Crimen de Lucía: la droga, el factor común entre los acusados

Dos de los tres detenidos están imputados por tenencia para comercialización agravada. El tercer imputado se desempeñaba como administrativo en un centro estatal de adicciones y Juan Pablo Offidani tuvo un breve paso por una institución local, años atrás.

19/10/2016
Crimen de Lucía: la droga, el factor común entre los acusados
(Foto: ilustrativa / QUÉ Digital)

A medida que pasan los días -y pese al hermetismo con el que el Ministerio Público Fiscal maneja la causa, dada la trascendencia del caso- la información en torno al brutal femicidio de Lucía Pérez, la adolescente de 16 años violada y asesinada en la zona sur de la ciudad, plantea un denominador común, que une a los tres acusados por el crimen: la comercialización y el consumo de drogas.

Por el aberrante hecho son tres los detenidos: Matías Gabriel Farías, de 23 años; Juan Pablo Offidani, de 41; y Alejandro Maciel, de 61, todos representados por la defensora oficial Laura Solari. Por fuera de las diferencias de edad y las posibles vinculaciones entre ellos, el factor común que los une tiene que ver con un historial vinculado al consumo de estupefacientes y al rol de las adicciones en la sociedad.

En ese marco, tanto Farías como Offidani fueron imputados por el delito de tenencia de drogas para su comercialización, agravada por estar destinada a personas menores de edad, y este jueves se espera que presten declaración ante el fiscal de Estupefacientes Leandro Favaro, en el marco de la causa que comenzó tras ser hallada droga en la camioneta en la que se presume los imputados trasladaron el cuerpo sin vida de la adolescente.

En cuanto a los antecedentes de las personas implicadas en el homicidio, según pudo saber QUÉ, tanto Farías como Offidani tienen sendas causas archivadas por tenencia de droga para uso personal, aunque Farías también presentaría antecedentes por robo agravado.

En ese marco, el caso de Offidani –hijo de un reconocido escribano de la ciudad, cuya escribanía justamente fue escrachada el fin de semana- está directamente vinculado con el consumo de drogas, ya que hace más de diez años registró un ingreso a una institución local dedicada a la asistencia a personas de consumo compulsivo. “Hace más de diez años pasó por una institución privada, no estuvo mucho tiempo, tuvo un breve paso. Había venido de Brasil, pero no permaneció internado demasiado tiempo”, señalaron las fuentes consultadas.

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Así quedó la escribanía de la familia Offidani el fin de semana

Al respecto, los testimonios que fueron incorporados a la causa y que abonan la teoría de que Lucía fue asesinada tras tomar contacto con Farías y Offidani –en conjunto con los elementos incautados durante el allanamiento en la vivienda del barrio Alfar donde se cometió el delito y el hallazgo de cocaína y marihuana dentro de la camioneta propiedad de Offidani- complican todavía más la situación procesal de ambos, en cuanto a la venta de drogas.

En cuanto al vínculo entre Offidani y Matías Gabriel Farías –de 23 años y quien es sindicado como el autor material de la violación seguida de muerte-, el abogado que representó brevemente al hijo del escribano–Eduardo Toscano- aseguró antes de ser desvinculado de la causa que existen “varias vinculaciones” entre su cliente y Farías y una de ellas es que el hombre de 41 años es el padrino de uno de los hijos del joven.“Hay otros vínculos relacionados con otras causas en otras fiscalías, pero no sería prudente dar esa información”, había deslizado el letrado.

MACIEL: ENTRE EL CPA Y EL ENCUBRIMIENTO

Por otro lado, y si bien se encuentra imputado por encubrimiento agravado y no por la violación y el homicidio de la menor, el caso de Alejandro Macielel tercer detenido y en cuya vivienda allanada fue encontrado un invernadero de marihuana- también está vinculado con las drogas e incluso de una forma aún más contradictoria. Es que, de acuerdo a la hipótesis de la fiscalía, Maciel se desempeñaba como acompañante terapéutico de Offidani, quien de acuerdo a la información trascendida, desde hace años mantiene una relación conflictiva con las drogas.

Sin embargo, lo que es aún más grave es que Maciel –al menos hasta hace un tiempo- se desempeñaba como administrativo en uno de los Centros Provinciales de Atención en Adicciones (CPA) con sede en la ciudad e incluso también había trabajado, tiempo atrás, en la comunidad terapéutica de Chapadmalal.

Debido a la ausencia de información oficial respecto a su situación –dado que no queda claro si al momento del homicidio el detenido era empleado del Estado o ya no trabajaba más en el CPA-, QUÉ intentó acceder a la palabra del Ministerio de Salud bonaerense, pero las fuentes consultadas solo dijeron que las autoridades no harán ningún tipo de declaración debido a que la situación está en manos de la Justicia.

En ese marco, tampoco quisieron confirmar cuál era la situación laboral de Maciel al momento del hecho aunque las fuentes extraoficiales consultadas por este medio aseguraron que la firma del detenido figuraba en muchos de los expedientes administrativos derivados del CPA y que el hombre se desempeñaba bajo la órbita del Ministerio hace alrededor de diez años.

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