Viernes 19 de julio | Mar del Plata
12/01/2015

“Si no se corta por lo sano, alguien puede terminar como yo, o peor”

Victoria Montenegro, quien casi pierde su vida por los golpes de su exnovio, señaló la importancia de romper el miedo y denunciar las situaciones de violencia. “Así como me pegaba, después me socorría”, recordó sobre los 8 años de agresiones.

“Si no se corta por lo sano, alguien puede terminar como yo, o peor”

“Cuando yo me vi en el hospital y me dijeron que estuve a punto de perder la vista o la vida, ahí entendí que era una relación que la tendría que haber cortado hace mucho tiempo”. Las palabras de Victoria le duelen. Los golpes que sufrió por parte de su exnovio aún son moretones en su rostro de ojos claros. Contenida por su familia, amigos y cientos de marplatenses que le expresaron muestras de solidaridad a través de las redes sociales, asegura que ese mismo episodio que casi le cuesta la vida también es un alivio. “Estoy viviendo un momento que no me imaginé vivir, pero sé que voy a estar bien. En cambio unos días atrás yo no sabía si iba a estar bien”, cuenta con voz serena.

Victoria Montenegro tiene 25 años y desde hace ocho, casi un tercio de su vida, sufre las consecuencias de una relación violenta con su exnovio Cristian Darío Pilotti, empleado municipal del área de Vialidad. En el comedor de la casa donde hoy está viviendo recibió a QUÉ y dijo que ya se presentó la denuncia penal. Habló del episodio que llegó a los medios nacionales, pero también de una realidad que durante muchos años no supo cómo romper. Desde allí, les habló a tantas mujeres que hoy también están siendo víctimas de violencia de género. “Que lo hablen”, les aconseja.

“Es raro. Por un lado me siento contenida y recontra apoyada y eso es bueno. Pero por otro lado estoy luchando contra algo que arrastré un montón de años, entonces me siento mal”, sintetiza Victoria el sentir de estos días. Esta mañana, hablando con un amigo, como si ella tuviese la culpa de algo, le dijo: “Yo no le quería hacer todo esto”. La respuesta del joven fue “Vicky, mírate”. “Por un lado me siento bien porque sé que estoy haciendo lo que debo hacer, pero por otro lado no es donde quiero estar, no es lo que quiero estar haciendo”, confesó ella.

El episodio de violencia fue el pasado miércoles por la noche, en la fiesta inauguración del balneario Destino Arena, día del cumpleaños del agresor, quien luego de dejarla internada casi tres días, intentó comunicarse con ella. “Me habló por Facebook y lo borré, y el celular desde esa noche no lo toco”, señaló.

Esa noche ella estaba bailando con una conocida. “De repente viene como por atrás mío, me ahorca, me agarra del cuello, y me lleva a la rastra. La gente después me dijo que lo vio pasar muy agitado, muy exaltado y que me llevaba a la rastra a mí, y me saca de donde está toda la gente y me lleva al estacionamiento donde no había nadie”, relató Victoria. Cuando la arrastraba no le gritaba, evitó que se escucharan sus agresiones, pero le decía que la iba a matar, que era una puta, que lo estaba haciendo quedar mal. Ella estaba bailando con una amiga.

Una vez en el estacionamiento, donde no había nadie, la empezó a golpear hasta dejarla casi inconsciente. “De ahí, él mismo me lleva a una pizzería donde trabaja un amigo mío, que trata de socorrerme limpiándome como puede, y me lleva a la casa de otro amigo que vive ahí a diez cuadras, entonces se pudo ir a buscar a mi papá. Cuando llegó me llevó directamente a la comisaría y mientras hacía la denuncia me desmayé, entonces me llevan a la clínica y ahí quedo internada”, expresó la joven.

Victoria Montenegro - Violencia de género 01 ok

“ASÍ COMO ME PEGABA, DESPUÉS ME SOCORRÍA”

No fue ese el primer episodio de violencia de Pilotti hacia ella. El vínculo empezó cuando tenía 17 años. “La relación siempre fue enfermiza y conflictiva. Más allá de la violencia física ya había como un desgaste entre nosotros de tratarnos mal. Los golpes, si bien empezaron hace tiempo, eran golpes disimulables. Así como me pegaba, después me socorría”.

Ella no contaba nada a nadie. “Era la única persona que tenía. Eso me hizo no poder separarme. Y cuando me separaba estaba el hecho de sentirme sola y esa depresión me hacía volver con él”, sostuvo Victoria.

En una oportunidad, contó, lo acompañó a una psicóloga. Ella lo esperó en la puerta, pero la terapia nunca tuvo continuidad. “Él no quería cambiar, para él no tenía ningún problema”, indicó la joven.

Incluso, le preguntaba a ella qué decir: “Yo no le puedo decir que yo te pegué”, se excusaba. “Y yo le decía: no le digas que me pegaste, decile que tenés ganas de pegarme, aunque sea”, fue su respuesta. “Algo que alguien pueda entender, ¿sino yo como hacía? No sabía con quien hablarlo. No tenía quien me ayude… tener tenía, hay mucha gente que me quiere ayudar, pero no podía contar”, se lamenta hoy.

“SIEMPRE HAY ALGUIEN QUE TE QUIERE AYUDAR” 

– ¿Qué le dirías a otras chicas que quizás se sienten identificadas con tu relato, que están pasando situaciones de violencia, física, verbal, psicólogica?

– Si no lo hablaron con nadie, que lo hablen. Es el primer consejo que me dieron siempre a mí. Lo que me dice la psicóloga es que no lo tratemos de enfermo, tiene una tendencia a… y que no lo va a cambiar. Yo pensé que los golpes eran el moretón o la marca en el cuello que me quedaban, y que se iba a poder disimular. Cuando yo me vi en el hospital y me dijeron que estuve a punto de perder la vista o la vida, ahí entendí que era una relación que la tendría que haber cortado hace mucho tiempo. Lo que pasa es que hay que juntar fuerza. Una suele sentirse sola, en mi caso me sentí sola porque no lo podía hablar. Pero no estaba sola: siempre hay alguien que te quiere ayudar, y se puede.

Yo en este momento me siento mal, estoy viviendo un momento que no me imaginé vivir, pero sé que voy a estar bien. En cambio unos días atrás yo no sabía si iba a estar bien. Es un alivio. Se tienen que animar a cortar la relación. Es dificilísimo, porque es mucho más difícil que cortar una relación en la que hay amor. Es muchísimo más difícil, pero se tiene que cortar, porque si no se corta por lo sano, alguien puede terminar como yo, o peor.

DÓNDE DENUNCIAR 

Ante situaciones de violencia de género, estos son las direcciones y teléfonos en los que se brinda asistencia en la ciudad:

– Por emergencias, llamar al 911.

Comisaría de la Mujer: las 24 horas en Independencia 2447 casi Falucho, 2º piso.

– Línea Malva 108, de lunes a viernes de 8 a 20.

Dirección de la Mujer: de lunes a viernes de 8 a 16 en Alberti 1518.

Centro de Atención a la Mujer Maltratada: lunes, miércoles y viernes de 14.30 a 17 en Larrea esquina Salta (472-0524).

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12/01/2015