Volver al surf como “terapia” contra la violencia de género

Agostina Pellizzari vuelve a competir internacionalmente en los Juegos Panamericanos de Surf, después de diez años de ausencia y tras poder alejarse de un contexto de violencia que la separó de lo que más quería.

23/11/2018
Volver al surf como “terapia” contra la violencia de género
(Foto: Emiliano Arano)
Sebastián Alí

Autor: Sebastián Alí

redaccion@quedigital.com.ar @aliseba4

Agostina Pellizzari vuelve a competir a nivel internacional, pero, antes que nada, volvió a ser feliz. Tras diez años sin sentir la adrenalina de la competencia y la paz del mar, la mayor de las hermanas Pellizzari dejó atrás momentos difíciles y un contexto de violencia de género para volver a pararse arriba de una tabla y también, darse el gusto de volver a representar al país.

Pero el camino a su regreso no fue -ni es- fácil. La negativa de su expareja para que su hija la acompañe a los Panamericanos de Surf 2018 que serán desde el 2 de diciembre en Punta Rocas, Perú, es el último capítulo de una historia que empezó con su alejamiento del surf competitivo, en 2008.

En la primera fecha del Circuito Argentino de Surf, Ornella Pellizzari, su hermana, salió segunda. En su tabla, a la hora de la entrega de premios, podía leerse un mensaje: “Ni una menos”. La frase, en clara referencia a la lucha contra la violencia de género significaba más que una necesidad de todas las mujeres, sino que era una realidad que su hermana y su sobrina, viven en carne propia.

En 2008, Agostina fue subcampeona latinoamericana del circuito ALAS y sería la última vez que competiría en diez años, producto de una relación que empezó a alejarla de las cosas que ella más disfrutaba, entre ellas, surfear.

ane campeona orne pellizzari tour argentino de surf primera fecha biologia mariano antunez

El mensaje en la tabla de Ornella Pellizzari habla por sí solo (Foto: Mariano Antúnez)

“Después de mi última participación en el ALAS, me casé y me empecé a alejarme del surf. Dejé de participar en el circuito nacional y de los festivales femeninos que organizábamos. Mi deporte empezó a ser un ‘inconveniente’ para mi pareja. Fueron muchos años en los que hizo un trabajo muy fino, en los que terminé creyéndome que no iba a llegar a nada en el deporte porque él me decía ‘¿Para qué seguís jodiendo con la tablita?’. Fueron muchos años de manipulación”, le cuenta a QUÉ Digital y agrega: “Me hacía sentir culpable de todo por hacer algo que me hacía feliz”.

Después de nueve años de relación y una hija de por medio, empezó otra historia para Agostina. Logró divorciarse hace un año y medio, pero vive una situación que define como “traumática”: “Él se fue de casa, se llevó todos nuestros ahorros, papeles importantes, me amenazó con su abogada y me quiso desalojar de mi casa. El padre de mi hija se convirtió en un desconocido, se transformó en un infierno. Incluso llegó a decirme que la culpable de todo era yo por un supuesto deterioro físico mío desde que habíamos empezado a salir”.

Lo cierto es que desde que logró el divorcio, tiene causas abiertas por maltrato, restricciones de acercamiento y “por violencia hacia mí y hacia la nena”, según cuenta Agostina, y afirma que a pesar de estar separados, continúa sufriendo “asfixia económica y psicológica”. El último capítulo de esa historia, es la negativa de su expareja a firmarle el permiso de viaje para que el sábado su hija pueda acompañarla al torneo: “Es solamente para seguir molestándome y haciéndole daño a su hija”, advierte.

“Me saqué de encima a una persona dañina, que era tóxica y que yo no me daba cuenta, que me alejó de muchas cosas que me hacían feliz y que me estaba deteriorando. Yo ahora estoy haciendo todo lo posible para que a mi hija no le afecte”, agrega, aunque lamenta la pasividad de los organismos del Estado para abordar estas situaciones de violencia: “Todo se dilata y encima el Tribunal de Familia pretende todo el tiempo que seamos ‘amigos’, sin tener en cuenta todo lo que viví. Hay cosas que el Tribunal no entiende y no ve, y que mientras tanto siguen haciendo daño. Es muy frustrante no tener ni siquiera el apoyo de la entidad que está para eso”.

agostina pellizzari dukswell 2

(Foto: Dukswell)

Entretanto, recurrió al surf “como terapia”, volviendo a las olas ya no en las tablas cortas sino en el longboard, que requiere menos estado físico aunque otra técnica: “Cuando volví me dije a mí misma ‘mirá cómo estoy, lo feliz que era’. No podía permitirme estar así, estando con mi hija y viviendo un infierno que continúa. Volver a surfear fue lo que me rescató”.

“Volví a sentir el placer de surfear, a disfrutarlo, a quererlo, volví a hacerlo parte de mi vida. Y lo hice con un tablón prestado, porque ni siquiera tenía. Se lo pedí una y otra vez a mi hermana. Me metía y salía feliz del agua a pesar de toda la mierda que estaba viviendo. Volví a sentir que estaba viva y que podía recuperar todo este tiempo que había perdido”, relata.

No podrá viajar con su hija al Panamericano, no tendrá esa motivación extra, pero de todas maneras irá en búsqueda de una medalla o al menos quedar entre las mejores 9 surfistas, una posición que le asegurará una plaza en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, paso clave de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Pero lo más importante es, sin dudas, que el surf volvió a ser parte de su día a día porque logró alejarse de todo lo que le impedía avanzar y así, volver a sentirse viva.

EL REGRESO DE UNA CAMPEONA

Antes del freno de 2008, Agostina -al igual que su hermana Ornella- fue referente del surf femenino local y lo reflejó con una importante cosecha de títulos y trayectoria no sólo a nivel nacional sino también internacional, con una lista de consagraciones que se reanudó este año con el subcampeonato nacional en longboard.

Entre sus palmarés en la categoría Open se encuentran, por ejemplo, los primeros puestos en el Reef Classic de Maitencillo (Chile), en el Reef Classic de Venao (Panamá), en el Latin Girls Squalo de Ixtapa (México) y el Rip Curl Pro Semana Santa en Playa Grande.

Además de campeona argentina, se consagró en el Ceremonial de Punta Lobos, Pichilemu (Chile), ganó Los 40 años del Surf en Argentina en Playa Grande, el Circuito Catarinense de Surf Vida Marina Morro dos Conventos de Santa Catarina (Brasil) y se subió a lo más alto del podio en el Delirio Súper Series ASTRI en Río Grande Do Sul (Brasil).

Ver más: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Comentarios