Domingo 16 de junio | Mar del Plata
09/07/2023

Salud y población travesti trans: investigación, desafíos y acceso al sistema

Desde Mar del Plata, profesionales aportan su trabajo en un relevamiento nacional. Además, el trabajo de una investigadora sobre transmasculinidades a nivel local. 

Salud y población travesti trans: investigación, desafíos y acceso al sistema
(Foto: ilustrativa / Qué digital)

Comenzar a reparar la histórica expulsión que el sistema de salud ejerció sobre la población travesti y trans es, de alguna manera, un camino que dio sus primeros pasos con la Ley de Identidad de Género de 2012 pero que, bajo el propio reconocimiento del Estado, debe continuar con políticas públicas “más inclusivas”. Ese es el puntapié que dio lugar al primer relevamiento a nivel nacional para conocer las condiciones de acceso a la salud de la población travesti y trans, una iniciativa de la que forman parte investigadores e investigadoras marplatenses. 

Con datos generados a partir de indicadores sociosanitarios que permitan trazar un diagnóstico, el relevamiento tiene como finalidad diseñar políticas en la materia que garanticen el acceso a la salud de manera “integral e inclusiva”. En paralelo, pero de manera más focalizada, una investigadora trabaja a nivel local en “experiencias” de transmasculinidades en Mar del Plata quienes ―considera― “vienen a decir mucho sobre la masculinidad hegemónica” y a abrir el abanico de posibilidades sobre identidades y género.

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En agosto, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación anunció los proyectos ganadores de la convocatoria a Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica Orientados (Picto) de carácter interinstitucional e interdisciplinarios en materia de género. Así, la Agencia I+D+i, dependiente del Ministerio de Ciencia, financió una serie de iniciativas por 74 millones de pesos. 

Entre ellas, “Hacia el diseño de políticas públicas de salud integral e inclusiva: relevamiento de indicadores sociosanitarios de la población travesti y trans de Argentina” es el título que lleva el proyecto sobre el que trabajan desde el Grupo de Estudios sobre Familia, Género y Subjetividades de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del que también participan la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de José C. Paz y la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

De manera concreta, la iniciativa apunta a generar conocimiento sobre cómo se vincula la población travesti y transgénero con el sistema de salud en la actualidad tomando en cuenta los posibles “avances” a partir de la ley de identidad de género ―normativa vanguardia a nivel mundial― a pesar de que la población travesti-trans ha sido sistemáticamente expulsada por un sistema de salud binario y transexcluyente. 

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Así, parte del relevamiento ―dirigido por la doctora en Antropología Alejandra Roca y a nivel local por la doctora en Ciencias Sociales Cecilia Rustoyburu― analizará los datos que se obtengan según esos “posibles avances” en el acceso más integral a la salud a partir del dictado de la Ley de identidad de género que, además de reconocer legalmente la identidad de género autopercibida, estableció como derecho el acceso a la salud de manera integral a través de intervenciones quirúrgicas y tratamientos acordes al género. 

Al igual que el primer relevamiento nacional de condiciones de vida de la población LGBTIQ+ en el país (otro de los proyectos ganadores financiados por la Agencia I+D+i), en este caso el trabajo se basa en una encuesta a nivel nacional en donde, en una tarea en conjunto con profesionales de la salud, serán las propias personas travesti y trans quienes además de formar parte del proyecto, encabezarán el relevamiento

En total, participan nueve regiones de Argentina con una persona travesti-trans encargada por cada punto geográfico. La Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y la Patagonia son algunas de las regiones incluidas con el objetivo de generar datos representativos de todo el país y no, por el contrario, “encuestas separadas” o “iniciativas del propio colectivo en alianza con algún sector”, explicó en diálogo con Qué digital Melina Antoniucci, socióloga, integrante del proyecto e investigadora marplatense. 

Justamente, una de esas iniciativas en alianza fue La revolución de las mariposas, una investigación situada en la ciudad de Buenos Aires elaborada entre el Bachillerato Popular Mocha Celis y el Ministerio Público de la Defensa en 2017 para, de alguna manera, dar continuidad al informe de la histórica referente Lohana Berkins, La gesta del nombre propio, en donde describió las condiciones de vida de la población travesti y trans en Argentina. 

“Nos interesa pensar cómo es el acceso a la salud en Buenos Aires, Mar del Plata, en grandes centros urbanos, y cómo es en territorios más hostiles como el interior de alguna provincia o en un pueblo más pequeño para poner en diálogo las distintas regiones y relevar las problemáticas específicas de cada lugar. Poder ver si es real esto que se dice pero que no se termina de comprobar que es que las personas trans se acercan al sistema de salud exclusivamente a buscar hormonas”, detalló Melina. 

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Aunque informes segmentados como La revolución de las mariposas pusieron de manifiesto barreras concretas para acceder a la salud -de la misma manera que Melina reconoce a la falta de información de las y los profesionales en materia de identidad de género como “la barrera más importante”- la investigadora también apunta hacia limitantes más “básicos” que, destaca, “son claves en el proceso de investigación”.

Esas cuestiones “básicas”, justamente, no son un dato menor sino que están vinculadas directamente con el acceso a la educación, a la vivienda o al mercado laboral: derechos históricamente vulnerados para las personas travesti y trans que derivan en cortos promedios de esperanza de vida o en las posibilidades de acceder al sistema sanitario.

“Aparecen cuestiones económicas como la falta de plata para tomarse un colectivo, algo que está ligado al acceso a la educación y que son indicadores que vamos a relevar por separado pero que tienen que ir dialogando continuamente”, describió Melina de cara al objetivo principal: generar insumos -es decir, datos- para poder elaborar políticas públicas que respondan a las necesidades de la población travesti y trans para ejercer el pleno derecho al acceso a la salud

EXPERIENCIAS DE TRANSMASCULINIDADES EN MAR DEL PLATA

En su tesina doctoral, Melina investiga las “experiencias” de un recorte de la población travesti y trans, es decir, focalizando en las transmaculinidades de Mar del Plata (adolescentes y jóvenes) y en cómo es su vinculación con el sistema de salud pero también en otros espacios según las “especificidades” que tiene Mar del Plata como ciudad turística: aquellos donde entran en la escena pública ―en balnearios, por ejemplo― cuerpos que en definitiva se salen de la “normatividad”. 

“En mi época estaba de moda que las mujeres cis se pusieran las tetas. Ahora está de moda ponerse bótox o ácido hialurónico, pero nadie puede juzgar esa intervención si la hace una personas cisgénero (cuando la identidad de género coincide con la percepción de la persona con el ‘sexo’ asignado al nacer). Pero sí aparece mucho con las transmasculinidades y adolescencias esto de ‘cómo te estás mutilando el cuerpo’. Me interesa pensar qué sentidos sociales sobre la sexualidad y el género emergen cuando se juzga una intervención sobre un cuerpo trans”, sostuvo.

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En su investigación, Melina también coloca la lupa en cómo es la vinculación de los varones trans en el plano educativo, familiar y sexual respecto a los “prejuicios que rondan ahí” y también cómo “dialogan con los estudios de masculinidades” al entender que los varones trans “toman elementos de la masculinidad pero, a la vez, los discuten y eso interpela a hombres y masculinidades”.

“Si efectivamente encontramos relatos en donde la masculinidad es algo que se construye, que se puede construir, y de alguna manera es algo que se habita de manera superficial… Si me pongo hormonas, si me opero, si adopto una performance masculina… Entonces puedo ‘pasar’ como masculino. Efectivamente si la masculinidad es algo que se construye, un constructo, no hay nada de natural en la masculinidad hegemónica que se presenta ‘naturalmente’ como violenta, aguerrida, salvaje”, sostuvo.

Las transmasculinidades vienen a decir mucho sobre el concepto de masculinidad hegemónica

Aunque las identidades transmasculinas existen “desde siempre”, la investigadora reconoce un proceso de visibilidad que en el último tiempo cobró impulso a partir de la ley de identidad de género, pero también advierte sobre ciertas barreras en el ámbito público: “Aparecen procesos de invisibilidad que son estratégicos porque a veces se le exige a la persona trans que diga que es trans. Pero a la persona cis no se le exige que diga que lo es. No se exige esa declaración política de principios y valores, que andemos demostrando todo el tiempo nuestra genitalidad”. 

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Por eso, más allá de visibilidad que la ley de identidad de género viene a poner sobre la mesa, la invisibilidad también se constituye como “estrategia” en clave de “refugio, de poder camuflarse” cuando surgen ciertos peligros y hostilidades en algo tan sencillo como por ejemplo ir al baño, en donde “hay que desplegar un montón de estrategias”. 

“No es más que una estrategia de supervivencia que todas las personas tenemos. Muchas de las cosas que hacen las personas trans también las hacemos las personas cis. Yo como mujer también me camuflo en la vía pública cuando me siento en peligro: si hay un grupo de varones a la noche en un lugar oscuro, despliego esas ‘estrategias’, me cruzo de calle, me pongo la capucha. El único privilegiado de toda esta historia es el hombre cis blanco heterosexual”, consideró.

Los procesos de “invisibilización-visibilización” para Melina comienzan de alguna forma a poner en evidencia “cuáles son los peligros” pero también cuáles son las necesidades puntuales para los varones trans al pensarse como “sujetos políticos” que también emergen en clave de “orgullo” y no solo ponen en jaque a las masculinidades hegemónicas, sino que abren el abanico para cuestionar el “género como matriz” como, en su momento, cuestionaron las identidades homosexuales a la “heterosexualidad como destino manifiesto”. 

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