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07/07/2020

Y un día volvió el surf: felicidad y responsabilidad tras más de 100 días sin mar

Las reflexiones de Fernando Aguerre, Martín Passeri y Lucía Indurain sobre los duros más de tres meses sin el surf, y lo especial del retorno al agua.

Y un día volvió el surf: felicidad y responsabilidad tras más de 100 días sin mar
Martín Passeri (Foto: Christian Martínez)

La espera del surf fue dura pero finalmente luego de más de 100 días, los surfistas recibieron el permiso para volver al mar después de un decreto que firmó el intendente Guillermo Montenegro la semana pasada que los exceptúa de la cuarentena. Con tabla en mano, sonrisa ancha y puño apretado, Fernando Aguerre, Martín Passeri y Lucía Indurain se hicieron presentes en la costa marplatense y miramarense, respectivamente.

Mar del Plata fue la última ciudad costera de la provincia de Buenos Aires que habilitó los deportes náuticos. El marplatense Fernando Aguerre, presidente de la Internacional Surfing Association (ISA) desde 1994, pasó la cuarentena en la ciudad, y fue uno de los muchos que trabajaron para lograr que el deporte que fuera insertado en los Juegos Olímpicos (estuvo en los Panamericanos 2019 y debutará en Tokio 2021) fuera autorizado a regresar.

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“Parecía que el permiso no iba a llegar nunca… Estos 105 días se sintieron interminables. Al principio entendimos que la cuarentena y el aislamiento eran la mejor solución, pero con el paso del tiempo, y viendo que la ciudad tenía un bajo nivel de contagios, se fue creando un consenso, la gente dándose cuenta que era tiempo de flexibilizar las salidas. Afortunadamente el intendente Guillermo Montenegro y demás autoridades coincidieron. Ahora todos debemos seguir con mucha responsabilidad para que la prueba se convierta en permanente”, cuenta Aguerre.

Su felicidad es doble porque no sólo pudo volver al mar y las olas, sino que además pudo pararse en una tabla de surf por primera vez en ocho meses, tras el grave accidente de skate en octubre del 2019. “Fue increíble, en ese mismo día, volví al mar y fue mi primera surfeada de pie. En el verano sólo había surfeado acostado y ahora me paré en la primera ola, luego surfee varias cerca de amigos y familiares. Fue mágico. De alguna forma volver al mar fue como volver a la vida. Al salir, recordé todo lo bien que nos hace el mar, al deslizarnos en la energía de la naturaleza”, describe Aguerre.

Por su parte, Martín Passeri, el mítico campeón argentino fue al mar de Playa Varese con su hijo de 11 años. El Guerrero, como es conocido el seis veces campeón argentino, disfruta como nene con juguete nuevo, casi como si fuera la primera vez, como si no hiciera 39 años que lleva metiéndose al mar para hacer lo que ama y lo que, desde hace 25, le da de comer a él y a su familia. Y qué mejor que gozar con su hijo  que es una de las joyas del semillero nacional.

“Estos 105 días sin surfear, sin hacer el deporte que amo desde que tengo uso de razón, fueron muy duros. Pasé por todas las emociones, sensaciones y estados de ánimo, algunas muy difíciles porque en el final sentíamos que era injusto que siguieran prohibiendo una actividad que se hace en el medio del mar y con tan bajo grado de contagio. Yo soy surfista amateur pero, a la vez, profesional, coach y hasta padre de un surfista”, manifiesta.

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Necesitábamos volver al agua, a nuestro lugar, a nuestra pasión y profesión. Y realmente estos primeros días los disfrutamos muchísimo. Hasta revalorizamos lo importante que es, lo bien que nos hace y lo privilegiados que somos. Ahora, eso sí, tenemos que seguir siendo muy responsables y tomar todos los recaudos sanitarios como para no retroceder”, reflexionó Passeri, rey vigente del circuito argentino y coach del Team Quiksilver-Roxy y director de la centro de alto rendimiento de surf (CEEIS) en el balneario Honu Beach.

Otra de las grandes surfistas del país, bicampeona nacional y participante de los Juegos Panamericanos, Lucía Indurain, tiene 23 años, y lo suyo fue aún más duro porque, cuando empezó la pandemia, regresó del país de un torneo y tuvo que estar en aislamiento total. “Mi mamá me dejaba la comida en el pasillo y yo casi no salí de la cama. Ni sabía lo que me estaba pasando. Tal vez fue el peor momento”, recuerda.

La cuarentena para un deportista profesional fue cruel. “En mi caso fueron 88 días, porque Miramar fue Zona Blanca, sin contagios, y la prohibición se levantó antes, pero es demasiado para un atleta de alto rendimiento”, explica y agrega “volver al agua fue una sensación muy especial. De felicidad, claro. Pero también recuerdo que el primer día me fui de cabeza en las primeras cinco olas, mi cuerpo no estaba al ritmo (se ríe). Luego, poco a poco, lo fui retomando y ahora me planteo objetivos a corto plazo para ir recuperando mi nivel y estar lista para cuando vuelvan las competencias”, analiza la figura del Team Roxy, campeón a nivel nacional.

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