Martes 16 de abril | Mar del Plata
30/04/2023

Cannabis recreativo y medicinal: la experiencia uruguaya de “romper con el tabú”

De visita por Mar del Plata, Julio Calzada, impulsor de la regulación en ese país, trazó un análisis de la experiencia en estos años.

Cannabis recreativo y medicinal: la experiencia uruguaya de “romper con el tabú”
Julio Calzada (Foto: Foro por una nueva política de drogas)
Celeste Verdicchio

Por: Celeste Verdicchio

En su paso por Mar del Plata para participar del “Foro por una nueva política de drogas: hacia un debate informado”, una iniciativa impulsada por distintas organizaciones no gubernamentales, Julio Calzada, uno de los impulsores de la regulación integral del cannabis en Uruguay, dialogó con Qué digital y a diez años de la ley en el país vecino trazó un análisis en torno a los resultados esperados, los no esperados, los mitos y tabúes, y los cambios en el consumo, percepción de riesgo y nivel de aceptación de usos recreativos y medicinales.

En un país como Argentina, signado por la Ley de Drogas vigente desde 1989 que históricamente habilitó -y profundizó, según advierten distintos especialistas- el modelo prohibicionista y enfoque punitivista, la persecución, encarcelamiento y vulneración de derechos de, sobre todo, los sectores más marginados, para Calzada la base de cualquier debate debe empezar por “romper con el tabú” al entender que “cuando algo no se habla, es muy difícil echar luz”.

En 2011, Uruguay abrió el debate respecto a sus políticas de drogas y la posible regulación del cannabis. Ese proceso tomó varios años e incluyó a diversos actores: organizaciones sociales, académicas, científicas e incluso organizaciones no gubernamentales. El objetivo inicial, cuenta Julio Calzada, ex secretario de la Junta Nacional de Drogas del Uruguay, era conocer el estado de situación de drogas en el país

Luego de un año de discusión en el Parlamento, en 2014 el por entonces presidente José Pepe Mujica reglamentó la ley sobre el control y regulación del cannabis y sus derivados. A partir de ese momento, el Estado asumió a través del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) el control y la regulación sobre la importación, exportación, plantación, cultivo, cosecha, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización, distribución y consumo del cannabis (recreativo y medicinal) y de sus derivados. 

El camino recorrido, que derivó en un importante desarrollo de la industria en Uruguay, fue posible a partir de las distintas estrategias que el Estado implementó para consolidar una narrativa de legitimación y a través de las distintas alianzas con distintos actores sociales. 

Leer también:

“La experiencia que tenemos es el desarrollo a lo largo de estos diez años y cuáles han sido los resultados en función de los objetivos que nos propusimos en ese momento y también de otros aspectos como aquellos resultados no esperados que se fueron dando a lo largo de estos años de la implementación de la ley”, señala Calzada.

Esa evaluación comienza con el análisis de los primeros datos de opinión pública previos a la aprobación de la ley. Según el sociólogo, el 65% de la población uruguaya afirmaba en aquel momento estar en contra de la regulación del mercado del cannabis en contraposición a un 27% a favor y un margen de la población sin respuesta u opinión formada. 

Luego de aprobarse la ley, esos números, sostiene, se igualaron a un 50% y 50% hasta llegar a la actualidad en donde se revirtió la tendencia: el 60% de la población está a favor del cannabis de uso recreativo y el 30% en contra. 

Pero más allá de esa evolución en el grado de aceptación del uso recreativo del cannabis, aparece lo que Calzada señala como “resultados no esperados”. Uno de ellos es que, tras la regulación, el 95% de la población está de acuerdo con el uso medicinal y terapéutico del cannabis. Ese porcentaje, que celebra y destaca como de “gran magnitud”, tiene correlato con -según él- con el fin de una etapa de predominio del tabú sobre el consumo del cannabis

Leer también:

Y de visita por Mar del Plata, justamente en donde el foro se propuso debatir una nueva política de drogas basada en evidencia y con perspectiva de derechos humanos en Argentina, Calzada señala la importancia de “romper con el tabú y empezar a hablar del tema, abriendo debates, generando intercambios y dando discusiones en relación a las drogas y particularmente el cannabis porque cuando algo no se habla, es muy difícil echar luz sobre el fenómeno”. 

(Foto: archivo / Qué digital)

EL MERCADO EN URUGUAY

Uno de los objetivos centrales de la regulación del cannabis en el país estuvo centrado en combatir el mercado del narcotráfico, describe Calzada y asegura que, tras la normativa, esa expectativa “se cumplió con creces” a partir de la circulación del cannabis en el mercado legal que funciona a través de un registro

“Nosotros tenemos una prevalencia importante del uso del cannabis. En Uruguay hay un registro para acceder al cannabis por tres vías: el autocultivo de las plantas, la participación en clubes de membresía que tienen por único objetivo la producción del cannabis  y a través de la dispensación en farmacias. Por estas tres vías hay 60 mil personas registradas para de alguna forma u otra obtener cannabis”, detalla Calzada.

A partir de ese mercado regulado estiman que ingresan al país 20 millones de dólares anuales que -según Calzada- “ya no se los apropian organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas, sino que circulan a través de figuras legales de proveedores de tierra y todo lo que tiene que ver con la logística que implica la producción: semillas, fertilizantes y productos para el cultivo”. 

Sin embargo, también entra en juego otro fenómeno que sí escapa de alguna manera a la regulación y es el “mercado blue que, según describe, se genera a partir de las personas que “se proveen del cannabis sin estar registradas pero que se proveen de la producción legal porque, por ejemplo, son convidadas o porque hacen un intercambio con otras personas que producen”.  

Leer también:

COMPORTAMIENTOS TRAS LA REGULACIÓN

Uno de los cambios más significativos tras la regulación del cannabis en el país, explica el sociólogo uruguayo, se da respecto a los niveles de consumo. Una de las poblaciones en las que, tras los estudios previos, se preveía que se mantuviera estable es en los jóvenes de entre 16 y 18 años en los que si bien no bajó el consumo a partir de la ley, sí la curva muestra una “tendencia al descenso”. 

Es que en los estudios, la población de adolescentes había afirmado que “le resultaba fácil o muy fácil adquirir cannabis”. Por eso, a partir de la regulación, no se esperaba un aumento en el consumo, pero tampoco una tendencia a la baja que, atribuye Calzada, se generó a partir de las campañas de información que además de eliminar el tabú provocaron un aumento en la percepción de riesgo en la población joven. 

Conseguir cannabis dejó de ser un oscuro objeto de deseo 

Como parte de esos “resultados no esperados”, la percepción de riesgo vinculado a su consumo disminuyó en la población de personas mayores de 30 años y, en contraposición, aumentó el consumo: “Es un hecho real que lo tenemos que identificar, reconocer y afrontar desde un punto de vista de la prevención de la salud, de sensibilización del tema”, reconoce en torno a los riesgos que también implica el consumo a los que “hay que conocer y saber cómo relacionarse con ellos”

Dentro de los aspectos positivos, sin embargo, aparece entre su relato la calidad de los productos que se consumen en Uruguay a través de la licencia que el Estado otorga para que se produzcan “productos premium de alta calidad”, describe Calzada, que deben pasar controles bromatológicos “estrictos” a diferencia del consumo previo a la ley en donde abundaba el “prensado sin ningún tipo de control ni calidad”. 

Leer también:

Por último, a diez años de la regulación, destaca todos los beneficios para la salud que generó el consumo del cannabis medicinal, una discusión que comenzó hace tiempo y que tal como sucedió en Argentina, la apertura legal y regulatoria se enfocó hacia el tratamiento de distintas enfermedades como la epilepsia refractaria. “Inicialmente se pensó en los niños y niñas pero en 2014 o 2015 personas mayores se sumaron al debate a favor del uso medicinal”, cuenta respecto a la experiencia en Uruguay. 

Ese mercado alcanza actualmente a alrededor de 100 mil personas en un país de 3 millones de habitantes. “Cerca del 4% de la población consume cannabis de uso medicinal. Eso hace que más del 95% de las personas estén a favor de su uso medicinal y se deje de ver al cannabis como se veía en los tiempos del oscurantismo, como una ‘cosa maléfica’. La marihuana en Uruguay tiene la perspectiva de cuidar la salud, de ser beneficiosa”, sostiene el referente.

En Argentina, el uso medicinal del cannabis está regulado por la Ley 27350 que, a partir de una nueva reglamentación en 2020, habilitó el autocultivo a través del Registro del Programa de Cannabis (Reprocann) con más de 180 mil personas inscriptas según datos del Ministerio de Salud de la Nación a fines de 2022. A partir de la nueva reglamentación, se estableció además el acceso a terapias de forma segura para todos los usuarios y usuarias que lo necesiten además de incentivar la investigación científica.

Ver más: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

30/04/2023