Juicio Subzona 15: el HIGA blindado, con militares hasta en el quirófano

Médicos y enfermeros expusieron la situación que se vivió en el hospital en 1976 cuando Juan Burgos fue internado tras ser baleado por militares. Lo operaron con guardias al lado y lo trasladaron al GADA 601 de madrugada.

20/07/2019
Juicio Subzona 15: el HIGA blindado, con militares hasta en el quirófano
(Fotos: archivo / QUÉ Digital)

No fue el único caso pero uno de los que recuerdan con mucha claridad los profesionales de aquella época por la magnitud del operativo. La guardia del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) estaba prácticamente blindada con militares que pedían identificación a todo aquel que quería ingresar y no permitían el contacto con un paciente que estaba baleado en la cabeza. Adentro y afuera, guardias armados. Al momento de la intervención quirúrgica los militares se metieron hasta en el quirófano y a una supervisora de enfermería le asignaron una custodia permanente.

Los recuerdos pertenecen a enfermeras y médicos que el 29 de julio de 1976 se desempeñaban en el HIGA, adonde fue trasladado Juan Jacinto Burgos, militante de montoneros, tras ser baleado por militares en una emboscada preparada en la zona de Olazabal y Moreno. Los trabajadores de aquella época del hospital declararon en el juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata desde hace más de un año y que tiene a 43 imputados por delitos cometidos en la Subzona 15 -ámbito jurisdiccional- y en los centros clandestinos de detención conocidos como “La Cueva” y Base Naval.

También prestó su testimonio un médico que se desempeñaba en el Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 601 mientras realizaba el servicio militar y detalló que ese fue el destino de Burgos una vez que lo sacaron del HIGA de madrugada en medio de un importante operativo.

El 29 de julio de 1976, alrededor de las 19.20, Burgos -de 32 años, militante de la Juventud Peronista y responsable de la Regional VII que había llegado a Mar del Plata en 1975- fue herido de bala por militares que procuraban su secuestro en Olazabal y Moreno. Hasta allí había llegado para encontrarse con un compañero de militancia que había sido detenido ilegalmente con anterioridad. Al llegar y notar la presencia de fuerzas de seguridad, comenzaron los disparos y en medio del enfrentamiento cayó herido, por lo que fue trasladado al HIGA. Hoy, permanece desaparecido.

Tras la declaración semanas atrás de algunos familiares -entre ellos uno de sus hijos y un hermano- esta semana prestaron su testimonio los profesionales de la salud que lo atendieron mientras estuvo en el HIGA e inicialmente cuando luego fue llevado al GADA 601, espacio que funcionó como centro clandestino de detención y jefatura de los aparatos de represión de la Subzona 15.

En el caso de Juan Burgos -uno de los 272 hechos que se juzgan en el juicio- la acusación recae sobre Eduardo Jorge Blanco, ex subjefe del GADA 601.

JUICIO LESA HUMANIDAD MEGA CAUSA SUB ZONA XV  (2)

 GUARDIA BLINDADADA 

En julio de 1976 Silvia Aquilia realizaba su residencia en clínica médica en el HIGA. Aquel jueves 29 llegó a la guardia y se encontró con un importante operativo de las fuerzas de seguridad que controlaban y pedían identificación a todo aquel que buscara pasar. En la sala de guardia, según recordó ante preguntas de la fiscal María Eugenia Montero, había un hombre en los boxes de atención que estaba herido de bala.

“Estaba fuertemente custodiado, no permitían que el personal se acercara a él“, recordó la profesional ante los jueces Mario Portela, Roberto Falcone y Alfredo Ruiz Paz, e incluso rememoró que cuando pasó por ese box ese hombre le dijo: “Soy Ezequiel, avisen que estoy acá”. Ese era el nombre utilizado por Burgos dentro de la organización, tal como ya habían expuesto varios testigos. Y sobre el operativo montado en la guardia, la mujer sumó que en el interior había unos cuatro guardias más otro en el acceso y lo mismo contó se veía en el exterior.

El relato de Aquilina aportó que luego Burgos fue trasladado al quirófano para ser intervenido y tras ello lo instalaron en el sector de Ortopedia que en ese momento estaba en el segundo piso. En ese marco, relató que si bien en el hospital había diariamente operativos de seguridad en el exterior cuando Burgos permaneció internado hasta bloquearon un ascensor para que no se detuviera en ese segundo piso, que además estaba fuertemente custodiado.

 MILITARES HASTA EN EL QUIRÓFANO 

Marta Fernández fue jefa terapia intensiva y después estuvo a cargo de la supervisión del área de enfermería del HIGA. Tras recordar tres casos particulares en los que intervino en 1976 -uno de ellos en el que tuvieron que despejar toda la guardia por ordenes militares ante el traslado de una mujer embarazada- la mujer declaró que  “a todos los pacientes los identificaban como NN”, es decir sus nombres no quedaban registrados en el hospital.

En el caso de Burgos, Fernández recordó que cuando llegó el 29 de julio a tomar la guardia de supervisión de enfermería en el sector de guardia los militares supervisan a todo el personal que entraba, con un listado en la mano. “Cuando llego a la oficina que estaba en la planta baja, estaba la supervisora de la guardia que me antecedió. Había un militar que presenció la entrega de guardia. Y me informan que había un paciente que estaban operando del cráneo, que estaba en custodia y que iba a pasar a terapia intensiva”, sumó.

Así, destacó que si bien ella no llegó a ingresar las enfermeras que tenía a su cargo luego le refirieron que había militares armados que habían entrado hasta en el quirófano al momento de la operación, donde le hicieron una “craneotomía” a partir de presentar allí una herida de bala.

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Asimismo, recordó que el militar a cargo del operativo dentro del HIGA le dijo que “no podía andar por todo el hospital”, a lo que señaló haberle respondido que esa, justamente, era su tarea, por lo que le impusieron tener un guardia durante toda la noche a su lado.

Por otro lado, la profesional recordó que al día siguiente cuando volvió al hospital lo había sacado de terapia intensiva para trasladarlo al segundo piso a un sector donde “normalmente no se internaba” y donde le habían “acondicionado una cama”. Allí, recordó, estuvo tres o cuatros días hasta que lo trasladaron.

 EL TRASLADO AL GADA 601 

En 1975 Juan Salvador Castorina se había recibido de médico y posteriormente en 1976 ingresó en el servicio militar en el GADA 601, mientras, paralelamente, prestaba funciones en el HIGA.

Según expuso al declarar como testigo en el juicio, al ser un conscripto sus funciones en el servicio médicos del GADA 601 se limitaban a atenciones “muy simples” como tratar gripes, anginas o traumatismos y recordó que trabajaban allí tres médicos que realizaban un régimen de 24 x 48 horas.

En este sentido, detalló que solamente atendían a conscriptos aunque recordó un caso “especial” en el que le fue ordenado que realizara un traslado de un paciente -Burgos- del HIGA al GADA 601.

“El jefe de sanidad me ordena acompañarlo porque tenía una relación con el hospital”, expuso y señaló que así se enteró que debían “trasladar a un paciente internado que en traumatología desde el HIGA hasta sanidad del GADA 601″. En este marco, recordó que “no era una persona de la fuerza” y que “había sido herido en la calle” además de reparar en que “no sabía cómo se llamaba” ya que nunca le dieron la historia clínica.

GADA 601

En este sentido, contó haberse enterado de la identidad de Burgos cuando declaró también como testigo en los Juicios por la Verdad en 2005 y le fue mostrada una historia clínica que coincidía con lo que había ocurrido con Burgos, a quien le habían hecho una craneotomia y había sufrido una lesión en la muñeca.

Respecto al destino, una vez realizado el traslado en una ambulancia, explicó que se lo internó en la sala del área de salud del GADA 601 con la misma medicación que tenía en el HIGA. Finalizado su turno de 24 horas, al volver a los dos días, Burgos ya no estaba allí. Los comentarios “de pasillo”, según expuso, decían que había sido trasladado al Hospital Militar Central “para una mejor atención” algo que nunca quedó asentado en ningún lado y sobre lo que el médico dijo poner un “manto de duda”.

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