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29/12/2015

CNU: declaró Mirta Masid, una testigo clave

Es la expareja de un integrante de Concentración Nacional Universitaria. Contó en el juicio las confesiones del grupo. Uno de los imputados habría reconocido matar a la entonces decana de Humanidades, “Coca” Maggi.

CNU: declaró Mirta Masid, una testigo clave
(Foto: archivo / Núñez - infojus)

Mirta Masid conoció de cerca del accionar de integrantes de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) porque en 1975 estaba en pareja con uno de ellos, Carlos González. Este lunes fue el testimonio central del juicio que tiene como imputados a diez civiles y un militar retirado por el accionar de una asociación ilícita y ocho homicidios. 

A Carlos Hugo González lo conoció en noviembre de 1974 en una confitería marplatense, donde acudían tanto militantes y adherentes de izquierda y de derecha. Ella entonces se identificaba con las ideas de izquierda, y quien luego sería su pareja, con la derecha.

Masid señaló que “los hechos delictivos del grupo empezaron a partir de la muerte de Ernesto Piantoni”, quien era el líder de la organización de ultraderecha, y quien –sostuvo- “los mantenía a raya”.

“Se sabía que eran ellos”, mencionó en relación a los autores de los crímenes como integrantes de la CNU. A su vez, dijo que a quienes recordaba porque iban más frecuentemente a su casa eran Eduardo Salvador Ullúa, José Luis Piatti, Mario Durquet y Piero Asaro. Ella, al mismo tiempo, también visitaba la casa de Roberto Coronel porque era amiga de su mujer, María Silvia, hasta que un problema familiar las distanció.

La testigo, quien declaró a través del sistema de videoconferencia desde un juzgado en Mendoza, rememoró que la noche de la muerte de Piantoni, había ido “un montón de gente” a su casa. A algunos no los conocía, e identificó a Patricio Fernández Rivero, a quien señaló como jefe de la CNU nacional.

Esa madrugada, relató, volvieron con una botella de cinco litros de wiski que “estaba en la casa de alguna de las víctimas”. Además, llevaron un Winco con discos de autores que entonces escuchaba los jóvenes. “Ahí me entero que uno de los muertos era el chico Videla, de 16 años”, apuntó. “Se reían de cómo perseguían a Pacho Elizagaray por los techos”, mencionó luego.

“Todos saben qué fue el 5×1 y que fueron ellos, todo Mar del Plata lo sabe”, aseveró. El 20 de marzo de 1975 fue asesinado Ernesto Piantoni, líder de la CNU en Mar del Plata y abogado de la CGT. Doce horas después, la madrugada del 21, un grupo de la CNU y la Triple A que llegó de La Plata desataron la venganza bajo la premisa del llamado “5×1”. Enrique “Pacho” Elizagaray era uno de los “enemigos” que la CNU marplatense tenía apuntado por su militancia en la Juventud Universitaria Peronista y fueron tras él.

Por otro lado, según su relato, del secuestro –que terminó en asesinato- de María del Carmen Maggi se enteró por los diarios. Y mencionó que allí aparecía el identikit de su entonces pareja y también recordó haber visto el de Eduardo Salvador Ullúa, que trabajaba en la Justicia Federal con el exfiscal Gustavo Modesto Demarchi y otro empleado a quien también identificó como miembro de CNU, Juan Jacinto Rolón. Masid se enteró que a Coca la mataron y enterraron en un sitio y que luego trasladaron el cadáver a Mar Chiquita.

A su vez, la testigo mencionó que cuando el grupo se emborrachaba, daba a conocer algunos detalles de los crímenes. Contó que Durquet decía que la había matado a Maggi, que ella “los había perdonado como Jesucristo”, y que Piero Asaro en un momento había vomitado y que se reían de eso. “Que Asaro diga en qué momento, pero vomitar, vomitó”, aseveró la testigo. Consultada por un posible vínculo con la Triple A, Masid señaló: “Ellos mismos se autodenominaban como CNU o Triple A”.

Luego, al ser consultada por el rol de Gustavo Demarchi como fiscal federal señaló que “sabía lo que estaba pasando, seguro”. “Estaba en contacto con ellos, los que actuaban y los que no. Todos sabíamos, las mujeres de ellos también. Cómo un fiscal que tiene como empleados a dos CNU no va a saber lo que está pasando”, interrogó.

La declaración de la testigo en primera instancia había sido objetada por algunas defensas, incluso se dijo que su testimonio podría haber sido direccionado. Pero la mujer, ante la pregunta del presidente del Tribunal, Víctor Bianco, fue clara: “Lo que yo estoy diciendo es la verdad y toda la verdad. Yo digo lo que sé”.

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