El dolor de los hijos de Gregorio Nachman, 43 años después

Cuando el actor fue desaparecido en junio de 1976, Eduardo, Claudio y Gustavo tenían entre 19 y 15 años. Esta semana relataron el horror vivido ante la Justicia: “Hay una noche entre lo legal y lo justo. Lo justo no tiene discusión”.

10/02/2019
El dolor de los hijos de Gregorio Nachman, 43 años después
(Fotos: Marcelo Núñez / QUÉ Digital)

Era el sábado 19 de junio de 1976, previo al domingo del Día de Padre. Claudio Nachman se había ido a estudiar Medicina a La Plata hacía unas semanas y ese día viajó a Mar del Plata para pasar el día con su papá Gregorio, histórico actor y promotor cultura de la ciudad. Cuando llegó al departamento de la familia en Larrea 3100, abrió la puerta y sintió que le ponían un arma en la boca del estómago. Pensó que era su hermano haciéndole una broma y segundo después cayó en la cuenta de que personas de civil armadas estaban en su casa en busca de llevarse a su papá, a quien encontrarían minutos después en un local de Colón al 4200 y se lo llevarían secuestrado. Gregorio Nachman sigue desaparecido desde aquel día y esta semana, recién 43 años después, tres de sus hijos prestaron declaración ante la Justicia en el marco del juicio por delitos de lesa humanidad que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal desde abril del año pasado.

Este miércoles, en la reanudación del proceso tras a feria judicial, los testimonios de Eduardo, Claudio y Gustavo Nachman se sumaron al juicio contra 43 imputados que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata por delitos de lesa humanidad cometidos dentro de la Subzona 15 y en “La Cueva” y la Base Naval. En el proceso se ventilan 272 hechos, de los cuales 133 víctimas se encuentran en calidad de desaparecidas, de 28 de ellas fueron encontrados sus cuerpos y 111 fueron liberadas en su momento luego de la detención ilegal.

Una de esas 133 víctimas que siguen desaparecidas es Gregorio Nachman quien fue secuestrado en Mar del Plata el mismo día -19 de junio de 1976- que Antonio Luis Conti, Gladys Noemí García Niemann, Silvia Noemí Giménez Gómez, Alfredo Raúl Guido, Patricia Marta Pedroche Marcalain, Angel Daniel Román Suárez y Nora Ester Román Suárez.

- ¿A  quién buscan?

- A Gregorio Nachman

- Ah, judío.  ¿Quién?

- El artista…

- Ah, puto. Y encima zurdo, ¿entonces para qué lo buscan?.  

El diálogo que mantuvo Eduardo Nachman junto con su madre con un oficial de la comisaría cuarta el día después del secuestro de Gregorio formó parte uno de los tramos de su declaración ante los jueces, que se extendió por unos 30 minutos.

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Eduardo, hijo mayor del mítico actor, fue el primero de los tres en declarar y recordó ante los magistrados Roberto Falcone, Mario Portela y Alfredo Ruiz Paz que el día del secuestro de su padre él no estaba en la casa sino que había ido en busca de una latas de películas que le había encargado. Así contó que cuando llamó ese día a su casa para avisar que no volvería y que se iría a pasar un rato con su novia su hermana le advirtió que no fuera de la casa porque “había problemas” y el teléfono se cortó.

Casi de manera simultánea vio que en la zona de Larrea y Catamarca había un operativo con un camión y varios autos de civil cruzados y pegó la vuelta. A la noche llamó a su casa otra vez y allí su mamá le dijo que habían detenido a Gregorio, que se lo habían llevado, y le pidió que no volviera por esa noche.

Al día siguiente supo que a su padre no lo habían encontrado en su casa pero sí en un local inmobiliario que tenían con su abuelo en la zona de la avenida Colón al 4200. El tiempo pasó, la familia recorrió comisarías y delegaciones del Ejército y nadie les dijo nada.

“Hubo varios testimonios de un sobreviviente que parece ser que estuvo en el Pozo de Banfield”, relató Eduardo ante los jueces sobre el posible destino de su padre.

Y lo recordó: “Él era un militante de la cultura, era director y actor de teatro y producía eventos como conciertos, ciclos de danza, de cine. Hasta 1974 alquilaba el sótano de la galería de Rivadavia 2380 (lo que fue el mítico Teatro La Comedia), pero las amenazas que recibía para que cierre el teatro no solamente llegaron a él sino a los dueños de la galería que le dejaron de alquilar el sótano y entonces empezó a producir eventos culturales”.

PLACA GREGORIO NACHMAN  (1)

A su turno, Gustavo –que al momento del hecho tenía 15 años- contó qué pasó en la casa aquel día. “Estábamos en casa con mi hermana y unos primos. Golpean la puerta, abro, me empujan, me ponen un arma larga en la frente, me arrastran, me hacen sentar en un sillón del departamento, después pasan otros  para el fondo, traen a mi hermana y mis primos. Me preguntan por el señor del Torino blanco (auto de Gregorio) y les digo que habían ido a la oficina que teníamos en la avenida Colón al 4200 a buscar una estufa que estaba en el depósito”, inició con su relato y luego contó que en un momento llegó su hermano Claudio –de 18 años- que venía a pasar el Día del Padre.

“Nos retuvieron un largo rato, se quedó uno de ellos y el resto fue hacia la oficina. Se llevaron de ahí a mi viejo, estaba con mi mamá y una tía.  De ahí no tuvimos más novedades salvo cuando entró un llamado y se fueron todos de casa”, completó y puntualizó que eran alrededor de seis las personas que entraron vestidas de civil y con armas largas a la casa. “Mi mama me contó que entraron, preguntaron por el señor del Torino blanco y se lo llevaron”, sumó.

Claudio, finalmente, completó el relato ante los jueces. Así contó que justo ese día volvió a Mar del Plata para pasar el Día del Padre luego de haberse ido algunas semanas antes a estudiar Medicina a La Plata. “Cuando llegué a mi casa al abrir la puerta sale alguien y me pone un arma en la boca del estómago. Yo creía que era mi hermano menor haciendo una broma, y ahí me presionan más fuerte contra la pared y veo a estas personas”, describió.

“Me empiezan a hacer preguntas, me llevan al dormitorio, preguntándome qué leíamos, qué literatura teníamos, que diario leíamos. Me preguntaban por mi padre hasta el momento en que les avisan que ya lo habían agarrado, entonces se fueron”, agregó.

Los tres hermanos, a preguntas de la fiscalía, contaron que hicieron en aquel entonces numerosas presentaciones para saber dónde estaba su padre pero nunca tuvieron respuestas. Sólo les llegaron versiones de que había estado secuestrado en el Pozo de Banfield.

Eduardo fue el de los tres hermanos que más emocionado se mostró a la hora de la exposición y quiso cerrar su declaración con una frase que su papá escribió cundo tenía sólo 19 años.  Hay una noche entre lo legal y lo justo. La injusticia se basa siempre en lo legal; lo justo es lo pobre, lo simple, lo desnudo, lo limpio, lo sano, lo molesto, lo indivisible, lo primitivo. La ley es la defensa de la injusticia opulenta; lo justo no necesita defensa. La ley puede interpretarse de varias maneras de acuerdo a la injusticia que se quiera justificar. Lo justo no tiene discusión. Tras leerla, expresó: “Por eso reclamamos memoria, verdad y justicia”.

LA DESAPARICIÓN DE LUIS CONTI

Antonio Luis Conti DesaparecidoDurante la audiencia de este miércoles en el Tribunal Oral Federal también pasaron testigos respecto al secuestro de Antonio Luis Conti, actor balcarceño que se había instalado en la ciudad para dedicarse al teatro profesionalmente.ç y que trabajaba junto a Nachman,

De acuerdo a la investigación, alrededor de las 13.30 del mismo sábado 19 de junio de 1976, fue secuestrado por un grupo de personas vestidas de civil y armadas que ingresó a la fuerza en su domicilio de Jujuy al 4000. Así, se lo llegaron en un Peugeot 504 sin patente y revisaron todo el departamento. Su rastro también se perdió en el Pozo de Banfield y hasta hoy permanece desaparecido.

El actor Jorge Augusto Taglioni contó en su testimonio cómo había conocido tanto a Conti como a Nachman. “Todos teníamos miedo de lo que estaba pasando, sin saber la locura que estaba pasando”, expuso.

A su turno, la hermana de Conti, María Esther, brindó su testimonio y contó que hacía tres años Luis había llegado a Mar del Plata. “Estaba en su departamento de la calle Jujuy preparándose para cocinar cuando entra por la fuerza un grupo de personas vestidas de civil, armados“, expuso de acuerdo a lo que le contó en aquel entonces un abogado y amigo de su hermano. “Al los dos o tres años me dijeron que lo habían visto en el Pozo de Banfield”, sumó.

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