Moliendas del Sur: otro caso de dueños que “desaparecen”

Unos 50 trabajadores permanecen instalados en carpa en las puertas de la firma portuaria tras haberse considerado despedidos. A mediados de 2014 la empresa fue clausurada por Obras Sanitarias. Desde ese momento reina la incertidumbre.

17/03/2015
Moliendas del Sur: otro caso de dueños que “desaparecen”
(Fotos: Lucho Gargiulo)
Joaquín Lledó

Autor: Joaquín Lledó

redaccion@quedigital.com.ar @joaquinlledo

Los trabajadores hablan de impunidad. Hablan de un empresario, otro más, que un día decidió no presentarse más y ellos quedaron a la deriva. Dicen que el hombre se enriqueció, que hoy explota otras empresas. En el Puerto estas historias se escuchan demasiado seguido. Todos dicen saber y todos dicen que nadie hace nada.

La situación hoy en la empresa harinera “Moliendas del Sur”, ubicada en el Puerto, es la de una planta cerrada que fue tomada por los trabajadores, que luego de un tiempo fueron desalojados, y ahora permanecen con carpas en el exterior. Son 13 trabajadores representados por el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) y unos 30 por el Sindicato de Camioneros.

Este conflicto, cuentan los trabajadores, tuvo su inicio en julio de 2014 cuando la planta fue clausurada por numerosas irregularidades ambientales. Sin embargo, los mismos trabajadores dicen que en realidad empezó cuatro años atrás, porque ahí se iniciaron los problemas: pagos parcializados –llegaron a cobrar hasta en seis cuotas-, falta de cobertura de ART, falta de aportes.  “Una precariedad laboral total”, definen.

Los trabajadores aseguran que desde que llegó la clausura, su situación fue de una incertidumbre total. Sólo fueron empleados ocasionalmente en otra planta, vinculada con “Moliendas”. El 15 de enero pasado se consideraron despedidos y decidieron tomar la planta para resguardar los bienes y así garantizarse indemnizaciones.

La semana pasada el Consorcio Portuario, que interviene en las negociaciones con los sindicatos, les pidió que se retiren para tratar de avanzar en un proceso licitatorio y que otras firmas puedan hacerse cargo de esa planta. La intención de los sindicatos es que alguna de las otras dos harineras se haga cargo, que los trabajadores cobren sus indemnizaciones y que sean reincorporados.

Adrián Gallardo entró a trabajar en la planta en 2005 y hoy es el delegado de los trabajadores por el SOIP. Cuenta que Antonio Carrasco, dueño de “Moliendas” siempre tuvo deudas, recuerda que en 2010 la empresa fue clausurada por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) por los desechos tóxicos que arrojaba sin tratamiento y remarca que el proceso terminó en 2014 con la clausura por parte de Obras Sanitarias.

En agosto del año pasado el Juzgado de Garantías Nº3  respaldó la decisión de Obras Sanitarias de suspender los servicios en la fábrica de harina y en el lavadero de cajones y de obstruir seis conexiones cloacales. Además la empresa mantenía en ese momento una deuda cercana a los $2 millones por la prestación del servicio sanitario.

La causa se inició a partir de un plan de acción acordado en 2010 en el que se establecía el adecuado tratamiento de los residuos que debían comenzar a realizar en un corto plazo las harineras portuarias. Sin embargo, eso que firmó, entre otras, “Moliendas del Sur” con Obras Sanitarias nunca se cumplió y además acudió a la Justicia, que tras varias etapas falló en su contra y la obligó a adecuar su sistema con los cambios tecnológicos exigidos por las normativas vigentes.

Entonces, los incumplimientos estaban vigentes en todos los frentes, con el Estado que le exigía que cumpla la ley ambiental y con los trabajadores a los que la situación de precariedad los apremiaba.

“En 2011 nos quedamos sin bancarización, cobrábamos por una ventanilla acá en la planta y jamas se pusieron en regla. En 2012 todo se agravó; no teníamos seguro ni ART y después vino el pago parcializado”, relata Gallardo.

Marcelo Silva es el delegado Camioneros y suma detalles: “Venían y nos decían ‘Hay mil pesos, quieran o no quieran y si no les gusta ya saben lo que tienen que hacer: irse’”. Entonces, el temor a perder la fuente de trabajo en una ciudad en la que el desempleo es uno de sus principales problemas siempre puede más, y los empresarios lo saben.

Silva recuerda algo junto con sus compañeros que no se pueden sacar de la cabeza durante todo el tiempo que pasan en la carpa levantada frente al lavadero. “Para pasar las fiestas nos dieron solo mil pesos ¿Entendés? Mil pesos para las fiestas nos pagaron. Acá siempre se bastardeó a los laburantes”.

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DOS CARPAS EN UN PUERTO INJUSTO

Hay dos carpas que “cuidan” que las plantas de “Moliendas del Sur” no sea vaciadas por sus dueños. Es que ahí está su garantía de que algún día cobrarán las indemnizaciones correspondientes. Una de las carpas está en la puerta de la fábrica de harina, donde acampa el SOIP, y la otra frente al lavadero de cajones, donde acampa Camioneros. Unos 200 metros de distancia.

La familia Carrasco quiere sacar las cosas a toda costa”, cuentan los trabajadores. Dicen que dan vueltas permanentemente y que han llegado a querer “coimear” a trabajadores para que los dejen pasar a sacar bienes.

“Acá que venga el empresario que quiera, pero nadie saca nada hasta que nos paguen las indemnizaciones y nos reincorporen”, coinciden los trabajadores, quienes se acostumbraron a que sus semanas pasen dentro de una carpa.

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