Comisaría de la Mujer: el reflejo de la violencia institucional

Recibe entre 800 y 900 denuncias mensuales por casos de violencia familiar y de género. Oficinas sin puertas, falta de insumos, desprotección de pruebas y trabas burocráticas para obtener botones antipánico y lugar en el Hogar Galé dificultan la tarea.

21/06/2016
Comisaría de la Mujer: el reflejo de la violencia institucional
(Fotos: archivo/QUÉ Digital)
Gonzalo Gobbi

Autor: Gonzalo Gobbi

redaccion@quedigital.com.ar @gonzalogobbi

Luego de años de reclamo, en Mar del Plata se declaró recientemente la emergencia en violencia de género. Pero, ¿con qué realidad se encuentran las mujeres que se animan a denunciar? La Comisaría de la Mujer recibe entre 800 y 900 denuncias por mes por casos de violencia familiar y de género, pero pese al dedicado trabajo del personal, la dependencia -por múltiples fallas estructurales- termina ejerciendo violencia institucional sobre las víctimas.

Desde junio de 2015 -luego de años sin edificio estable- la Comisaría de la Mujer funciona en el mismo inmueble que el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM), en Juan B. Justo 3649. Cuenta además con dos subsedes: en la Dirección de la Mujer, Alberti y Alsina; y en la sociedad de fomento de Playa Serena.

Para muchas víctimas de casos de violencia de género, acercarse a esta dependencia representa un primer intento para decirle basta al maltrato. El personal de la Comisaría de la Mujer está a cargo de la recepción de denuncias, como así también -en parte- de la contención de las víctimas y de la gestión para la entrega de botones antipánico y el eventual traslado al Hogar Galé, el único en condiciones de darles albergue en caso de abandonar el hogar violento.

La violencia institucional comienza en la puerta de la comisaría. La oficina para declarar ni siquiera tiene puertas y las denunciantes se ven obligadas a exponer su relato sin resguardo ni intimidad. Luego, el contacto con las psicólogas de la dependencia se concreta bajo las mismas condiciones, sin la privacidad que demanda la situación.

Ya dentro, el personal carece hace tiempo de insumos básicos, como tóner para las impresoras o incluso hojas.

Debido a que la Comisaría de la Mujer comparte el edificio con el COM y algunas oficinas del Comando de Prevención Comunitaria (CPC), aquellas personas que ingresan a radicar su denuncia encuentran en primera instancia a personal policial que no corresponde al área.

COMISARIA DE LA MUJER (2)

Muchas de las víctimas se acercan a la dependencia con sus hijos. Sin embargo, el lugar carece de un espacio didáctico o recreativo en el cual poder dejar a los menores mientras se radica la denuncia.

En cuanto a la movilidad, la comisaría solo cuenta con dos vehículos en malas condiciones: uno de ellos tiene la dirección totalmente desgastada y el interior averiado; el otro tiene los vidrios reparados con cinta adhesiva. Los autos se utilizan tanto para el traslado de las víctimas como para allanamientos, entre otros fines.

Y justamente en relación a los allanamientos, la comisaría encuentra un grave problema en relación al resguardo del material probatorio secuestrado.

Los secuestros judiciales y estudios médicos quedan alojados en el sótano del complejo Juan Vucetich que, según pudo saber QUÉ, “se inunda cada vez que llueve” y por ende parte del material termina deteriorándose y perdiéndose en función de la falta de resguardo. Hace tiempo las autoridades de la comisaría de la Mujer exigen poder contar con un cuarto cerrado en buenas condiciones para guardar este valioso material que, de perderse, afecta no solo a la causa en curso sino a futuros hechos.

BOTONES ANTIPÁNICO: BUROCRACIA INNECESARIA

El personal de la Comisaría de la Mujer pone a disposición de las víctimas de violencia de género la entrega de botones antipánico. Sin embargo, el proceso burocrático para otorgarlo solo extiende la situación de vulnerabilidad de las denunciantes.

La comisaría debe contactar a la fiscalía interviniente para solicitar el botón antipánico. La fiscalía analiza la situación y el contexto, y en caso de aprobar la entrega se contacta con la Dirección de la Mujer, quien se encarga de evaluar a la víctima para, tras su aprobación, autorizar el retiro del artefacto en el Centro de Operaciones y Monitoreo, es decir, en el mismo edificio en el que funciona la Comisaría de la Mujer.

Al respecto, el director del COM, Sergio Andueza, explicó que los botones se entregan “ante un pedido explícito de la Justicia” y precisó actualmente hay unos 200 dispositivos en circulación en la ciudad, que son monitoreados, justamente, por el COM.

“Al momento de entregar el botón hay un gabinete de la Policía local que se interioriza y que visita periódicamente a las víctimas para ir monitoreando la situación; el COM lo único que hace es monitorear el botón, se entrega ante un pedido explícito de la Justicia, no se lo damos a cualquiera lo viene a pedir”, detalló.

HOGAR GALÉ: LA DIFICULTAD PARA CONSEGUIR REFUGIO

El Hogar Galé -refugio para mujeres víctimas de violencia de género- asistió a 99 mujeres y 183 niños durante el 2015. El año pasado se recibieron 2734 llamados a la Línea Malva (108), el número telefónico gratuito de asesoramiento y contención. Además se realizaron 2017 intervenciones psicológicas individuales y 118 encuentros grupales de ayuda mutua y, su vez, 204 mujeres recibieron asesoramiento, orientación jurídica y patrocinio bajo la Ley de Violencia Familiar.

La capacidad del hogar es significativamente baja en relación a la cantidad de casos. Cuenta solo con 18 plazas, por lo que conseguir la autorización para el traslado de una nueva víctima resulta por demás complicado.

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La Dirección de la Mujer y la Comisaría de la Mujer cumplen un rol clave en este sentido. Sumado a las dificultades para entregar botones antipánico, pese a la demanda, otorgarles un espacio a las víctimas en este hogar se hace “prácticamente imposible” en varios casos.

Además de las 9 personas a cargo de la alimentación, organización de actividades y asistencia cotidiana, en el lugar hay un equipo de 3 profesionales que interviene particularmente en cada caso. Está conformado por una psicóloga, una asistente social y una terapista ocupacional. A la cabeza de todas estas mujeres, otra mujer: Liliana, quien supervisa y coordina el funcionamiento del Hogar.

La emergencia en violencia de género, recientemente aprobada, contempla -entre otros puntos- la ampliación del Hogar Galé y la creación de un nuevo espacio de asistencia y contención. Hasta ahora, el Ejecutivo no concretó anuncios en este sentido.

“HAY QUE ACTUAR CON DECISIÓN Y URGENCIA”

El diputado provincial Rodolfo Iriart recorrió recientemente las instalaciones de la Comisaría de la Mujer junto al concejal Balut Tarifa Arena y el titular de la ONG Despertando Conciencia, Gastón Herrera. El legislador planteó la necesidad de que el Estado esté “presente de manera concreta y efectiva, con soluciones reales” y pidió “actuar con decisión y urgencia” en relación a las falencias que expone la dependencia policial.

“Conozco perfectamente este lugar que fue renovado cuando me encontraba al frente de la Secretaría de Seguridad municipal”, recordó Iriart y agregó: “Sé de la dedicación y compromiso de las mujeres que están a cargo y de quienes se desempeñan acá. Con ellas trabajábamos de manera coordinada y teníamos una planificación con objetivos a corto, mediano y largo plazo para que se pudiera ir mejorando el servicio que prestan, inclusive con refuerzo de personal. Lamentablemente hoy notamos que el plan no se ha seguido y con el denodado esfuerzo de este grupo de mujeres no alcanza”.

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Luego de una reunión con la coordinadora zonal de la Superintendencia de Políticas de Género, comisaria Graciela Monsalve, y la jefa de la Comisaría de la Mujer, subcomisaria Romina Llobet, el diputado señaló: “Lo que observamos es que faltan recursos, desde elementos básicos de oficina hasta móviles para el traslado de personas”.

“También -continuó- vemos que hay algunos problemas edilicios que hay que solucionar. Se necesita un espacio reservado para atender a las víctimas, una sala de espera adecuada y un lugar para guardar expedientes y elementos de prueba. Muchas de estas cosas estaban previstas que se hicieran, pero con el cambio de gobierno no se siguió el plan previsto”.

Por su parte, el concejal de la Concertación Vecinal Marplatense Balut Tarifa Arenas recordó que planteó reformas al proyecto original de declaración de emergencia en esta problemática y señaló: “Es importante tomar contacto mano a mano con quienes llevan adelante esta comisaría que es el primer lugar al que llegan las mujeres maltratadas”.

Finalmente advirtió que “de poco servirá tener declarada la emergencia en violencia de género en General Pueyrredon si no se atienden cuestiones elementales y necesarias para mejorar el funcionamiento de esta dependencia policial que es clave y donde es fundamental la asistencia a la víctima”.

DÓNDE DENUNCIAR O PEDIR AYUDA

– Por emergencias: llamar al 911.

– Comisaría de la Mujer: las 24 horas, en Juan B. Justo 3649.

– Línea Malva 108: de lunes a viernes de 8 a 20, para consultas.

– Dirección de la Mujer: de lunes a viernes de 8 a 16, en Alberti 1518.

Centro de Atención a la Mujer Maltratada: lunes, miércoles y viernes de 14.30 a 17, en Larrea esquina Salta (472-0524).

En Red: en el 9° piso del Banco Provincia, ubicado en San Martín y Córdoba. Mail: redviolenciasabusotrata@gmail.com (156-017711).

– Línea 144 del Consejo Nacional de las Mujeres: las 24 horas.

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