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18/07/2022

Espionaje, sobreseimientos y “seguridad interior”: “¿Qué le podíamos hacer nosotros?”

Zulma Sandoval, madre del submarinista Celso Vallejos, apuntó contra el fallo que sobreseyó a Macri y se refirió a las consecuencias del seguimiento.

Espionaje, sobreseimientos y “seguridad interior”: “¿Qué le podíamos hacer nosotros?”
(Foto: ilustrativa / Qué digital)

Hacer reclamos al Estado por el hundimiento y recibir como respuesta un seguimiento pormenorizado de sus pasos en nombre de la “seguridad interior”. Así se sintetiza lo que le sucedió a Zulma Sandoval, madre del submarinista Celso Vallejos, y a tantos otros familiares en una denuncia que quedó sin responsables luego de un cuestionado fallo de la Cámara Federal de Comodoro Py, que sobreseyó al expresidente Mauricio Macri y a todos los procesados por espionaje ilegal. La experiencia en carne propia del seguimiento que sufrieron al menos durante 2018.

Este viernes y antes del inicio de la feria judicial, la Cámara Federal con asiento en Comodoro Py sobreseyó a Macri y a todos los acusados por considerar que el espionaje perpetrado contra los familiares de víctimas de hundimientos del submarino ARA San Juan y los buques Rigel y Repunte fue realizado como parte una actividad desplegada en relación a la “seguridad presidencial e interior” y que, por lo tanto, no hubo delito.

El fallo firmado por los jueces Mariano Llorens, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi se conoció cinco meses después de que la causa iniciada en Mar del Plata en 2020 y con un paso posterior por el Juzgado Federal de Dolores, pasara a Comodoro Py tal como pidió la defensa del expresidente.

Rápidamente, familiares salieron a manifestar su descontento con la resolución judicial, a la que calificaron como “grotesca” y un “golpe judicial”, a la vez que la abogada que representa a buena parte de los familiares, Valeria Carreras, anticipó que la apelarán.

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El espionaje a las familias existió y el fallo no lo desmiente. Pero para la Justicia se hizo en el marco de la ley, todo amparado en la “seguridad interior” ante los reclamos pacíficos, lo que para los familiares no hizo más que tildarlos de “peligrosos” para la investidura presidencial más que reconocerlas como víctimas de un seguimiento que aunque la causa se centró en los partes informativos de la AFI incluyó, según denuncian desde 2018, que sus celulares fueran intervenidos y que como consecuencia perdieran los últimos registros de sus familiares desaparecidos.

“Nos hicieron pasar como que nosotros decíamos cosas que no eran. Pero el espionaje fue hecho. Está todo probado. Cuando se hacían los partes ellos sabían todo, hasta lo que les íbamos a preguntar. Parece que la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y el expresidente tenían miedo de nosotros. ¿Qué le podíamos hacer nosotros? Solo estábamos buscando verdad y Justicia. Ni siquiera se le faltó el respeto cuando vino a la Base Naval. Cuando fuimos a la Casa Rosada a hablar con él, no hizo nada porque ni hablaba, solo nos miraba”, recuerda Zulma en diálogo con Qué digital.

Tal como le pasó a otros familiares, Zulma perdió los últimos registros de la voz de su hijo: “Los chats los perdí todos. Para el día de la madre, para mi cumpleaños, él siempre me mandaba. Hasta los mensajes más comunes que tiene una madre con su hijo. Eso lo perdí todo de la noche a la mañana. ¿Sabés lo que es quedarte sin nada? A mi hija le sacaron fotos también. Alguien nos estaba siguiendo, no lo estamos inventando. Las pruebas están”, reiteró y lamentó: “Me duele en el alma porque no tengo la voz de mi hijo, que era lo que yo tenía“.

Incluso, el seguimiento a Malvinas Vallejo, la hermana de Celso, apareció como uno de los hechos elegidos por el juez de Dolores, Martín Bava, para reflejar lo sucedido: el 15 de enero de 2018 a las 19:20 fue seguida y fotografiada junto a otras personas por personal de la AFI mientras se encontraba en la Base Naval en el marco de una misa que se llevaba adelante al cumplirse dos meses de la desaparición del submarino.

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Sin embargo, Zulma detalla que el seguimiento no se limitó a ella o a su hija, sino que incluso apuntó a la tía de Celso: “Mi hermana me contó que después de que salió lo del espionaje, fue al chat con mi hijo, con su sobrino, y no tenía nada. Se le había borrado todo. No se borran solo los chats. Alguien se lo borró“, relató.

El desenlace en Comodoro Py, de todos modos, era algo que ya presentían los familiares: “Si la causa pasaba a Buenos Aires era sabido que iba a pasar. No queríamos que vaya a Comodoro Py. Queríamos que quede en Dolores o que vaya al sur directamente. Pero ahí a Buenos Aires no, porque son todos amigos. Es una vergüenza lo que estamos viviendo”, denunció.

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Los Vallejos son oriundos de Chaco, pero desde siempre estuvieron vinculados al mar y a la Armada, al punto que Malvinas nació en Puerto Belgrano, una de las ciudades donde vivieron antes de llegar a Mar del Plata. Celso heredó el oficio del padre y ya en 1997 empezó a formar parte de la Armada y lo hizo durante 20 años, hasta el hundimiento del navío.

Hoy, mientras su familia espera respuestas del Estado al que Celso ofreció su propia vida, tienen que afrontar un nuevo revés ante la revictimización que sufrieron con el seguimiento: “Es mucho lo que estamos pasando mientras la causa por el hundimiento no se termina, siguen declarando y se atrasó por la pandemia. Todos los días tenemos algo en contra. Duele mucho“, cerró.

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