodiversidad, el productor agroecológico también repara en la “riquísima” historia cultural de las sierras, una historia que considera “mayormente desconocida y rica” trazada por doce mil años de historia humana, principalmente vinculada al paso de los pueblos originarios por la zona, evidenciado a partir de sitios arqueológicos en todas las sierras.

“Los restos más antiguos tienen 11.500 años de edad. Siempre hubo presencia humana, los pueblos originarios fueron en nuestra zona cazadores-recolectores que venían a las sierras en excursiones de caza por tres o cuatro día. Aprovechaban los aleros de piedra para quedarse, se tomaban un tiempo y después volvían a sus campamentos”, relata Esteban. 

Parte de los vestigios de esa historia descansan en las pinturas rupestres que se encuentran en Paititi y que dieron lugar al diseño de su logo: “Tenemos dos aleros con pinturas que tienen más o menos mil años de antigüedad. Hay otros aleros que son salientes de roca que parecen cuevas que los están excavando porque en uno de ellos encontraron carbón de un fogón de 6 mil años de antigüedad”. 

LAS SIERRAS, DE PROPIEDAD PRIVADA

Desde el punto de vista de conservación de la biodiversidad, las Sierras de Tandilia son constantemente amenazadas por la expansión agrícola-ganadera a nivel local. Que las sierras sean de propiedad privada no excluye, para Esteban, la necesidad de contar con figuras estatales de control sobre los usos del suelo y de protección de la biodiversidad que albergan. 

Los servicios ecosistémicos son beneficios aportados por la naturaleza a la sociedad, entre ellos se encuentran los alimentos, el agua limpia, la regulación de las enfermedades y el clima, la polinización de los cultivos, la formación de los suelos y los beneficios culturales, turísticos y recreativos.

Las sierras, por ejemplo, son lugares de recarga del acuífero, entre uno de los principales servicios ecosistémicos que ofrece. “¿De quién es el agua que llovió sobre esta sierra? ¿mía? Si la vamos a tomar todos en Mar del Plata. Entonces si no es mía, ¿quién la debe cuidar? Ahí tiene que intervenir el Estado”, cuestiona Esteban.

Y un poco más en profundidad, critica la gestión y el uso de las sierras en manos de privados: “Que los campos de allá arriba sean de un señor, no debería impedir que el Estado regulara que no se apliquen insecticidas que van a afectar el agua que toma toda Mar del Plata”, advierte.

La propiedad privada tiene que llegar hasta cierto límite. Hay bienes que sobrepasan lo particular e individual

Por eso, más allá de que las sierras sean espacios de propiedad privada, para Esteban debería haber figuras legales de protección con regulaciones tanto a nivel municipal como a nivel provincial porque “no sólo son lugares muy lindos como paisajes, sino que son importantes, cumplen una función”.

Distintos especialistas consultados por Qué digital a lo largo de la elaboración de este informe, coinciden en que las sierras en General Pueyrredon son en su totalidad privadas. En la actualidad, más allá de las distintos caminos o entradas “clandestinas” que existen, no hay ninguna figura estatal que las sustraiga del dominio privado y las lleve al dominio público.

Tal como explica en diálogo con este medio Nicolás Pugliese, especialista en el área y miembro de la Fundación Verde Pampa, en los últimos 40 años distintas zonas de las sierras ubicadas sobre la ruta 226 sufrieron un uso público informal que “terminó teniendo bastante impacto”. Es que, a pesar del ingreso de la gente más allá de que sean privadas, Pugliese asegura que en el último año los propietarios concretaron cierres en los accesos y contrataron seguridad privada.

Según el relato del profesional, son distintas las problemáticas legales ligadas al uso público porque la responsabilidad civil, asegura, recae sobre los dueños independientemente de tener conocimiento o no sobre el uso que la comunidad haga en el área. En sí, eso resulta para Pugliese un “limitante” a la hora de permitir el paso de la gente.

Al respecto, en 2021 se sancionó en el país la ley de montañismos a la cual se adhirió la Provincia de Buenos Aires. La normativa declara al montañismo como actividad de interés cultural, deportiva y socio-recreativa y entre sus puntos establece que aquellos propietarios que permitan voluntariamente el acceso a las sierras para realizar actividades como escalada, senderismo y trekking, podrán estar eximidos de la responsabilidad civil a partir de un acuerdo voluntario con el Municipio.

EL CUIDADO, LA PRESERVACIÓN Y LA EDUCACIÓN

Esteban se describe como un “apasionado” de lo que hace. Aunque en algún momento vivió afuera del país, el atractivo de las sierras y la importancia que tienen para el ambiente terminaron por cautivarlo y llevarlo a convertirse en un “administrador” del espacio en busca de su cuidado y preservación.

Como parte de esa “administración”, en Paititi realizan visitas guiadas y charlas de educación ambiental entre numerosas propuestas ―como observación astronómica o meditación― destinadas a docentes, estudiantes e interesados en la materia pero también al público en general.

Las visitas guiadas a escuelas, por ejemplo, comienzan en el centro de interpretación de la reserva, una casita con vista a las sierras repleta de banners informativos. Allí, quienes administran Paititi brindan a las y los estudiantes una charla introductoria en donde cuentan “la importancia de la sierra” desde el punto de vista de la biodiversidad

Luego de ese primer acercamiento, emprenden un recorrido con distintas “paradas temáticas” en donde se plantea un tema en concreto para culminar en la cima de la sierra, específicamente en un mirador.

En una primera parada, por ejemplo, atraviesan un lote de producción ganadera en donde se habla sobre modelos de producción agroecológicos y convencionales, acompañado por sus ventajas y desventajas. “La idea es motivar a los chicos a pensar estos temas que no son solo de productores sino que afectan a la salud de todos”, sostiene Esteban. 

El recorrido continúa hablando un poco más sobre el agua, las plantas nativas e invasoras, para luego pasar a la geología en donde se enfocan en la historia de las rocas de las sierras junto a la historia de los pueblos originarios de la zona.

“Lo hago porque siento que es importante. Aunque esto es propiedad nuestra, somos responsables de cuidarlo. Sólo somos administradores. No vamos a estar un tiempo largo, vivimos 70, 80 años. Esta roca tiene 450 millones de años. Nosotros somos meros administradores y eso no me da derecho a hacer cualquier cosa con el ambiente”, considera Esteban al reafirmar que Mar del Plata mira al mar y “da la espalda a las sierras”.

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03/09/2023